Millones de europeos no conocen el descanso del fin de semana. Según los últimos datos de Eurostat, más de uno de cada cinco trabajadores del continente —exactamente el 21,3%— trabaja habitualmente en sábado y domingo. Un porcentaje que, en determinadas regiones, se dispara de forma llamativa.

Los Balcanes y el Mediterráneo, los que menos descansan

Las cifras más elevadas se concentran en el sur y el sureste de Europa. Grecia encabeza el ranking con un sorprendente 41% de sus trabajadores activos durante el fin de semana. Le siguen Bosnia-Herzegovina con un 33%, y Malta, Chipre y Macedonia del Norte, todos con un 32%.

En el extremo opuesto, el norte y el este del continente presentan una realidad muy distinta. En Lituania, apenas el 4% de los trabajadores dedica sus fines de semana a sus empleos. Hungría registra un 7% y Polonia un 7,5%, cifras que reflejan un modelo laboral más respetuoso con el tiempo de descanso.

Autónomos y empleadores, los más afectados

No es ninguna sorpresa que quienes dirigen sus propios negocios trabajen más en festivos y fines de semana. El 46% de los empleadores reconoce estar en activo durante esos días, frente al 18,5% de los asalariados.

Entre los trabajadores por cuenta ajena, Grecia, Chipre y Macedonia del Norte lideran la tabla con tasas superiores al 30%. Suiza y Malta se sitúan justo por debajo, con un 29%.

En el caso de los autónomos y empleadores, Grecia vuelve a destacar de forma contundente: el 75% trabaja los fines de semana. Bélgica aparece en segundo lugar con un 66%, seguida de Francia con un 60%.

El sector laboral también marca la diferencia

El tipo de trabajo que se desempeña influye de manera decisiva en la probabilidad de trabajar en fin de semana. Casi la mitad de los empleados del sector servicios y ventas —un 47,6%— lo hace de forma habitual. Los trabajadores de agricultura, silvicultura y pesca alcanzan un porcentaje similar, con el 47,2%.

También resulta frecuente en las llamadas ocupaciones elementales, es decir, trabajos manuales de carácter rutinario que suelen requerir un esfuerzo físico considerable, donde el porcentaje alcanza el 25,7%.

En el caso de Grecia, estos datos no son aislados. Coinciden con otras estadísticas de Eurostat que sitúan a los griegos como los trabajadores que más horas acumulan de toda la Unión Europea, lo que dibuja un panorama laboral de notable intensidad.

La semana laboral de cuatro días gana terreno en Europa

Mientras algunos países registran altas tasas de trabajo en fin de semana, la tendencia más reciente en Europa apunta en sentido contrario: comprimir la jornada laboral para mejorar la calidad de vida de los empleados.

El ejemplo más reciente es Polonia, una economía en rápido crecimiento que también ha enfrentado problemas de agotamiento laboral entre su población activa. En el verano de 2025, el país puso en marcha un proyecto piloto para reducir la semana laboral de 39 a 35 horas, sin ningún recorte salarial asociado.

Los empleados participantes podían elegir entre tres modalidades: trabajar seis horas diarias, disfrutar de un fin de semana de tres días o acumular días adicionales de vacaciones. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Trabajo, se aplicó en 90 centros de trabajo —tanto públicos como privados— e involucró a unos 5.000 empleados.

Cada centro participante recibió una compensación de hasta 210.000 euros para cubrir posibles ajustes en los turnos derivados de la reducción horaria. Los resultados se evaluarán en 2027.

Polonia no está sola en esta apuesta. Otros países europeos ya han explorado modelos similares: Reino Unido, Alemania, Portugal, Islandia, Francia y España han llevado a cabo sus propios experimentos con la semana laboral de cuatro días, con resultados que, en general, han mostrado mejoras en la productividad y el bienestar de los trabajadores.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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