El Parlamento israelí dio luz verde este lunes a la creación de un tribunal militar especial destinado a juzgar a palestinos sospechosos de haber participado en los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, en los que murieron cerca de 1.200 personas y otras 250 fueron tomadas como rehenes. La nueva legislación contempla la posibilidad de aplicar la pena de muerte, una sentencia que Israel no ha ejecutado desde 1962.
Un respaldo casi unánime en la Knesset
La votación arrojó un resultado llamativo: 93 parlamentarios votaron a favor, incluyendo tanto miembros de la coalición gobernante como de la oposición. Ningún diputado emitió un voto en contra, mientras que 27 optaron por la abstención o la ausencia. Este consenso transversal refleja el peso político que sigue teniendo la tragedia del 7 de octubre en la sociedad israelí.
La medida está concebida para hacer frente a la situación de entre 300 y 400 gazatíes que Israel mantendría bajo custodia desde entonces en relación con aquellos hechos, sin que existan hasta ahora cargos formales ni procesos judiciales previos que justifiquen esas detenciones.
¿Por qué fue necesaria esta nueva ley?
En marzo pasado, Israel ya había aprobado la pena de muerte para palestinos condenados por matar a ciudadanos israelíes. Sin embargo, esa norma carecía de carácter retroactivo, lo que impedía su aplicación a los detenidos tras los ataques del 7 de octubre. La legislación aprobada este lunes en la Knesset resuelve precisamente ese vacío legal.
El nuevo tribunal se integrará dentro del sistema judicial militar con el que Israel procesa habitualmente a palestinos en los Territorios Ocupados. Entre los delitos susceptibles de pena capital figuran el genocidio, la traición, la asistencia al enemigo en tiempos de guerra, la violación de la soberanía territorial y el terrorismo. Además, quienes sean procesados quedarán automáticamente excluidos de futuros acuerdos de liberación de presos.
Críticas desde organismos de derechos humanos
La aprobación de la norma no estuvo exenta de controversia. Diversas organizaciones de derechos humanos emitieron un comunicado en el que advierten que el proceso carecerá de las debidas garantías procesales e independencia judicial. Uno de sus principales temores es que las pruebas presentadas estén contaminadas por confesiones obtenidas bajo tortura, tras más de dos años y medio de detención.
Estas organizaciones también denuncian que el tribunal podría convertirse en un ‘juicio espectáculo’, dado que algunas fases del proceso serán transmitidas a través de una página web creada específicamente para ese fin, lo que, a su juicio, evidencia un carácter más vengativo que estrictamente judicial.
Las voces de los impulsores de la ley
Los artífices de la norma no escondieron su satisfacción. Simcha Rothman, del partido Sionismo Religioso, calificó la medida como ‘un marco histórico destinado a impartir justicia’. Por su parte, Yulia Malinowski, parlamentaria opositora de Israel Nuestro Hogar, fue más lejos al afirmar que estos serán ‘los juicios sobre los nazis de la actualidad’.
La última vez que Israel aplicó la pena de muerte fue precisamente contra el nazi Adolf Eichmann en 1962, tras su captura por los servicios de inteligencia israelíes en Buenos Aires. La nueva legislación retoma esa figura legal para un contexto radicalmente distinto, pero igualmente cargado de simbolismo histórico.
Tensión en el hemiciclo y demandas de las familias
La sesión no estuvo libre de momentos de tensión. Un grupo de familiares de víctimas del 7 de octubre protestó desde la tribuna de visitantes, reclamando que la rendición de cuentas alcance también a quienes gobernaban Israel cuando se produjo el mayor atentado de la historia del país. Una exigencia que, por ahora, no encuentra eco en las instituciones.
La entrada en vigor del tribunal podría retrasarse debido a disputas internas sobre qué ministerios deben hacerse cargo de su financiación, un escollo burocrático que amenaza con demorar la puesta en marcha de una maquinaria judicial sin precedentes en la historia reciente de Israel.



