Una nueva encuesta de Guarumo y Ecoanalítica, publicada el 21 de mayo de 2026, sacudió el tablero político colombiano de cara a las presidenciales: Iván Cepeda encabeza la intención de voto con un 37,1%, seguido por Abelardo de la Espriella con 27,5% y Paloma Valencia con 21,7%. El dato más disruptivo, sin embargo, no está en la primera vuelta.

La encuesta revela que, en un escenario de segunda vuelta, De la Espriella superaría a Cepeda, lo que convierte al abogado costeño en el candidato más viable de la oposición para frenar al petrismo en la recta final de la contienda electoral. El hallazgo desató una ola de reacciones en redes sociales y al interior de los partidos, con mensajes que van desde el entusiasmo opositor hasta las acusaciones de sesgo hacia la encuestadora.

Contexto y antecedentes

Colombia vive un ciclo electoral marcado por la polarización entre el proyecto político del presidente Gustavo Petro y una oposición que no ha logrado consolidar un candidato único. Iván Cepeda, senador de larga trayectoria y figura emblemática de la izquierda, ha sido respaldado abiertamente por el petrismo, lo que lo posiciona como el heredero natural del proyecto de gobierno actual. Sin embargo, ese mismo respaldo lo convierte en blanco del voto de rechazo.

Abelardo de la Espriella, abogado penalista que saltó a la fama mediática por defender casos de alto perfil, ha construido una imagen de outsider dentro de la derecha y el centro-derecha, captando votantes que buscan una alternativa de perfil más fresco. Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, representa el ala más ortodoxa del uribismo, pero las encuestas sostenidas la muestran por debajo de De la Espriella en el duelo por liderar a la oposición.

Guarumo, la encuestadora cuestionada por sectores del petrismo por sus presuntos vínculos con el expresidente Iván Duque, ha estado en el centro del debate metodológico. Figuras como la senadora Ángela Benedetti señalaron en redes que la firma ‘le hace el trabajo al duquismo’, mientras que analistas independientes apuntan a que otras firmas como Invamer y Atlas Intel han mostrado tendencias similares, lo que daría consistencia al escenario de segunda vuelta que pinta Guarumo.

Los puntos clave

  • Cepeda lidera en primera vuelta con 37,1%, una cifra que se ha mantenido estable en encuestas recientes pero que no crece, lo que genera inquietud en el entorno del presidente Petro.
  • De la Espriella obtiene el 27,5% y se consolida como el principal competidor de la oposición, superando a Paloma Valencia (21,7%) en la disputa por el segundo puesto.
  • En segunda vuelta, Abelardo supera a Cepeda, lo que indica que el candidato izquierdista concentra un alto voto duro pero también un significativo rechazo en el electorado moderado.
  • La encuesta abre el debate sobre la unidad opositora: voces como la de Vicky Dávila y militantes del uribismo llaman a los seguidores de Paloma Valencia a sumarse a De la Espriella para maximizar las posibilidades de victoria.
  • La credibilidad de la encuestadora es cuestionada por sectores afines al gobierno, lo que refleja la tensión metodológica y política que rodea la medición de la opinión pública en Colombia.

¿Qué significa esto?

El resultado de segunda vuelta es el dato que realmente define el mapa de poder. En Colombia, la victoria presidencial se juega frecuentemente en el balotaje, y la historia reciente —desde la derrota de Gustavo Petro ante Iván Duque en 2018 hasta el triunfo histórico del propio Petro en 2022— demuestra que quien moviliza mejor el voto de rechazo hacia el rival suele llevarse la presidencia. Que Cepeda pierda en segunda vuelta, incluso liderando la primera, es una señal de alerta estructural para el petrismo: su candidato tiene un techo.

Para De la Espriella, la encuesta es combustible político. La presión sobre los votantes de Paloma Valencia para que migren a su campaña se intensificará en las próximas semanas. El riesgo de esta estrategia es doble: puede cohesionar al bloque opositor o puede generar fricciones internas que fragmenten aún más a la derecha colombiana en un momento crítico. La respuesta del uribismo ortodoxo a ese llamado a la unidad será determinante.

Perspectiva para América Latina

El escenario colombiano es un espejo de dinámicas que se repiten en toda América Latina: gobiernos de izquierda que buscan perpetuarse a través de candidatos delegados, oposiciones fragmentadas que buscan a último momento consolidar un frente común, y encuestadoras que se convierten en campo de batalla político antes de que se abra una sola urna. Lo que ocurra en Colombia tendrá implicaciones regionales directas: un triunfo del petrismo reforzaría el eje progresista junto a Venezuela, Nicaragua y México; una victoria opositora reconfigurarían las alianzas diplomáticas y comerciales en la región andina.

Para los países vecinos como Venezuela, Ecuador y Perú, el resultado colombiano también afecta temas sensibles como la política migratoria, el manejo de cultivos ilícitos y las relaciones con Washington. Colombia sigue siendo la pieza clave del tablero andino, y cada encuesta que se publica a partir de ahora será leída con atención no solo en Bogotá, sino también en otras capitales latinoamericanas.

Lo que viene en las próximas semanas será decisivo: la publicación de encuestas de otras firmas como Invamer y Atlas Intel permitirá contrastar los datos de Guarumo y confirmar o matizar el escenario de segunda vuelta. La presión sobre Paloma Valencia para ceder espacio a De la Espriella, la respuesta del equipo de Cepeda ante su estancamiento en el 37% y la postura pública del presidente Petro frente a la campaña serán los tres ejes que definirán si esta encuesta fue un punto de inflexión o solo una fotografía del momento.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 21 de mayo de 2026
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