Un informe del diario The New York Times, basado en testimonios de funcionarios estadounidenses, revela uno de los episodios más sorprendentes y controvertidos de la reciente guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: Washington y Tel Aviv habrían apostado por Mahmud Ahmadineyad como figura clave para liderar un cambio de régimen en Teherán.

Un aliado inesperado con un pasado radical

La elección resulta llamativa, cuando menos. Ahmadineyad es el expresidente iraní tristemente célebre por sus declaraciones sobre ‘borrar a Israel del mapa’, su firme respaldo al programa nuclear de Irán y su retórica abiertamente hostil hacia Estados Unidos. Sin embargo, según las fuentes citadas por el rotativo neoyorquino, tanto israelíes como estadounidenses lo habrían identificado como el candidato idóneo para encabezar una nueva dirección en el país persa.

De acuerdo con responsables conocedores del asunto, Israel diseñó el plan y lo consultó directamente con el propio Ahmadineyad, quien habría aceptado participar en el proyecto. En los años previos al conflicto, el exmandatario había ido distanciándose progresivamente del establishment del régimen, acusando a sus dirigentes de corrupción y viendo cómo sus movimientos quedaban cada vez más restringidos a su domicilio en el barrio de Narmak, en el este de Teherán.

Un ataque que torció los planes

El operativo, sin embargo, se descarriló desde el primer día. Según el relato reconstruido por The New York Times a partir de fuentes oficiales y de un allegado al exmandatario, Ahmadineyad resultó herido durante un ataque israelí contra su propia casa en Teherán, precisamente el primer día de la guerra. La acción, lejos de ser un error, habría sido concebida para sacarlo de su arresto domiciliario y facilitarle la libertad de movimientos necesaria para ejecutar el plan.

Las mismas fuentes indican que sobrevivió al ataque, pero que el episodio —que estuvo a punto de costarle la vida— lo dejó profundamente desencantado con el proyecto. Desde entonces, Ahmadineyad no ha vuelto a aparecer en público y se desconoce tanto su paradero como su estado de salud actual.

Trump y el modelo venezolano como inspiración

El presidente estadounidense Donald Trump había declarado, días después de la muerte del líder supremo Alí Jamenei y otros altos cargos del régimen en los primeros compases del conflicto, que era preferible que ‘alguien desde dentro de Irán’ tomara las riendas del país. Esas palabras, según el Times, no eran retórica vacía.

Trump estaba entonces animado por el éxito de la operación que culminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y la disposición de su sucesora provisional a colaborar con Washington. El mandatario estadounidense creía que ese modelo podría replicarse en otros escenarios geopolíticos, incluido Irán.

No obstante, el entusiasmo no era unánime. Muchos asesores de Trump consideraban el plan poco realista, y varios funcionarios expresaron dudas concretas sobre la viabilidad de instalar a Ahmadineyad como nuevo líder iraní, dado su perfil y su historial.

Una operación en varias fases nunca revelada

Según el periódico, la operación con Ahmadineyad formaba parte de un proyecto israelí más amplio y estructurado en varias fases, cuyo objetivo final era derrocar al Gobierno de la República Islámica. En los primeros días de la guerra, distintos responsables estadounidenses mencionaban planes coordinados con Israel para identificar figuras iraníes ‘pragmáticas’ dispuestas a tomar el poder y cooperar con Washington, aunque reconocían que no podían calificarse exactamente de ‘moderadas’.

El hecho de que funcionarios de dos de las potencias más influyentes del mundo consideraran a Ahmadineyad —símbolo durante años del radicalismo iraní— como posible artífice de un cambio de régimen en Teherán pone de manifiesto la complejidad y las contradicciones que rodearon el inicio de este conflicto, cuyo verdadero alcance aún está siendo revelado.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de mayo de 2026
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