El fútbol no solo mueve pasiones en las tribunas: también transforma el mercado de electrónica de consumo. En Colombia, la temporada futbolística de 2026 ha impulsado las ventas de televisores un 35% respecto al mismo período del año anterior, una cifra que ha encendido las alarmas positivas del sector y que coloca al país en una posición inédita dentro del mercado regional de electrodomésticos.
El dato más ambicioso del sector es la proyección que maneja la industria para el cierre del año: superar las 2,5 millones de unidades vendidas, lo que representaría un récord histórico para Colombia. Marcas como Kalley, que han apostado por estrategias comerciales agresivas vinculadas a la temporada deportiva, lideran el impulso junto a la caída sostenida de precios y la incorporación de nuevas tecnologías accesibles al consumidor de ingresos medios.
Contexto y antecedentes
El fenómeno no es completamente nuevo, pero sí inusualmente intenso. Históricamente, los grandes eventos deportivos internacionales —Copas del Mundo, eliminatorias y torneos continentales— han generado picos de consumo en electrónica en toda América Latina. Sin embargo, en los últimos años, la convergencia entre la maduración del mercado de televisores OLED y QLED, la democratización del streaming deportivo y la reducción de aranceles a la importación de paneles de display han creado condiciones especialmente favorables para que estos picos sean cada vez más pronunciados.
En Colombia en particular, el sector de electrónica de consumo venía recuperándose de un ciclo de contracción entre 2022 y 2024, cuando la devaluación del peso y la inflación erosionaron el poder adquisitivo de los hogares. La estabilización cambiaria de 2025 y el inicio de 2026, sumada a tasas de interés más bajas para crédito al consumo, crearon el terreno fértil para que el evento deportivo actuara como catalizador de una demanda que ya estaba reprimida.
Actores como Kalley —marca colombiana con fuerte presencia en segmentos de precio medio-bajo— han diseñado campañas específicas para capturar al consumidor que decide cambiar su televisor antes del Mundial o de los partidos más relevantes de la temporada local. Los canales de distribución, tanto físicos como digitales, han afinado sus estrategias de financiación en cuotas sin interés para reducir la barrera de entrada.
Los puntos clave
- Las ventas de televisores en Colombia crecieron un 35% durante la temporada futbolística de 2026, el mayor incremento interanual registrado en el sector en la última década.
- La industria proyecta superar las 2,5 millones de unidades vendidas al cierre del año, lo que constituiría un récord histórico para el mercado colombiano.
- La combinación de precios más bajos, nuevas tecnologías de pantalla y facilidades de crédito ha sido determinante para sostener la demanda más allá del impulso emocional del fútbol.
- Marcas como Kalley han desarrollado estrategias comerciales específicamente diseñadas para capitalizar la temporada deportiva, incluyendo canales de distribución diversificados y programas de fidelización.
- El crecimiento refleja también una demanda represada acumulada durante los años de alta inflación y devaluación que afectaron el consumo entre 2022 y 2024.
¿Qué significa esto?
Más allá del titular llamativo, este crecimiento del 35% revela una economía colombiana que está recuperando su apetito por el consumo de bienes durables, lo cual es un indicador macroeconómico relevante. Cuando los hogares deciden gastar en un televisor —un bien que cuesta entre uno y varios salarios mínimos— están expresando confianza en su estabilidad financiera a corto y mediano plazo. Para el sector manufacturero y de distribución, el impacto es directo: más empleos en logística, retail, servicio técnico y publicidad.
Para el Estado colombiano, el fenómeno también es relevante desde el ángulo fiscal: mayor volumen de ventas implica más recaudo por IVA y arancel de importación. Al mismo tiempo, el dinamismo del sector presiona a las autoridades de competencia a vigilar que la euforia del consumo no se convierta en oportunidad para prácticas abusivas, como el encarecimiento artificial de precios o la proliferación de productos de baja calidad sin respaldo de garantía.
Perspectiva para América Latina
El caso colombiano es un espejo útil para entender lo que ocurre en toda la región. En México, Argentina, Perú y Chile, los grandes torneos de fútbol generan dinámicas similares: picos de consumo en electrónica, campañas publicitarias masivas de marcas de televisores y una competencia feroz entre retailers físicos y plataformas de e-commerce. La diferencia en 2026 es que el contexto global de reducción de costos de fabricación de paneles —principalmente en Asia— está permitiendo que televisores de alta resolución lleguen a precios históricamente bajos, lo que amplía el acceso a capas de la población que antes quedaban fuera del mercado.
Para los fabricantes latinoamericanos y las marcas regionales como Kalley, este momento representa una ventana de oportunidad para ganar participación de mercado frente a las grandes marcas asiáticas y europeas, apostando por precio competitivo, servicio posventa local y una narrativa de identidad regional que conecta con el consumidor hispanohablante.
Lo que viene será clave: si el sector logra sostener el impulso más allá del calendario deportivo y consolida los niveles de demanda alcanzados, Colombia podría establecerse como uno de los mercados de electrónica de consumo más dinámicos de América del Sur. Los próximos meses —especialmente el segundo semestre de 2026— dirán si el récord proyectado de 2,5 millones de unidades se convierte en realidad o si el entusiasmo futbolístico tiene fecha de vencimiento.


