En la noche más intensa del conflicto en semanas, Ucrania lanzó más de 350 drones simultáneamente contra 15 regiones rusas, incluyendo las dos ciudades más importantes del país: Moscú y San Petersburgo. El ataque, que obligó a suspender decenas de vuelos y dejó columnas de humo visibles desde el centro de la segunda ciudad más grande de Rusia, representa una de las operaciones aéreas ucranianas más ambiciosas desde el inicio de la guerra en febrero de 2022.

El golpe tuvo un componente simbólico de primer orden: San Petersburgo era, precisamente esa mañana, la sede del Foro Económico Internacional, uno de los eventos más relevantes en la agenda del Kremlin. Mientras miles de visitantes extranjeros llegaban al encuentro donde Vladimir Putin tomará la palabra el viernes, una refinería cercana ardía y el aeropuerto Púlkovo cancelaba o desviaba cerca de treinta vuelos. La imagen difícilmente pudo ser más incómoda para el gobierno ruso.

Contexto y antecedentes

Este ataque no surge de la nada. Kiev ha intensificado deliberadamente en las últimas semanas sus golpes contra la retaguardia logística rusa, apuntando a refinerías, terminales portuarias y rutas de abastecimiento que conectan la Rusia continental con la península de Crimea, anexionada ilegalmente desde 2014. El resultado ya era visible antes de esta noche: un déficit de combustible en Crimea y restricciones oficiales en su venta, lo que revela que la estrategia ucraniana está afectando la capacidad operativa rusa.

La región de Leningrado, que rodea San Petersburgo, había sido blanco de ataques previos contra sus instalaciones portuarias y de refinación. En esta última ofensiva, las defensas rusas afirmaron haber derribado 59 drones solo en esa zona, según declaró el gobernador Alexandr Drozdenko. En Moscú, el alcalde Serguéi Sobianin reportó el derribo de 22 aparatos que se aproximaban a la capital, aunque residentes al sur de la ciudad reportaron explosiones audibles durante la madrugada.

El ataque ucraniano llegó apenas 24 horas después de uno de los bombardeos rusos más masivos de toda la guerra: 73 misiles de distintos tipos, incluidos 33 balísticos, y 656 drones de largo alcance sobre Kiev y otras seis regiones ucranianas. Ese ataque dejó al menos 23 civiles muertos. La respuesta ucraniana, por tanto, debe leerse también como un mensaje de disuasión y de capacidad de respuesta proporcional.

Los puntos clave

  • Escala sin precedentes: El lanzamiento de más de 350 drones contra 15 regiones simultáneas constituye una de las operaciones aéreas ofensivas más grandes ejecutadas por Ucrania desde el inicio del conflicto.
  • Víctimas en territorio disputado: Un dron ucraniano impactó un autobús en Yenákievo, en la región de Donetsk bajo control ruso, causando la muerte de al menos siete civiles y dejando 11 heridos, según el líder prorruso Denis Pushilin.
  • Impacto en infraestructura crítica: En San Petersburgo fueron dañadas infraestructuras en los distritos de Kronshtadt, Kírov y Krasnoselski, además de una refinería en los alrededores de la ciudad.
  • Parálisis aérea: Los aeropuertos de San Petersburgo y los moscovitas de Vnúkovo y Domodédovo interrumpieron operaciones en varias ocasiones, afectando decenas de vuelos civiles.
  • Timing político deliberado: El ataque coincidió con la apertura del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, evento de alto perfil diplomático y económico para el Kremlin que se extiende hasta el sábado.

¿Qué significa esto?

La operación ucraniana demuestra que Kiev ha abandonado definitivamente una postura puramente defensiva para adoptar una estrategia de presión sobre el territorio ruso. Atacar refinerías, aeropuertos y rutas logísticas no solo tiene valor militar directo, sino que busca trasladar el costo psicológico y económico de la guerra a la población civil rusa, que durante meses ha vivido el conflicto como algo lejano. Que explosiones fueran escuchadas en los suburbios de Moscú o que el humo de una refinería empañara el horizonte de San Petersburgo ante los ojos de delegaciones extranjeras es, en sí mismo, un objetivo estratégico.

Para el Kremlin, el timing es especialmente delicado. El Foro Económico de San Petersburgo es una vitrina donde Rusia intenta proyectar normalidad y atraer inversiones, especialmente de socios del Sur Global. Las imágenes del aeropuerto colapsado y las columnas de humo contradicen ese relato. A su vez, la muerte de civiles en el autobús en Donetsk —independientemente de la responsabilidad que se atribuya— complica la narrativa ucraniana internacionalmente y alimenta el discurso ruso sobre ‘terrorismo’ ucraniano, un elemento que Moscú explotará en foros diplomáticos.

Perspectiva para América Latina

Para América Latina, este escalada tiene consecuencias que van más allá de la geografía europea. La región depende de mercados energéticos globales que se ven sacudidos cada vez que el conflicto se intensifica: los ataques a refinerías rusas contribuyen a la volatilidad del precio del petróleo y los fertilizantes, insumos críticos para economías agrícolas como Argentina, Brasil o Colombia. Además, varios países latinoamericanos mantienen relaciones comerciales o diplomáticas activas con Rusia —como Nicaragua, Cuba o Venezuela— y deben calibrar cuidadosamente sus posiciones en foros multilaterales a medida que el conflicto escala.

El hecho de que el ataque haya ocurrido durante el Foro Económico de San Petersburgo, al que asisten delegaciones de países del Sur Global, también interpela a gobiernos latinoamericanos que han mantenido posiciones de neutralidad. La guerra ya no es un asunto de fronteras lejanas: es una variable que incide en precios de alimentos, energía y estabilidad financiera global, y la región no puede permitirse ignorar su evolución.

Las próximas horas serán determinantes: la intervención de Putin el viernes en el foro podría ofrecer señales sobre la respuesta rusa, mientras el mundo observa si este intercambio de ataques masivos marca una nueva fase de escalada o si los canales diplomáticos —actualmente casi inexistentes— logran moderar la situación antes de que el conflicto alcance umbrales aún más peligrosos.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 3 de junio de 2026
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