Una monumental escultura de 21 metros dedicada a Lionel Messi fue desmontada en Calcuta, India, tras apenas unos meses en pie. Lo que comenzó como un ambicioso homenaje al astro argentino durante su visita al país terminó convertido en un problema de seguridad pública: los ingenieros advirtieron que la estructura se balanceaba peligrosamente con vientos fuertes, poniendo en riesgo a los ciudadanos que se acercaban a admirarla.
La estatua, que representaba al capitán de la selección argentina levantando la Copa del Mundo, fue inaugurada en diciembre de 2025 en el marco del llamado ‘GOAT Tour’, la gira del futbolista por territorio indio. En cuestión de semanas se convirtió en un punto de referencia popular en la ciudad. Sin embargo, su vida útil fue sorprendentemente breve: menos de un año después de su instalación, las autoridades locales ordenaron su retirada ante el riesgo estructural que representaba.
Contexto y antecedentes
La fascinación de India por Lionel Messi no es un fenómeno reciente. Desde que Argentina conquistó el Mundial de Qatar 2022, la figura del delantero del Inter Miami ha trascendido las fronteras del fútbol para convertirse en un ícono global de proporciones casi religiosas. En India, donde el críquet domina la cultura deportiva, Messi logró despertar un entusiasmo inusual, especialmente entre las generaciones más jóvenes que siguieron el Mundial con fervor.
El ‘GOAT Tour’ —acrónimo de ‘Greatest Of All Time’, el apodo con el que se conoce a Messi en el mundo del fútbol— llevó al jugador a varias ciudades indias a finales de 2025, generando una respuesta popular masiva. Calcuta, ciudad con una larga tradición futbolística dentro del contexto indio y sede de algunos de los clubes más antiguos del país, decidió honrar esa visita con la construcción de esta colosal estatua. La iniciativa fue aplaudida en su momento como un gesto de admiración cultural, pero la ejecución técnica del proyecto dejó mucho que desear.
Las alarmas se encendieron cuando los propios ingenieros estructurales detectaron que la escultura no resistía adecuadamente las condiciones climáticas de la región. Calcuta está situada en una zona propensa a tormentas y vientos intensos, especialmente durante la temporada de monzones, lo que hacía que mantener en pie una estructura de esa altura y con esas características técnicas fuera un desafío que, aparentemente, no fue abordado con el rigor necesario desde el principio.
Los puntos clave
- La estatua medía 21 metros de altura y representaba a Messi levantando el trofeo de la Copa del Mundo, convirtiéndose en uno de los monumentos más llamativos dedicados al futbolista fuera de Argentina.
- Fue inaugurada en diciembre de 2025 durante el ‘GOAT Tour’ de Messi por India, apenas unos meses antes de ser desmontada, lo que la convierte en uno de los homenajes más efímeros de su tipo.
- Ingenieros detectaron que la estructura se balanceaba con vientos fuertes, lo que representaba un riesgo real para la seguridad de los ciudadanos que visitaban el lugar.
- Las autoridades locales ordenaron su retirada antes de que pudiera producirse ningún accidente, priorizando la seguridad pública sobre el valor simbólico del monumento.
- Calcuta tiene una tradición futbolística histórica en India, lo que hacía de esta ciudad un lugar especialmente significativo para rendir homenaje al considerado mejor jugador del mundo.
¿Qué significa esto?
Más allá de la anécdota, este episodio pone sobre la mesa una cuestión seria: la tensión entre el entusiasmo popular y la planificación técnica responsable en proyectos de construcción de gran escala. Las estatuas de grandes dimensiones requieren estudios de ingeniería rigurosos que contemplen factores como la resistencia al viento, la composición del suelo y las condiciones climáticas locales. Cuando estos estudios se omiten o se realizan de manera insuficiente, el resultado puede ser un monumento que se convierte en peligro en lugar de orgullo.
Para Calcuta y para las autoridades que impulsaron el proyecto, el desenlace es claramente embarazoso. Lo que debía ser un legado duradero de la visita de Messi se transformó en un recordatorio de las consecuencias de priorizar el impacto visual y la velocidad de ejecución sobre la solidez técnica. El costo económico —tanto de la construcción como del desmontaje— recae sobre las arcas públicas o privadas que financiaron la iniciativa, sin que quede ningún resultado tangible a largo plazo.
Perspectiva para América Latina
En América Latina, donde Messi es prácticamente una figura de culto desde la conquista del Mundial de Qatar 2022, esta noticia genera una mezcla de incredulidad y humor. Argentina, en particular, ha construido su propia mitología alrededor del ’10’: murales, estatuas y homenajes de todo tipo pueblan las ciudades argentinas, aunque generalmente con una escala más modesta y una planificación más cuidadosa. El episodio de Calcuta sirve como ejemplo de lo que puede ocurrir cuando la devoción desborda los límites de la prudencia técnica.
Desde una perspectiva más amplia, el caso ilustra el alcance global que ha adquirido el fútbol sudamericano como fenómeno cultural. Que una ciudad india decida erigir una estatua de 21 metros a un jugador argentino habla del poder de proyección internacional del deporte y de sus figuras estelares. Para la región latinoamericana, es también un espejo en el que observar cómo sus íconos culturales son recibidos y —a veces— mal gestionados por otras culturas que los abrazan con igual o mayor intensidad.
La situación actual es que la estatua ha sido retirada y no hay información pública confirmada sobre si las autoridades de Calcuta tienen planes de reconstruirla con mejores garantías estructurales o si el proyecto fue definitivamente abandonado. Lo que sí queda claro es que el debate sobre cómo honrar adecuadamente a las grandes figuras del deporte —con rigor, planificación y responsabilidad— seguirá siendo relevante mientras la admiración por jugadores como Messi continúe generando iniciativas de esta envergadura alrededor del mundo.



