El presidente ucraniano Volodímir Zelenski denunció el lunes una nueva y devastadora oleada de ataques rusos que golpeó simultáneamente ocho regiones del país durante la madrugada. Las fuerzas rusas lanzaron 524 drones de ataque y 22 misiles, entre balísticos y de crucero, dejando un reguero de destrucción en instalaciones energéticas y zonas residenciales.
Más de dos docenas de heridos, incluidos niños
Las autoridades ucranianas confirmaron que al menos 26 personas resultaron heridas como consecuencia directa de los bombardeos, entre ellas tres menores de edad. La región de Dnipropetrovsk fue una de las más castigadas: el ataque duró seis horas y alcanzó tanto infraestructuras eléctricas como edificios de viviendas. También se registraron daños significativos en las regiones de Odesa, Chernihiv y Zaporiyia.
Zelenski informó de la situación a través de su cuenta en X, señalando que las alertas antiaéreas continuaban activas en numerosas comunidades fronterizas y de primera línea. ‘Nuestros servicios están operando allí donde la situación de seguridad lo permite’, escribió el mandatario ucraniano.
Zelenski pide a Europa sistemas antibalísticos propios
El presidente ucraniano aprovechó el momento para lanzar un mensaje directo a sus aliados europeos. Según Zelenski, Rusia depende de los misiles balísticos para atacar a la población civil, y por ello instó a Europa a desarrollar sus propios sistemas antibalísticos y a lograr la autosuficiencia frente a este tipo de amenazas, sin depender exclusivamente del apoyo estadounidense.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus defensas aéreas lograron derribar 50 drones ucranianos entre el domingo por la noche y las primeras horas del lunes, en lo que Moscú presenta como una respuesta a los ataques de largo alcance que Ucrania ha intensificado en las últimas semanas.
Una escalada que no cede pese a los intentos diplomáticos
Esta nueva oleada de bombardeos llega después de una breve pausa que el presidente estadounidense Donald Trump describió como un alto el fuego pactado entre el 9 y el 11 de mayo, aunque el impacto real de esa tregua fue prácticamente nulo sobre el terreno. Los ataques se han intensificado desde entonces, y no existen señales concretas de que un acuerdo de paz esté tomando forma.
La semana pasada, un bombardeo ruso destruyó un edificio de apartamentos en Kiev, causando la muerte de 24 personas. En respuesta, uno de los mayores ataques ucranianos con drones contra territorio ruso mató al menos a cuatro personas, tres de ellas en las cercanías de Moscú, e hirió a más de una docena.
Ucrania presiona con sus capacidades de largo alcance
En más de cuatro años de conflicto, Ucrania ha desarrollado una capacidad ofensiva de largo alcance que está cambiando la percepción internacional de la guerra. Los drones ucranianos han golpeado instalaciones petrolíferas y otros objetivos estratégicos dentro del propio territorio ruso, lo que ha comenzado a hacer mella en la opinión pública de ese país.
‘Nuestras capacidades de largo alcance están cambiando significativamente la situación y, más ampliamente, la percepción que el mundo tiene de la guerra de Rusia’, afirmó Zelenski. El mandatario añadió que numerosos socios internacionales reconocen ahora el cambio de escenario y la posibilidad real de alcanzar objetivos en suelo ruso.
Esta presión creciente llega en un momento delicado para Vladímir Putin, cuyo ejército avanza con dificultad en el frente y quien a principios de mes afirmó que la guerra se aproxima a su fin. El líder ruso tiene previsto reunirse esta semana en Pekín con el presidente chino Xi Jinping, en el marco de una cooperación bilateral que se ha estrechado considerablemente mientras Occidente intenta aislar a Moscú diplomáticamente.



