El director general de la Unesco emitió un rechazo formal ante el asesinato del periodista colombiano Mateo Pérez Rueda, quien fue asesinado por integrantes de las disidencias de las FARC en el municipio de Briceño, Antioquia. El pronunciamiento se produjo en el marco del Observatorio de Periodistas Asesinados de la organización, mecanismo internacional que documenta y condena los crímenes contra la prensa en todo el mundo.

El caso de Pérez Rueda se convierte en una nueva evidencia de la violencia sistemática que enfrentan los comunicadores en Colombia, uno de los países más peligrosos de América Latina para ejercer el periodismo. Su muerte no es un hecho aislado: es el reflejo de una crisis de seguridad que afecta directamente a quienes informan desde los territorios más vulnerables del país.

Contexto y antecedentes

Briceño es un municipio del norte de Antioquia históricamente marcado por la presencia de grupos armados. Durante décadas fue escenario de combates entre las FARC, el ELN, grupos paramilitares y la fuerza pública. A pesar de los acuerdos de paz de 2016 firmados entre el gobierno colombiano y las FARC, las llamadas ‘disidencias’, facciones que rechazaron o abandonaron el proceso de paz, continuaron operando en estas zonas con el mismo nivel de violencia que antes.

El periodismo local y comunitario en regiones como el norte de Antioquia opera bajo una presión constante. Los comunicadores que cubren temas de orden público, narcotráfico o control territorial por parte de grupos armados son blanco frecuente de amenazas, desplazamientos forzados y, en los casos más extremos, de homicidios. Esta realidad ha sido documentada repetidamente por organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en Colombia, que reporta año tras año decenas de agresiones a periodistas.

La Unesco, por su parte, mantiene activo su Observatorio de Periodistas Asesinados como parte del Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas, aprobado en 2012. Este mecanismo no solo registra los crímenes, sino que insta a los Estados a investigarlos y sancionarlos, combatiendo la impunidad que en la mayoría de los casos rodea estos asesinatos.

Los puntos clave

  • Mateo Pérez Rueda fue asesinado por integrantes de las disidencias de las FARC en el municipio de Briceño, en el departamento de Antioquia, Colombia.
  • El director general de la Unesco condenó el crimen en el marco oficial del Observatorio de Periodistas Asesinados, que monitorea estos casos a nivel mundial.
  • Briceño es un territorio con presencia histórica de grupos armados ilegales, lo que convierte a sus periodistas en blanco especialmente vulnerable.
  • Colombia figura de manera recurrente entre los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo, según reportes de organismos internacionales y nacionales como la FLIP.
  • El caso evidencia la impunidad estructural que rodea los crímenes contra periodistas en zonas de conflicto, problema que la Unesco ha señalado en múltiples informes.

¿Qué significa esto?

La condena de la Unesco, aunque simbólicamente poderosa, no resuelve por sí sola el problema de fondo: la falta de garantías reales para el ejercicio del periodismo en zonas de conflicto. Que una organización de la envergadura de las Naciones Unidas tenga que registrar y rechazar públicamente este tipo de crímenes revela que el Estado colombiano no ha logrado proteger eficazmente a sus periodistas en territorios donde el control armado sigue siendo una realidad cotidiana. La muerte de Pérez Rueda es también un mensaje intimidatorio dirigido a todos los comunicadores que trabajan en regiones similares.

El impacto se extiende más allá de la tragedia individual. Cada periodista asesinado representa un silenciamiento de la información en comunidades que ya de por sí tienen escaso acceso a medios independientes. Cuando los reporteros locales son eliminados, lo que muere con ellos es también la posibilidad de que sus comunidades sean escuchadas, informadas y representadas ante el resto del país y el mundo. Este efecto de silencio forzado es, en sí mismo, una forma de violencia política.

Perspectiva para América Latina

El asesinato de Mateo Pérez Rueda no es un fenómeno exclusivamente colombiano: es parte de un patrón regional que afecta a periodistas en México, Honduras, Guatemala, Ecuador y Brasil, entre otros países. América Latina sigue siendo la región más letal del mundo para los comunicadores, según datos de la Unesco y Reporteros Sin Fronteras. Los grupos armados, el narcotráfico y la corrupción política confluyen en un entorno que convierte la labor periodística en una actividad de alto riesgo, especialmente fuera de las grandes capitales.

Para la región, pronunciamientos como el del director general de la Unesco son relevantes porque mantienen presión internacional sobre los gobiernos para que investiguen estos crímenes. Sin embargo, los expertos coinciden en que la clave está en transformar las condiciones estructurales: garantizar mecanismos de protección efectivos, fortalecer la justicia local y romper la impunidad que, en la mayoría de los casos latinoamericanos, acompaña estos asesinatos.

El caso de Pérez Rueda queda abierto ante la justicia colombiana y ante los ojos de la comunidad internacional. Lo que deberá seguirse de cerca es si las autoridades colombianas avanzan en la identificación y judicialización de los responsables materiales e intelectuales del crimen, y si el gobierno adopta medidas concretas para proteger a los periodistas que aún trabajan en Briceño y en otros territorios controlados por grupos armados en el país.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 21 de mayo de 2026
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