Donald Trump ha vuelto a marcar un hito sin precedentes en la historia de la democracia estadounidense. El presidente se convirtió este lunes en el primer mandatario del país en crear un fondo de dinero público destinado a recompensar a personas de su entorno que, según la versión oficial de su Departamento de Justicia, fueron supuestamente perseguidas durante la presidencia de Joe Biden.
Un fondo con una cifra simbólica
El fondo está dotado con 1.776 millones de dólares, una cantidad que no es casual. El número hace referencia al año en que Estados Unidos declaró su independencia, en 1776, cuyo 250 aniversario se celebrará el próximo 4 de julio. Un guiño cargado de simbolismo que no ha pasado desapercibido para sus críticos.
Al frente del Departamento de Justicia se encuentra de manera interina Todd Blanche, quien fuera abogado personal de Trump. Blanche justificó la medida afirmando que ‘el aparato gubernamental nunca debería ser utilizado como arma contra ningún ciudadano estadounidense’ y que el objetivo es ‘reparar los agravios cometidos anteriormente’.
¿Quiénes serían los beneficiarios?
Aunque aún quedan muchos detalles por definir, se da por hecho que entre los posibles beneficiarios figurarían participantes en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, unos 1.500 de los cuales ya fueron indultados por Trump en su primer día de mandato. También podrían incluirse el propio expresidente, su familia y quienes le ayudaron en su intento de revertir los resultados de las elecciones de 2020, una derrota que Trump sigue sin reconocer.
El anuncio llegó poco después de que Trump retirara su demanda contra el Departamento del Tesoro, en la que reclamaba al menos 10.000 millones de dólares. Una batalla legal calificada de surrealista, ya que el presidente exigía compensaciones al propio Estado que encabeza.
Lluvia de críticas desde la oposición
La reacción no se hizo esperar. Un total de 93 congresistas demócratas presentaron una queja formal, y las voces críticas proliferaron en todo el espectro político progresista.
El premio Nobel de Economía Paul Krugman fue uno de los más contundentes. ‘Para que quede claro: si usted es un contribuyente estadounidense, esta medida significa que casi 1.800 millones de dólares de su dinero serán entregados a quienquiera que un comité designado por Trump decida recompensar’, escribió en su plataforma de Substack. Krugman calificó la iniciativa como ‘un nuevo récord de degradación en materia de tráfico de influencias’.
El gobernador de California, Gavin Newsom, fue aún más directo durante una reunión del Partido Demócrata en Washington. ‘¿Es pura corrupción’, sentenció. ‘¿1.776 millones? ¿El año del 250 aniversario? Se están riendo de todos nosotros’, añadió el político, considerado uno de los favoritos para representar a los demócratas en las presidenciales de 2028.
Por su parte, el congresista demócrata Robert Garcia, de California, no dudó en calificar la medida como ‘seguramente el acto más corrupto que Trump haya cometido hasta la fecha’, situándola en el contexto de una serie de actuaciones cuestionables: operaciones inmobiliarias, venta de acceso a la Casa Blanca, manejos con criptomonedas y una gestión de la política exterior que, según sus críticos, beneficia simultáneamente a sus empresas privadas.
Hasta republicanos muestran incomodidad
La polémica trascendió incluso los límites del propio partido republicano. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, realizó una inusual muestra de distanciamiento con la iniciativa de su propio líder, lo que evidencia que las dudas sobre este fondo no son exclusivas de la oposición.
El debate sobre la legalidad, la transparencia y los criterios de selección de los beneficiarios promete mantenerse en el centro de la agenda política estadounidense en las próximas semanas.



