Armenia se enfrenta a sus elecciones legislativas del próximo 7 de junio en medio de una de las operaciones de desinformación más agresivas registradas en los últimos años. Investigadores especializados han documentado cómo una campaña de origen pro Kremlin lleva meses bombardeando el espacio informativo armenio con contenido falso y manipulado, con el aparente objetivo de influir en el resultado de los comicios.
Cientos de vídeos falsos y una operación sin precedentes
A comienzos de mayo ya se habían contabilizado 343 vídeos falsos difundidos en el marco de esta campaña, una cifra que ha llevado a los analistas a calificarla como una de las más extensas detectadas en el continente europeo en los últimos tiempos. Solo la operación documentada durante las elecciones moldavas de 2025 habría superado en volumen a la que ahora tiene como escenario a Armenia.
Según los investigadores, la campaña arrancó a principios de marzo y se encuadra dentro de la operación conocida como ‘Matryoshka’, una red de desinformación pro Kremlin que hace un uso cada vez más intensivo de la inteligencia artificial para fabricar y difundir contenido engañoso.
Narrativas falsas sobre guerra y acuerdos secretos
Uno de los ejes centrales de la desinformación gira en torno al primer ministro armenio Nikol Pashinyan, cuya campaña electoral apuesta claramente por una orientación proeuropea. Los vídeos manipulados sostienen que una victoria suya podría desencadenar un conflicto armado entre Armenia y Rusia.
El colectivo Antibot4Navalny, especializado en el análisis de redes de bots, asegura haber identificado más de una docena de vídeos falsos en los que aparecen Pashinyan y el presidente francés Emmanuel Macron. En ellos se repite la afirmación de que ambos líderes habrían alcanzado un ‘acuerdo secreto’: apoyo de París en las elecciones a cambio de que Ereván inicie una guerra contra Rusia tras los comicios. No existe ninguna evidencia que respalde semejante acusación.
El 11 de mayo, otro vídeo falso afirmaba que la secretaria de prensa de Pashinyan había confirmado la presencia de instructores de la OTAN en territorio armenio y que el primer ministro tenía previsto ‘provocar un conflicto militar con Rusia’ después de las elecciones. Tampoco hay dato alguno que sustente esta versión.
Bots y visualizaciones infladas artificialmente
La desinformación no circula sola. Los investigadores advierten de que redes automatizadas de bots están siendo desplegadas en plataformas como X para amplificar las afirmaciones falsas y darles una apariencia de viralidad. Aunque algunas publicaciones acumularon miles de visualizaciones, los expertos señalan que esas cifras fueron infladas de forma artificial para simular un impacto social que en realidad no existía.
Armenia se acerca a Europa mientras Rusia advierte
Todo esto ocurre en un momento de especial relevancia diplomática. A comienzos de mayo se celebró en Armenia la primera cumbre UE-Armenia, un encuentro histórico al que asistieron figuras de primer nivel como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el propio Macron.
Costa subrayó que la cumbre enviaba ‘una señal clara del firme compromiso de la UE de profundizar las relaciones con Armenia’. Por su parte, Pashinyan afirmó que su país entraba en ‘un nuevo periodo de paz y de consolidación democrática’, condiciones que, en su opinión, favorecen el desarrollo de los vínculos bilaterales con Bruselas.
La respuesta de Moscú no tardó en llegar. Apenas días después de la cumbre, el presidente ruso Vladímir Putin estableció un paralelismo directo entre Armenia y Ucrania durante una rueda de prensa con motivo del Día de la Victoria. Putin advirtió de que Armenia podría enfrentarse a consecuencias similares a las de Ucrania si continúa su acercamiento a la Unión Europea, recordando que, según su relato, todo comenzó con el intento de adhesión de Kiev a la UE.
Las elecciones del 7 de junio se celebran, por tanto, en un clima de presión informativa sin precedentes, donde la desinformación se ha convertido en un instrumento de política exterior que busca condicionar la voluntad de los votantes armenios.



