El presidente libanés, Joseph Aoun, reafirmó el lunes su compromiso de agotar todas las vías posibles para poner fin al conflicto que castiga a su país. Lo hizo durante un encuentro con el diputado Michel Daher y una delegación de sindicatos agrícolas celebrado en el palacio presidencial, donde dejó claro que la posición negociadora de Líbano frente a Israel no tiene margen de flexibilidad.
Una posición firme ante Israel
‘El marco que Líbano ha fijado para las negociaciones con Israel es su retirada de los territorios que ocupa, un alto el fuego, el despliegue del ejército en la frontera, el regreso de los desplazados a sus aldeas y la ayuda económica y financiera a Líbano’, subrayó Aoun con contundencia.
El mandatario fue tajante al desmentir versiones que circulan sobre supuestas concesiones: ‘Lo que se dice de otro modo no es cierto’, afirmó. Y añadió: ‘Es mi deber, en base a mi posición y responsabilidad, hacer lo imposible y lo menos costoso para detener la guerra contra Líbano y su pueblo’.
La advertencia sobre el costo de más guerras
Durante su intervención, Aoun lanzó una reflexión cargada de escepticismo sobre la capacidad del país para soportar nuevos ciclos de violencia. ‘Hemos experimentado guerras y a dónde llevaron a Líbano, ¿puede alguien permitirse más guerras?’, preguntó ante los presentes.
El presidente también dirigió un mensaje directo a los representantes del sector agrícola. Les pidió que preserven el arraigo a la tierra y lo transmitan a las nuevas generaciones, a quienes calificó como ‘la riqueza del país’. Además, reveló que continúa sus gestiones con Arabia Saudí para abrir sus mercados a los productos agrícolas libaneses y conseguir facilidades que permitan a los agricultores sobrevivir a una situación económica asfixiante.
Citas cruciales en Washington
Las declaraciones del presidente llegan en un momento especialmente delicado desde el punto de vista diplomático. En menos de dos semanas, la capital estadounidense acogerá dos reuniones de alto nivel que podrían marcar el rumbo del conflicto.
El 29 de mayo, el Pentágono reunirá a delegaciones militares de Líbano e Israel. Apenas días después, el 2 y 3 de junio, tendrá lugar una ronda de conversaciones políticas impulsada por el Departamento de Estado norteamericano con el objetivo declarado de alcanzar un ‘acuerdo político a largo plazo’.
El viernes pasado, Washington anunció además una prórroga del alto el fuego de 45 días, que entró en vigor el lunes tras una tercera ronda de conversaciones directas entre Beirut y Tel Aviv, la primera en décadas entre dos países que no mantienen relaciones diplomáticas.
Hezbolá rechaza el diálogo directo
Sin embargo, Hezbolá ha rechazado de forma categórica estas conversaciones directas, en especial porque incluyen la cuestión del desarme del grupo, una exigencia que el movimiento considera inaceptable y que no está dispuesto a negociar bajo ningún concepto.
Bombardeos en el sur pese al alto el fuego
Sobre el terreno, la situación dista mucho de la calma. Pese a la prórroga del alto el fuego, el Ejército israelí continuó el lunes con sus incursiones en el sur libanés, justificándolas como operaciones dirigidas contra posiciones y elementos de Hezbolá.
La Agencia Nacional de Noticias libanesa reportó ataques aéreos contra las localidades de Zawtar al-Gharbia, Harouf, Zebdin-Shokin, Kafr Rumman y Kafdounin, así como bombardeos en los alrededores de Deir Saryan. Israel también emitió nuevas advertencias de evacuación a residentes de tres pueblos de los distritos de Tiro y Nabatieh.
Por su parte, Hezbolá anunció que atacó con un helicóptero en picado una plataforma del sistema Cúpula de Hierro israelí en el campo forestal de Galilea. El domingo, los ataques israelíes dejaron siete muertos, entre ellos un dirigente del movimiento palestino Yihad Islámica.



