Ariana Grande exigió públicamente que la administración Trump dejara de utilizar su música para promocionar su política migratoria, luego de que un video publicado en TikTok por la Casa Blanca incluyera sin autorización el tema ‘Bye’, de su álbum de 2024. El clip de apenas 14 segundos mostraba a agentes del ICE esposando y arrestando a personas, con el mensaje: ‘Adiós 👋 El presidente Trump ha logrado la frontera más segura de la historia’.

La reacción de la cantante fue directa y sin ambigüedades. ‘Por favor, no usen mi música en relación con esta barbarie, inhumanidad y atrocidad’, escribió Grande en los comentarios del video. Lejos de ser un gesto simbólico menor, su pronunciamiento desató una confrontación abierta con la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, quien respondió a CNN: ‘Lo diremos una última vez: lo que es verdaderamente bárbaro, inhumano y atroz son los inmigrantes ilegales delincuentes que han herido y asesinado a ciudadanos estadounidenses inocentes’. El comentario de Grande, sin embargo, aparentemente fue ocultado en la plataforma.

Contexto y antecedentes

Este episodio no surge en el vacío. Donald Trump tiene un largo historial de utilizar música de artistas reconocidos en sus actos políticos sin contar con su consentimiento o aprobación. Durante sus campañas presidenciales, músicos como ABBA, Adele y John Fogerty, vocalista de Creedence Clearwater Revival, ya habían denunciado públicamente el uso no autorizado de sus canciones en mítines electorales. Lo nuevo en esta era es que el conflicto se ha trasladado a las redes sociales oficiales del gobierno, con videos de operativos de deportación como escenario.

El caso más reciente antes del de Grande involucró a Olivia Rodrigo. Según reportes de prensa, un video publicado en las cuentas de Instagram de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Nacional, que instaba a los inmigrantes a ‘irse ahora y deportarse voluntariamente’, incluía el tema ‘All-American Bitch’ de la artista. Rodrigo respondió con un comentario tajante: ‘Nunca usen mis canciones para promover su propaganda racista y de odio’. Su comentario también fue eliminado y el audio suprimido del video.

Grande, por su parte, ha dejado clara su postura política desde hace meses. En los Globos de Oro de enero lució un pin con la leyenda ‘ICE OUT’, una señal inequívoca de su oposición a las redadas migratorias. Su más reciente protagonismo en ‘Wicked’ la ha puesto nuevamente en el centro de la atención mediática, lo que hace aún más significativa su disposición a enfrentarse públicamente al gobierno.

Los puntos clave

  • La Casa Blanca publicó en TikTok un video de 14 segundos con agentes del ICE arrestando personas, usando sin autorización la canción ‘Bye’ de Ariana Grande, que posteriormente fue eliminada del clip.
  • Grande calificó el uso de su música como ‘barbarie, inhumanidad y atrocidad’, en un comentario que aparentemente fue ocultado en la plataforma.
  • La portavoz de la Casa Blanca respondió a CNN con un comunicado que no abordó el derecho de la artista sobre su música, sino que defendió las políticas migratorias de Trump.
  • El caso de Olivia Rodrigo establece un patrón: sus canciones también fueron usadas sin permiso en videos gubernamentales de deportaciones y su comentario de protesta fue igualmente eliminado.
  • Trump acumula un largo historial de conflictos con artistas por uso no autorizado de música, incluyendo a ABBA, Adele y Creedence Clearwater Revival, tanto en campaña como ahora desde el gobierno.

¿Qué significa esto?

Más allá del conflicto entre una estrella del pop y la administración, este episodio plantea preguntas serias sobre el uso que los gobiernos hacen de la propiedad intelectual con fines de propaganda política. En teoría, el uso de música con derechos de autor sin licencia constituye una infracción, aunque las plataformas digitales manejan estos casos de formas distintas. Lo llamativo aquí es que no es un comité de campaña, sino la propia Casa Blanca, la que protagoniza estas acciones, usando las cuentas oficiales del gobierno de Estados Unidos para difundir contenido con música protegida y temáticamente controvertida.

El patrón de eliminar comentarios críticos de las artistas en publicaciones oficiales es igualmente revelador. Sugiere una estrategia deliberada de gestión de la narrativa digital, donde la administración busca controlar no solo el mensaje sino también las voces que lo cuestionan en sus propios espacios. Esto tiene implicaciones para la libertad de expresión en plataformas que alojan contenido gubernamental, y eleva el debate sobre hasta dónde puede llegar el poder ejecutivo en su comunicación institucional.

Perspectiva para América Latina

Para la audiencia latinoamericana, este conflicto tiene una resonancia particular. Las deportaciones que protagonizan estos videos afectan de manera desproporcionada a migrantes latinoamericanos, muchos de ellos mexicanos, guatemaltecos, salvadoreños, venezolanos y colombianos. El hecho de que esas imágenes sean acompañadas de música pop para generar un efecto triunfalista no es un detalle menor: es una decisión editorial que convierte el sufrimiento de personas reales en contenido de entretenimiento político. Que artistas de la magnitud de Grande y Rodrigo rechacen públicamente formar parte de ese mensaje tiene un valor simbólico importante para las comunidades afectadas.

Además, el episodio ilustra cómo la política migratoria de Estados Unidos se libra hoy también en el terreno cultural y digital, un frente que afecta directamente la imagen que el gobierno proyecta hacia el mundo hispanohablante. La reacción de estas artistas, con millones de seguidores en América Latina, amplifica el debate más allá de las fronteras estadounidenses y lo instala en el centro de la conversación pública regional.

El audio ya fue eliminado del video original, pero el enfrentamiento entre Grande y la Casa Blanca continúa abierto. CNN confirmó que se ha puesto en contacto con los representantes de la cantante para obtener más declaraciones. Lo que comenzó como un clip de 14 segundos en TikTok se ha convertido en un caso de estudio sobre los límites del poder, la propiedad intelectual y el rol político de los artistas en un momento de profunda polarización en Estados Unidos.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 13 de junio de 2026
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