Cada vez más personas deciden abandonar su país de origen para construir una nueva vida en el extranjero. Ya sea por trabajo, por buscar un mejor estilo de vida o por la creciente flexibilidad laboral que permite trabajar desde cualquier rincón del planeta, la comunidad global de expatriados no para de crecer. Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, más de 300 millones de personas viven actualmente fuera de su país natal, prácticamente el doble que en 1990.

Un ránking que va más allá de los tópicos

La firma de asesoría en planificación de residencia y ciudadanía Global Citizen Solutions ha publicado su primera clasificación de las ciudades más habitables del mundo para expatriados. El estudio analiza 35 ciudades repartidas por seis continentes y va mucho más allá de las imágenes de postal o los regímenes fiscales favorables.

Para elaborar la lista, la unidad de inteligencia global de la compañía evaluó cada ciudad a partir de siete indicadores clave: coste de la vida, seguridad, calidad del aire, sanidad, facilidad para instalarse, dominio del inglés y movilidad ampliada, es decir, el poder del pasaporte y la libertad de visado. Cada ciudad fue puntuada en una escala del cero al cien, con una ponderación específica por categoría. La seguridad y la sanidad recibieron el mayor peso conjunto, un reflejo de lo que más valoran quienes toman decisiones de reubicación a largo plazo.

Europa domina la clasificación

Los resultados son claros: Europa lidera el ránking de forma contundente. De las diez primeras ciudades, cinco son europeas. Y a la cabeza de todas ellas se sitúa Lisboa, la capital portuguesa, seguida muy de cerca por Ámsterdam.

El auge del teletrabajo y el nomadismo digital tras la pandemia ha transformado el perfil del expatriado. Ya no se trata únicamente de ejecutivos desplazados por sus empresas o de jubilados en busca de sol. Hoy, una nueva generación de trabajadores remotos elige su ciudad de residencia con criterios muy diferentes: calidad de vida, conectividad, comunidad internacional y acceso a servicios públicos de calidad.

Lisboa, la reina indiscutible

La capital lusa se alzó con el primer puesto no por destacar de forma extraordinaria en un único indicador, sino por ofrecer un rendimiento sólido y equilibrado en todas las categorías. Es una de las ciudades más asequibles del índice, con un coste de la vida notablemente inferior al de otras capitales europeas como Viena, Ámsterdam o Copenhague.

Además, Lisboa cuenta con altos niveles de dominio del inglés, una calidad del aire destacable y unos índices de seguridad que superan a los de muchas otras ciudades del continente. Pero quizás uno de sus mayores atractivos para los expatriados es la diversidad de vías legales para obtener la residencia: desde programas de residencia por inversión hasta visados específicos para nómadas digitales, la ciudad ofrece opciones adaptadas a perfiles muy distintos.

Ámsterdam, la alternativa cosmopolita

La capital neerlandesa conquistó la segunda posición gracias a sus excelentes resultados en casi todas las categorías. Ámsterdam ofrece altos niveles de seguridad, una sanidad de primera calidad y un aire limpio, además de una notable accesibilidad para los residentes internacionales.

Un dato especialmente relevante para quienes no hablan neerlandés: la ciudad registra el mayor nivel de dominio del inglés entre todas las urbes europeas del índice, lo que reduce considerablemente las barreras lingüísticas tanto en la vida cotidiana como en los trámites administrativos.

Ámsterdam también destaca por su apuesta decidida por la movilidad sostenible. Entre 2015 y 2022, caminar, ir en bicicleta y usar el transporte público representaron más del 70% de todos los desplazamientos en la ciudad, una ventaja indudable para los expatriados que quieren prescindir del coche. Su principal punto débil es el coste de la vida, que la sitúa entre las ciudades más caras de toda la clasificación.

Una tendencia que no tiene freno

La irrupción del trabajo remoto y la consolidación del nomadismo digital han redefinido por completo la forma en que el mundo entiende la residencia. Cada vez más personas tienen la posibilidad real de elegir dónde vivir, y lo hacen con criterios cada vez más sofisticados. Ciudades como Lisboa y Ámsterdam han sabido adaptarse a esta nueva demanda, ofreciendo entornos seguros, bien conectados y abiertos a la diversidad cultural que caracteriza a la comunidad expatriada global.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de mayo de 2026
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