Después de décadas de espera, el proyecto aeroportuario más ambicioso del centro de Colombia dejó de ser un sueño sobre el papel. Aerocafé inició formalmente sus obras de construcción, marcando un hito histórico para el Eje Cafetero y para el país entero.
Una primera etapa con pista corta pero grandes ambiciones
Según Fernando Merchán Ramos, gerente de la Unidad de Gestión del Patrimonio Autónomo Aerocafé, la primera fase del proyecto contempla la construcción de una pista de 1.460 metros de longitud y una inversión que ronda el billón de pesos colombianos. Una cifra que, aunque considerable, representa solo el punto de partida de una infraestructura diseñada para crecer.
El cierre financiero ya está definido, lo que le da al proyecto una solidez que no tenía en intentos anteriores. Esta vez, aseguran sus promotores, las condiciones son distintas y el compromiso institucional es real.
¿Cuándo estará listo para recibir vuelos?
De acuerdo con el cronograma oficial, Aerocafé podría iniciar operaciones entre finales de 2028 e inicios de 2029. Sin embargo, si las etapas de preconstrucción y el seguimiento técnico avanzan con mayor rapidez de lo previsto, esos plazos podrían acortarse. En cualquier caso, el objetivo es que el aeropuerto esté funcionando antes de que llegue la década del 2030.
Las obras se desarrollan sobre terrenos ubicados en el municipio de Palestina, en el departamento de Caldas, un enclave estratégico que permitirá servir a toda la región cafetera con acceso relativamente equitativo desde Manizales, Pereira y Armenia.
¿Qué aviones podrán operar allí?
En su primera etapa, la pista de Aerocafé estará habilitada para recibir aeronaves de tamaño mediano. A medida que el proyecto avance y la infraestructura se amplíe, la capacidad operativa crecerá para albergar vuelos de mayor envergadura, incluyendo conexiones internacionales de largo alcance.
Uno de los aspectos más llamativos del diseño es que la operación del aeropuerto será a control remoto, una modalidad innovadora en el contexto latinoamericano que permitirá gestionar la terminal de forma eficiente incluso en las etapas iniciales, cuando el volumen de tráfico aún esté en consolidación.
Una terminal que crecerá con la demanda
Mientras se desarrolla el proyecto en su totalidad, Aerocafé contará con una terminal aérea funcional adaptada a los requerimientos de la primera fase. La visión de largo plazo apunta a convertir este aeropuerto en un hub regional de primer nivel, capaz de conectar el Eje Cafetero directamente con destinos internacionales sin necesidad de hacer escala en Bogotá o Medellín.
Las regiones que se beneficiarán de forma directa incluyen no solo los tres departamentos del Eje Cafetero, sino también zonas aledañas del norte del Valle del Cauca y el sur de Antioquia, áreas con una actividad económica y turística creciente que hoy dependen de aeropuertos distantes.
El contexto: un sector aéreo bajo presión
El inicio de obras de Aerocafé llega en un momento complejo para la aviación colombiana. El sector enfrenta costos operativos disparados, una carga tributaria elevada y la reciente salida de aerolíneas como Spirit Airlines del mercado local, factores que han presionado al alza el precio de los tiquetes aéreos.
Organizaciones como la IATA han señalado que en Colombia los impuestos son uno de los principales factores que encarecen volar, por encima incluso del precio del combustible. En ese escenario, la llegada de una nueva infraestructura aeroportuaria podría estimular la competencia y, eventualmente, contribuir a moderar los precios en la región.
La expansión futura de Aerocafé dependerá, en gran medida, del comportamiento de la demanda y de la capacidad del Estado y los privados para mantener el respaldo financiero al proyecto. Por ahora, las máquinas ya están trabajando en Palestina, y el Eje Cafetero empieza a escribir un nuevo capítulo en su historia de conectividad.


