El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín para celebrar una cumbre con el presidente chino, Xi Jinping. El mandatario estadounidense no viajó solo: le acompañó una poderosa delegación de ejecutivos del sector tecnológico, financiero e industrial que refleja los grandes intereses económicos en juego entre ambas potencias.
Jensen Huang, la incorporación de última hora
Uno de los nombres que más atención ha acaparado es el de Jensen Huang, presidente y consejero delegado de Nvidia. Su presencia en la comitiva no estaba prevista inicialmente, pero se unió al grupo en el último momento, lo que ha sido interpretado como una señal clara de que los chips de inteligencia artificial serán uno de los asuntos centrales de las conversaciones.
Y no es para menos. La administración Trump mantiene restricciones estrictas a la exportación a China de los chips H200 de Nvidia, argumentando posibles aplicaciones militares. Para levantar cualquier veto, Washington exige una verificación rigurosa por parte de terceros antes de autorizar los envíos.
Nvidia ha insistido ante la Casa Blanca en que prolongar estas limitaciones podría ser un error estratégico: a largo plazo, empujaría a China a acelerar su propia industria de semiconductores y, al mismo tiempo, dejaría fuera a las empresas estadounidenses de uno de los mercados más grandes del mundo.
Elon Musk y el peso de Tesla en China
Elon Musk, al frente de Tesla y SpaceX, también forma parte de la delegación. Su inclusión no sorprende: Tesla tiene una presencia industrial enorme en China, lo que convierte al empresario en una pieza clave de la relación económica bilateral.
Musk llega a este viaje tras haber dirigido el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental, organismo temporal que fue disuelto en noviembre de 2025. A pesar de las tensiones públicas que ha mantenido en el pasado con Trump, su participación confirma que el peso de sus empresas sigue siendo determinante en la política exterior de Washington.
Tim Cook, en su último gran acto diplomático
El consejero delegado de Apple, Tim Cook, también viajó a Pekín en lo que podría ser su último gran gesto diplomático antes de retirarse del cargo, previsto para el uno de septiembre. Su sucesor en la dirección de la compañía será John Ternus.
Durante su liderazgo, Cook ha tenido que hacer equilibrios constantes entre invertir en suelo estadounidense y mantener la producción en el extranjero, especialmente ante el impacto de las sucesivas guerras comerciales. Para amortiguar los efectos de los aranceles, Apple se comprometió recientemente a invertir 600.000 millones de dólares en Estados Unidos, un movimiento que le ha permitido obtener exenciones clave para sus productos más populares.
Boeing y el desafío de los aranceles
El sector aeronáutico también tiene voz en esta delegación a través de Kelly Ortberg, consejero delegado de Boeing. La compañía afronta un entorno especialmente complicado desde que Pekín elevó en abril de 2025 los impuestos a la importación de productos estadounidenses hasta el 125%, en respuesta directa a la decisión de Washington de endurecer los aranceles sobre bienes chinos. Ortberg viaja con el objetivo de garantizar los compromisos de entrega de aeronaves en medio de este clima de tensión regulatoria.
La agenda: mercados, tecnología y geopolítica
Según un alto cargo de la Casa Blanca que habló bajo condición de anonimato, la visita busca abrir un canal de diálogo sobre cuestiones económicas fundamentales: las barreras comerciales, el desarrollo de la inteligencia artificial y la estabilidad geopolítica. Trump pretende presionar a Xi Jinping para que China abra más su mercado a las empresas estadounidenses.
La composición de la delegación no deja lugar a dudas sobre cuáles serán los ejes del encuentro: la tecnología avanzada, y en particular la inteligencia artificial y los semiconductores, marcarán el ritmo de una cumbre que podría redefinir las reglas del comercio bilateral entre las dos mayores economías del planeta.



