Un operativo militar en el departamento de Antioquia dejó herido al alias ‘Chala‘, señalado como el presunto asesino del periodista Mateo Pérez, quien fue asesinado en circunstancias que conmocionaron al gremio de la comunicación en Colombia. A pesar del golpe propinado por las fuerzas militares, el individuo logró escapar con rumbo a Puerto Valdivia, un municipio ribereño del norte de Antioquia, lo que mantiene en alerta máxima a las autoridades colombianas y a las organizaciones defensoras de la libertad de prensa.
Junto a ‘Chala’, también logró huir otro integrante conocido como ‘Macho Viejo‘, quien actualmente se encontraría en movimiento junto al señalado asesino del comunicador. La fuga de ambos individuos, pese a la intervención armada del Estado, revela no solo la capacidad de maniobra de estas estructuras criminales en zonas de difícil acceso, sino también los enormes retos que enfrentan las autoridades para garantizar justicia en los crímenes contra periodistas en Colombia.
Contexto y antecedentes
El asesinato del periodista Mateo Pérez encendió las alarmas sobre la creciente violencia contra comunicadores en Colombia, uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo según diversas organizaciones internacionales. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) documentó el caso y exigió resultados concretos de las autoridades, quienes identificaron a alias ‘Chala’ como el principal responsable del crimen. El caso se suma a una lista dolorosamente larga de periodistas asesinados en regiones donde grupos armados ilegales disputan territorios estratégicos.
Puerto Valdivia, hacia donde huyó el sospechoso, es un corregimiento del municipio de Valdivia en el norte de Antioquia, una zona históricamente disputada por estructuras del crimen organizado vinculadas al narcotráfico y a disidencias de grupos armados. Esta región ha sido escenario de múltiples operaciones militares y también de numerosas violaciones a los derechos humanos. La presencia de actores armados en estas áreas rurales y ribereñas dificulta enormemente las labores de captura y control territorial por parte del Estado colombiano.
El contexto del operativo militar del 23 de mayo de 2026 sugiere que las fuerzas de seguridad contaban con inteligencia suficiente para ubicar a los implicados, pero las condiciones del terreno y posiblemente el apoyo logístico de redes locales permitieron que ‘Chala’ y ‘Macho Viejo’ escaparan. El hecho de que el primero resultara herido indica que el golpe fue significativo, aunque insuficiente para lograr la captura o neutralización definitiva.
Los puntos clave
- Alias ‘Chala‘ es señalado por las autoridades colombianas como el presunto asesino del periodista Mateo Pérez, cuyo crimen generó una fuerte condena nacional e internacional.
- Tras una operación militar en Antioquia, ‘Chala’ resultó herido pero logró huir hacia Puerto Valdivia, un territorio de difícil acceso en el norte del departamento.
- El alias ‘Macho Viejo‘ también escapó del operativo y se encontraría desplazándose junto a ‘Chala’, lo que indica que ambas estructuras criminales mantienen cohesión operativa.
- Puerto Valdivia es una zona estratégica para el crimen organizado en Colombia, lo que complica la persecución y eventual captura de los fugitivos.
- La FLIP y otras organizaciones de libertad de prensa siguen el caso de cerca, exigiendo que el Estado colombiano garantice justicia para los periodistas asesinados en ejercicio de su labor.
¿Qué significa esto?
La huida de ‘Chala’ herido representa un resultado parcial y agridulce para las autoridades colombianas. Por un lado, confirma que el Estado tiene la voluntad y la capacidad de ejecutar operaciones contra los responsables de crímenes contra periodistas. Por el otro, la no captura del sospechoso perpetúa un ciclo de impunidad que erosiona la confianza en las instituciones y envía un mensaje ominoso a quienes ejercen el periodismo en zonas de conflicto: que sus agresores pueden evadir la justicia incluso después de ser identificados y perseguidos militarmente.
Para el gremio periodístico colombiano, este caso tiene un peso simbólico enorme. Cada día que ‘Chala’ permanece libre es un día en que la impunidad se consolida. Además, la movilidad demostrada por él y ‘Macho Viejo’ en territorios controlados por estructuras armadas sugiere que cuentan con una red de apoyo activa, lo que convierte su captura en un desafío de inteligencia y no solo de fuerza militar. Las organizaciones de prensa han insistido en que Colombia necesita no solo operativos, sino también reformas estructurales en la protección a periodistas.
Perspectiva para América Latina
Colombia no es un caso aislado en el continente. México, Honduras, Guatemala y Brasil figuran también entre los países más letales para el periodismo en América Latina, una región donde los comunicadores que cubren corrupción, narcotráfico o conflictos armados pagan frecuentemente con su vida. El caso de Mateo Pérez y la persecución inconclusa de su presunto asesino reflejan una problemática regional: la dificultad de los Estados para proteger a sus periodistas y garantizar justicia cuando son atacados. Organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH han documentado cómo la impunidad en estos crímenes genera un efecto de autocensura que empobrece el debate público y debilita la democracia.
Para la audiencia latinoamericana, este episodio es un recordatorio de que la libertad de prensa no es un valor abstracto, sino una condición concreta que se defiende —o se pierde— en carreteras rurales, municipios olvidados y operativos militares que no siempre terminan con el resultado esperado. La solidaridad regional con los periodistas colombianos y el seguimiento de casos como el de Mateo Pérez son parte de una responsabilidad colectiva que trasciende fronteras.
Las autoridades colombianas mantienen activo el operativo de búsqueda de alias ‘Chala’ y ‘Macho Viejo’ en el norte de Antioquia. La condición de herido del primero podría facilitar su rastreo en los próximos días, pero también lo hace potencialmente más peligroso. Lo que hay que seguir de cerca es si el Estado logra concretar la captura antes de que ambos individuos se refugien más profundamente en territorios de difícil acceso, y si la justicia colombiana puede, finalmente, cerrar este capítulo con una condena efectiva por el asesinato del periodista Mateo Pérez.



