A pocas semanas del inicio del Mundial de Fútbol 2026, las calles de Kansas City, Houston, Miami y Nueva York exhiben carteles, vallas publicitarias y mercancía temática por doquier. Sin embargo, detrás de ese aparente entusiasmo, los hoteleros cuentan una historia muy diferente: las reservas no llegan al ritmo esperado.

Una decepción que se extiende por las ciudades sede

La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), que agrupa a decenas de miles de establecimientos, confirma que ocho de cada diez hoteles en las ciudades anfitrionas registran una demanda inferior a la prevista. Más alarmante aún: muchos operadores califican al torneo como un ‘acontecimiento irrelevante’ en términos de negocio, y la mayoría reporta un ritmo de reservas por debajo del de un verano ordinario.

Deidre Mathis, propietaria del Wanderstay Boutique Hotel en Houston, Texas, lo describe con franqueza. ‘Se nos vendió la expectativa de que el Mundial iba a ser un gran fenómeno; la gente lleva años hablando de esto’, afirmó. Su hotel, ubicado a poco más de un kilómetro a pie de la zona para aficionados y a pocos minutos en coche del estadio, está al 45% de su capacidad para el periodo del torneo, frente al 70% que registraba en las mismas fechas del año anterior.

Un cóctel de factores que ahuyenta a los visitantes

Mathis apunta a una combinación de causas. En primer lugar, el clima político generado durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, especialmente las redadas migratorias llevadas a cabo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en ciudades de todo el país. Muchos aficionados extranjeros, en particular latinoamericanos, temen viajar a Estados Unidos en este contexto.

A eso se suma el encarecimiento del coste de vida derivado del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y los precios de las entradas, que la propia hotelera califica de ‘fenomenalmente’ altos.

Las entradas para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey se pusieron a la venta por hasta 32.970 dólares en el mercado oficial, mientras que en el mercado de reventa llegaron a superar los dos millones de dólares. Incluso el propio Trump reconoció que tampoco las pagaría.

La AHLA alerta y pide soluciones urgentes

Rosanna Maietta, presidenta y directora ejecutiva de la AHLA, señaló que la guerra en Irán es uno de los factores que explican esta situación, aunque también apuntó que parte de los aficionados podría estar esperando conocer el camino de su selección antes de confirmar alojamiento y viaje.

Mathis, por su parte, lanzó un llamado directo a la FIFA para que reduzca el precio de las entradas, y al gobierno estadounidense para que agilice los trámites de visado de los aficionados internacionales que desean asistir al evento.

Una nota de optimismo en medio de la incertidumbre

No todo son malas noticias. La plataforma Airbnb asegura que el Mundial 2026 se perfila como el mayor evento de su historia en términos de reservas de alojamiento alternativo, lo que sugiere que una parte del público podría estar optando por este tipo de hospedaje en lugar de los hoteles tradicionales.

‘Confío en que, en las próximas cuatro semanas, la situación pueda dar un giro positivo’, dijo Mathis con esperanza. El torneo está a punto de arrancar, y los hoteleros aguardan que el ruido de las calles se convierta, por fin, en lleno total en sus registros de reservas.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp