El último brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda ha encendido las alarmas sanitarias a nivel global. Mientras Estados Unidos anuncia controles a pasajeros aéreos procedentes de las zonas afectadas e incluso restricciones de entrada, Europa debate si debe seguir el mismo camino o si tales medidas son realmente eficaces.

La respuesta de Estados Unidos y la preocupación de la OMS

Washington dio un giro notable en su postura esta semana al anunciar controles sanitarios para viajeros que lleguen desde las regiones afectadas. La decisión coincidió con las palabras del director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien se mostró ‘profundamente preocupado por la magnitud y la rapidez de la epidemia’. El brote ha causado ya al menos 131 muertes y cerca de 500 casos confirmados, cifras que lo han llevado a ser declarado emergencia de salud pública de importancia internacional.

Bélgica, el eslabón europeo más expuesto

En Europa, el país con mayor exposición directa es Bélgica. El aeropuerto de Bruselas es la principal puerta de entrada y salida del continente en lo que respecta a los vuelos con la RDC. Brussels Airlines opera conexiones diarias, siete veces por semana, entre Bruselas y Kinshasa, a bordo de aviones Airbus A330 con capacidad para unos 290 pasajeros.

Joëlle Neeb, responsable sénior de Relaciones con los Medios de la aerolínea, confirmó a Euronews que ‘todos los vuelos operan según lo previsto y no se han introducido medidas de protección adicionales’. No obstante, subrayó que las tripulaciones siguen protocolos específicos ante enfermedades infecciosas: vigilan la aparición de síntomas, aplican medidas de higiene reforzadas y limitan contactos cuando la situación lo requiere. En caso necesario, colaboran con las autoridades sanitarias competentes.

El riesgo real para Europa es bajo, según los expertos

El virólogo belga Steven Van Gucht, una de las principales referencias científicas del país, reconoció que ‘la situación en la RDC es grave y debe abordarse con determinación allí’. Sin embargo, añadió que ‘la experiencia de brotes anteriores muestra que el riesgo para Bélgica y Europa es bajo’.

Un factor clave para entender esta valoración es la forma en que se transmite el virus. El ébola no se propaga por vía aérea, sino exclusivamente a través del contacto directo con los fluidos corporales de una persona que ya presenta síntomas. Esto significa que, a diferencia de otras enfermedades respiratorias, puede contenerse con relativa eficacia si se actúa a tiempo. ‘Las personas solo son contagiosas cuando presentan síntomas, y no antes’, precisó Van Gucht.

¿Son útiles los controles en aeropuertos?

Este punto lleva directamente al debate sobre la eficacia de los controles de temperatura en los aeropuertos, como los que ha puesto en marcha Estados Unidos. El problema radica en el periodo de incubación del virus, que puede oscilar entre dos y 21 días. Durante ese tiempo, una persona infectada puede viajar sin presentar fiebre ni ningún otro síntoma visible.

‘Un viajero en periodo de incubación aún no tiene fiebre y, por tanto, no será detectado’, advirtió Van Gucht.

Celine Gossner, experta del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), fue igualmente clara al respecto: el organismo europeo no recomienda en esta fase implementar controles de entrada en los aeropuertos del continente. ‘Los controles en los aeropuertos requieren recursos importantes, pero su eficacia es limitada’, explicó a Euronews.

Controles de salida: la medida más efectiva

Tanto Gossner como Van Gucht coinciden en que la estrategia más eficaz no pasa por los controles a la llegada, sino por los controles de salida en los países afectados. Detectar y contener el virus en origen resulta más eficiente que intentar filtrar pasajeros potencialmente infectados en los aeropuertos de destino.

Aun así, Van Gucht señaló que los controles de entrada pueden cumplir una función complementaria, especialmente como herramienta de información y concienciación para los viajeros que llegan de zonas de riesgo. La clave, en todo caso, sigue estando en la respuesta sobre el terreno, en la RDC y Uganda, donde el brote aún está lejos de ser controlado.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 19 de mayo de 2026
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