Un asteroide recién descubierto rozará la Tierra este lunes a una distancia de apenas 91.593 kilómetros, lo que equivale a aproximadamente una cuarta parte de la distancia que separa nuestro planeta de la Luna. A pesar de lo llamativo del dato, los expertos aseguran que no existe ningún riesgo para la humanidad.
Un visitante con nombre propio
El objeto fue detectado el pasado 10 de mayo por astrónomos del programa Mount Lemmon Survey, con sede en Tucson, Arizona, y fue bautizado como 2026JH2. Pertenece a la familia de los asteroides tipo ‘Apolo’, una categoría de cuerpos celestes cuyas órbitas alrededor del Sol se cruzan con la trayectoria de la Tierra.
Según la Agencia Espacial Europea, en su momento de máxima aproximación el asteroide se encontrará a poco más del doble de la altitud a la que orbitan los satélites geoestacionarios, aquellos que hacen posibles las telecomunicaciones y los pronósticos meteorológicos. Se espera que el encuentro más cercano tenga lugar el lunes, poco antes de las 6:00 p.m., hora de Miami, de acuerdo con la Base de Datos de Cuerpos Pequeños de la NASA.
Sin peligro, pero con atención científica
Richard Binzel, profesor de ciencias planetarias en el MIT y creador de la Escala de Torino —herramienta que mide el riesgo de impacto de objetos espaciales con la Tierra— fue claro al respecto: el 2026JH2 pasará de largo sin representar amenaza alguna.
‘En realidad, se trata de un suceso bastante habitual. Cada semana pasan objetos del tamaño de un automóvil entre la Tierra y la Luna. Los del tamaño de un autobús escolar atraviesan nuestra vecindad varias veces al año’, explicó el experto. Según Binzel, solo gracias a los modernos programas de vigilancia espacial es posible hoy detectar estos objetos; antes, simplemente pasaban desapercibidos.
¿De dónde viene y cuánto mide?
El asteroide tiene su origen en el cinturón de asteroides, la región ubicada entre Marte y Júpiter. Las colisiones entre los cuerpos de esa zona, combinadas con la intensa gravedad de Júpiter, pueden desviar pequeños asteroides hacia las proximidades de la Tierra. Este fenómeno es conocido desde hace décadas y ya se tienen identificados miles de objetos con órbitas similares.
En cuanto a su tamaño, la incertidumbre persiste. Según el astrofísico Patrick Michel, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, cuando un telescopio óptico detecta un objeto nuevo solo registra su luminosidad en el espectro visible, lo que no permite calcular con precisión sus dimensiones reales.
‘Ante una misma luminosidad, un objeto puede ser más grande y oscuro, o más pequeño y reflectante’, explicó Michel. Para obtener medidas exactas serían necesarias observaciones en el infrarrojo, un tipo de análisis más complejo que no suele emplearse en el descubrimiento de nuevos objetos.
Entre 15 y 30 metros de diámetro estimado
Con base en cálculos sobre la cantidad de luz que refleja, se estima que el 2026JH2 mide entre 15 y 30 metros de diámetro, aproximadamente el tamaño de uno o dos autobuses escolares. En el extremo inferior de esa horquilla, su magnitud sería comparable a la del famoso meteorito de Cheliábinsk, que en 2013 estalló en la atmósfera sobre Rusia, rompió miles de ventanas y dejó cerca de mil personas heridas.
Este tipo de eventos recuerda la importancia de mantener los sistemas de vigilancia espacial activos y en constante mejora, no solo para detectar amenazas mayores, sino también para comprender mejor el entorno cósmico en el que se mueve nuestro planeta.



