El gobernador de Luisiana y enviado especial del presidente Donald Trump para Groenlandia, Jeff Landry, aterrizó el domingo por la noche en Nuuk, la capital de la isla ártica, para participar en un foro económico al que no había sido formalmente invitado. Su presencia generó de inmediato una respuesta firme por parte de las autoridades locales.
Una visita no solicitada con mensaje político claro
‘Estoy aquí para construir relaciones, para hacer amigos’, declaró Landry a la radiotelevisión pública danesa nada más llegar. Sin embargo, el recibimiento institucional distó mucho de ser cálido.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, se reunió con él este lunes y reiteró con contundencia que Groenlandia ‘no está en venta’. Nielsen señaló que no había ‘ninguna señal de que algo haya cambiado’ en las intenciones de Washington de hacerse con el control del vasto territorio ártico.
‘Estamos centrados en encontrar una solución que sea buena para todos nosotros y, lo más importante, que no se produzcan amenazas de anexión, toma de control o compra de Groenlandia y de su pueblo’, subrayó el primer ministro tras el encuentro, en el que también participó el ministro de Exteriores groenlandés, Mute Egede.
Líneas rojas que no están dispuestos a cruzar
Egede, quien ejerció como primer ministro de la isla entre 2021 y 2025, fue especialmente directo: ‘Pidieron una reunión y hemos explicado nuestra situación y nuestra postura. Tenemos algunas líneas rojas: no venderemos Groenlandia, nos pertenecerá siempre’.
Landry, por su parte, no realizó ninguna declaración pública tras la reunión. Antes de viajar, el gobernador había reconocido haber hablado con Trump, quien le encargó conseguir ‘tantos amigos como sea posible’ durante su estancia en la capital groenlandesa.
Un asistente sin invitación en el foro empresarial
La Confederación de Empresarios de Groenlandia confirmó a medios locales que Landry figuraba entre los cerca de 500 asistentes previstos en Future Greenland, una conferencia de negocios sobre la isla. No obstante, aclaró que el enviado estadounidense no había recibido ninguna invitación oficial: simplemente había adquirido una entrada para asistir como oyente los días martes y miércoles.
No es la primera vez que Landry genera controversia en relación con Groenlandia. En marzo pasado fue invitado por un particular a una tradicional carrera de trineos, pero la invitación fue retirada tras las críticas de la organización del evento.
Tensión diplomática en el Ártico
Las aspiraciones expansionistas de Trump sobre Groenlandia han marcado su regreso a la Casa Blanca hace poco más de un año. Tras amenazar con tomar el control de la isla sin descartar el uso de la fuerza militar, la tensión comenzó a moderarse en febrero, después de que seis países europeos enviaran pequeños contingentes militares a la isla en apoyo de Dinamarca.
Desde finales de enero, cuando Trump anunció un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico, delegaciones de los tres territorios implicados se han reunido en cinco ocasiones en Washington. Landry no ha participado en ninguno de esos encuentros.
El Pentágono tiene previsto abrir tres nuevas bases militares en el sur de Groenlandia, algo compatible con el acuerdo de defensa vigente entre Washington y Copenhague. Sin embargo, la Administración Trump exige la soberanía sobre los territorios donde se instalen esas bases, una condición que Dinamarca y Groenlandia rechazan categóricamente.
Según informó este lunes The New York Times, citando fuentes de las tres partes negociadoras, la Casa Blanca busca además modificar el acuerdo de 1951 para garantizar la presencia indefinida de tropas estadounidenses en la isla, incluso en el caso de que Groenlandia logre independizarse de Dinamarca en el futuro. Washington también reclamaría un derecho de veto efectivo sobre futuras inversiones rusas en el territorio ártico.



