A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales en Colombia, una encuesta fabricada con inteligencia artificial circula masivamente en redes sociales atribuyendo a la firma Invamer resultados que nunca existieron. El documento apócrifo señalaba que el candidato Iván Cepeda ganaría la primera vuelta con un aplastante 51,2% de los votos, cifra que no corresponde a ninguna medición real publicada por esa reconocida firma encuestadora colombiana.

La verificación fue realizada por el equipo de #ElFiltro de El Tiempo, que confirmó que Invamer no ha publicado ningún sondeo con esos resultados. La encuesta más reciente de la firma, correspondiente al mes de abril de 2026, muestra un escenario completamente distinto. Este caso no es aislado: se enmarca en una oleada coordinada de desinformación dirigida, paradójicamente, tanto a inflar como a hundir la candidatura de Cepeda en el tramo final de la campaña.

Contexto y antecedentes

Colombia vive uno de sus ciclos electorales más convulsos en años recientes. Iván Cepeda, senador de larga trayectoria y figura de la izquierda democrática, se convirtió en uno de los candidatos presidenciales con mayor visibilidad en los meses previos a los comicios de 2026. Su perfil, asociado históricamente a la defensa de los derechos humanos y la investigación de vínculos entre el paramilitarismo y la política, lo ha convertido en un blanco frecuente de campañas de desprestigio en el ecosistema digital.

En días recientes, el equipo verificador de El Tiempo ha tenido que desmentir al menos tres piezas de desinformación distintas vinculadas a Cepeda: un montaje que le atribuía declaraciones a favor de los asesinos del periodista Mateo Pérez, y un video de militares en entrenamiento presentado falsamente como evidencia de violencia guerrillera vinculada a su candidatura. La encuesta fabricada se suma a este patrón, pero con una diferencia notable: en este caso la desinformación no busca dañarlo, sino inflar artificialmente su apoyo electoral.

El uso de inteligencia artificial para fabricar documentos visuales convincentes, como capturas de pantalla de encuestas o declaraciones falsas, representa una amenaza creciente para la integridad de los procesos electorales. Las herramientas de generación de imágenes y texto han bajado dramáticamente la barrera técnica para producir este tipo de falsificaciones, que pueden engañar incluso a usuarios con cierto nivel de alfabetización mediática.

Los puntos clave

  • La encuesta viral atribuye falsamente a Invamer un resultado en el que Iván Cepeda ganaría la primera vuelta presidencial con el 51,2% de los votos, cifra que la firma nunca publicó.
  • El equipo de verificación #ElFiltro de El Tiempo confirmó que el documento fue generado con inteligencia artificial y no corresponde a ninguna medición real.
  • Esta es al menos la tercera pieza de desinformación vinculada a la candidatura de Cepeda detectada y desmentida en un período de pocos días antes de las elecciones.
  • Invamer sí publicó una encuesta en abril de 2026, cuyos resultados reales difieren completamente de los que circulan en la imagen falsa.
  • El caso ilustra cómo la IA generativa está siendo instrumentalizada para manipular la percepción electoral, tanto para beneficiar como para perjudicar candidatos.

¿Qué significa esto?

La fabricación de encuestas falsas en período electoral no es un fenómeno menor: tiene consecuencias directas sobre el comportamiento de los votantes. Numerosos estudios en ciencias políticas han documentado el llamado ‘efecto bandwagon’, según el cual una parte del electorado tiende a sumarse al candidato que percibe como ganador. Una encuesta que muestra a un candidato con mayoría absoluta en primera vuelta puede generar exactamente ese efecto, movilizando votantes indecisos o desmovilizando a los de candidatos rivales. En ese sentido, aunque la pieza sea falsa, su daño sobre la deliberación democrática es muy real.

Igualmente preocupante es la velocidad con la que este tipo de contenidos se difunden frente a la lentitud con la que los desmentidos alcanzan a las mismas audiencias. Estudios del MIT han demostrado que las noticias falsas se propagan hasta seis veces más rápido que las verdaderas en plataformas como X. Esto significa que, aunque la verificación de El Tiempo sea rigurosa y oportuna, el daño informativo ya habrá llegado a una fracción importante de los votantes que nunca verán la corrección.

Perspectiva para América Latina

El caso colombiano no es un fenómeno aislado en la región: es el reflejo de una tendencia que ha golpeado elecciones recientes en Brasil, México, Argentina y Venezuela, donde la desinformación digital se ha convertido en un instrumento de campaña tan relevante como la publicidad tradicional. Lo que distingue al ciclo electoral colombiano de 2026 es la sofisticación creciente de las falsificaciones, que ya no se limitan a textos manipulados sino que incorporan documentos generados por IA capaces de imitar con precisión el formato y la identidad visual de firmas encuestadoras reconocidas.

Para las democracias latinoamericanas, esto plantea un desafío urgente de regulación y educación mediática. Países como Brasil han avanzado en legislación sobre desinformación electoral, mientras que en Colombia el marco normativo aún presenta vacíos importantes. La sociedad civil, los medios verificadores y las autoridades electorales tendrán que articular respuestas más ágiles si quieren que la ciudadanía cuente con información confiable al momento de votar.

Con las elecciones presidenciales colombianas a la vuelta de la esquina, la presión sobre los equipos de verificación de datos será máxima en los próximos días. Lo que hay que seguir de cerca es si las plataformas digitales activan sus protocolos antimanipulación electoral con la celeridad suficiente, y si las autoridades colombianas toman medidas concretas frente a la circulación masiva de encuestas falsas que pueden distorsionar la voluntad popular en las urnas.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 22 de mayo de 2026
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