Doscientas personas con una obsesión en común se dieron cita en Azeitão, Portugal, para compartir algo que muy pocos seres humanos han logrado: haber pisado cada rincón del planeta. La mitad de los asistentes a este encuentro de la comunidad Most Traveled People (MTP) ya ha visitado los 193 países reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas, una hazaña que combina recursos económicos, tiempo, planificación y, en muchos casos, una dosis considerable de valentía.

Entre los presentes estaba Jack Wheeler, un estadounidense que lleva décadas acumulando sellos en el pasaporte y que completó su lista de países en 2014 con una visita a Santo Tomé y Príncipe. También estaba Wendy Arbeit, una mujer de doble nacionalidad alemana y estadounidense que el año pasado cerró su propio recorrido siendo la primera turista no rusa en entrar a Corea del Norte tras la pandemia. Sus historias no son anécdotas de vacaciones: son el reflejo de una filosofía de vida que mezcla el coleccionismo, la exploración genuina y la comunidad.

Contexto y antecedentes

Most Traveled People nació en 2005 de la frustración de un californiano llamado Charles Veley. Veley aspiraba a obtener el récord Guinness como la persona que más países había visitado, pero la organización decidió discontinuar esa categoría. Lejos de abandonar su proyecto, Veley transformó su ambición personal en una comunidad global: creó una plataforma en línea donde los usuarios pueden registrar sus viajes, comparar su progreso con el de otros y motivarse mutuamente a explorar más destinos. Hoy, MTP cuenta con más de 50.000 personas registradas en todo el mundo.

La comunidad otorga el título de ‘grandmaster’ a quienes demuestren haber visitado los 193 países miembros de la ONU. En el encuentro de Portugal estuvieron presentes 103 de estos grandmasters, una concentración extraordinaria de viajeros de élite bajo un mismo techo. El grupo es diverso: aunque los estadounidenses son mayoría, hay una presencia creciente de europeos, especialmente alemanes y portugueses, y cada vez más miembros provenientes de Asia.

El fenómeno no es del todo nuevo. Desde el siglo XIX, el ideal romántico del ‘viajero total’ ha fascinado a exploradores, escritores y aventureros. Lo que MTP ha logrado es sistematizarlo y democratizarlo relativamente, creando una estructura gamificada que convierte el mundo entero en un tablero de juego con reglas, rankings y recompensas simbólicas. El próximo gran encuentro internacional de la comunidad está previsto para la ciudad china de Chengdu en 2025.

Los puntos clave

  • La comunidad Most Traveled People reunió a unas 200 viajeros en Azeitão, Portugal, con 103 ‘grandmasters’ que han visitado los 193 países de la ONU.
  • Wendy Arbeit fue la primera turista no rusa en entrar a Corea del Norte tras el cierre pandémico, completando así su lista de todos los países del mundo.
  • La plataforma MTP, creada en 2005 por Charles Veley tras la desaparición del récord Guinness de viajes, cuenta hoy con más de 50.000 usuarios registrados a nivel global.
  • El argentino Nicolás Pasquali cruzó la República Centroafricana en moto en medio de una guerra civil y fue encarcelado tanto en Irak como en la República Democrática del Congo durante sus travesías.
  • El irlandés David Langan, quien completó todos los países en 2022, tiene la curiosa costumbre de visitar una oficina de correos en cada nación, incluyendo Somalia.

¿Qué significa esto?

Más allá del dato curioso o la historia de aventura, el fenómeno MTP plantea preguntas serias sobre qué significa viajar en el siglo XXI. El propio Veley es enfático en que su comunidad no busca ‘coleccionar’ países como si fueran estampillas: el objetivo declarado es experimentar la diversidad cultural de forma genuina, incluyendo regiones remotas que el turismo masivo ignora sistemáticamente. Sin embargo, la lógica de los rankings y las listas inevitablemente introduce una dimensión competitiva que puede entrar en tensión con esa filosofía. La pregunta de si se puede ‘conocer’ un país cruzándolo en moto o pasando solo unos días en su capital es un debate legítimo dentro y fuera de la comunidad.

En términos prácticos, este tipo de viajeros extremos también actúan como una fuente de información poco convencional sobre países que los medios mainstream cubren poco o mal. Sus relatos sobre Corea del Norte, Somalia, la República Centroafricana o la RDC ofrecen perspectivas de primera mano que complementan —y a veces contradicen— las narrativas dominantes sobre esos territorios. Que un viajero haya podido cruzar un país en conflicto con ayuda de la población local, o que Mogadiscio sea ‘visitable’ con las precauciones adecuadas, son datos que reconfiguran la percepción pública de esos lugares.

Perspectiva para América Latina

América Latina tiene presencia en esta comunidad, aunque aún es minoritaria. El caso de Nicolás Pasquali, el argentino que atravesó la República Centroafricana en moto y sobrevivió encarcelamientos en Irak y el Congo, es representativo de un perfil de viajero latinoamericano que existe pero que raramente recibe visibilidad mediática. La región tiene una larga tradición de viajeros nómadas —desde los mochileros de los años ochenta hasta los nómadas digitales actuales— pero la membresía en comunidades como MTP sigue estando condicionada por factores económicos y, sobre todo, por las restricciones de visado que enfrentan los pasaportes latinoamericanos. Para un ciudadano argentino, colombiano o mexicano, acceder a ciertos países requiere un esfuerzo diplomático y burocrático considerablemente mayor que para un viajero con pasaporte estadounidense o europeo.

Esto convierte a la iniciativa en un espejo donde América Latina puede verse reflejada de forma compleja: la aspiración de conocer el mundo es universal, pero las condiciones de acceso no lo son. El crecimiento de miembros asiáticos en MTP sugiere que la comunidad está diversificándose, y sería natural esperar que, en los próximos años, más voces latinoamericanas se sumen a este mapa humano del planeta.

El encuentro de Portugal concluye, pero las historias que se compartieron en Azeitão seguirán circulando en foros, blogs y conversaciones de comunidades como MTP. Lo que hay que seguir de cerca es si este movimiento evoluciona hacia una forma más inclusiva y reflexiva de entender el turismo extremo, o si permanece como un club de privilegiados con una lista de países que tachar. La respuesta dirá mucho sobre el futuro del viaje como práctica cultural en un mundo cada vez más interconectado y, paradójicamente, cada vez más difícil de cruzar para muchos.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 8 de junio de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp