Un carguero ruso que se hundió en diciembre de 2024 en el mar Mediterráneo, frente a las costas de Murcia, transportaba en secreto componentes para dos reactores nucleares de propulsión submarina con destino a Corea del Norte. Así lo revela una investigación española cuyos detalles han sido obtenidos por la cadena CNN.

Un hundimiento que esconde mucho más de lo declarado

El buque Ursa Major, anteriormente conocido como Sparta III, se hundió el 23 de diciembre de 2024 con 16 tripulantes a bordo tras una serie de explosiones registradas en su sala de máquinas. Catorce marineros fueron rescatados y trasladados a España, mientras que dos de ellos, el segundo maquinista Nikitin y el maquinista Yakovlev, permanecen desaparecidos y se les da por muertos.

Según el manifiesto oficial del barco, la embarcación viajaba desde San Petersburgo hasta Vladivostok cargando dos grandes grúas, 129 contenedores vacíos y tapas de escotilla. Sin embargo, los investigadores pusieron en duda desde el principio por qué Moscú elegiría una ruta marítima tan larga cuando Rusia cuenta con una extensa red ferroviaria para conectar ambas ciudades.

El capitán lo confesó: no eran simples tapas de escotilla

La respuesta llegó del propio capitán del barco, quien declaró ante los investigadores que los objetos registrados como ‘mercancía no peligrosa’ eran en realidad componentes para dos reactores nucleares similares a los empleados en submarinos militares. El marino también reveló que sospechaba que la nave sería desviada al puerto norcoreano de Rason para entregar la carga. No quiso dar más detalles por temor a su propia seguridad.

Las grúas que viajaban a bordo, según apunta la investigación, no eran un cargamento secundario: habrían servido para facilitar el traslado de los reactores una vez llegados a Corea del Norte.

¿Un torpedo occidental para frenar la transferencia nuclear?

La hipótesis más inquietante que manejan los investigadores españoles es que el Ursa Major pudo haber sido hundido de forma deliberada. Según fuentes de la investigación, un agente militar occidental podría haber utilizado un torpedo de supercavitación para impedir que Rusia entregara tecnología nuclear avanzada al régimen de Kim Jong-un.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso atribuyó inicialmente el hundimiento a una ‘explosión en la sala de máquinas’, pero no ofreció ninguna explicación sobre su origen. La opacidad de Moscú no ha hecho sino alimentar las sospechas.

Un barco sancionado con vínculos directos al Kremlin

El Ursa Major era operado por Oboronlogistika, una empresa de transporte propiedad del Ministerio de Defensa ruso. Solo dos meses antes del hundimiento, la compañía había anunciado que sus buques estaban autorizados a transportar material nuclear. Además, tanto Estados Unidos como el Reino Unido habían impuesto sanciones sobre la nave desde 2022, cuando Rusia invadió Ucrania a gran escala.

El contexto geopolítico añade más capas al caso. El hundimiento se produjo justo dos meses después de que Kim Jong-un enviara unos 10.000 soldados norcoreanos para apoyar las operaciones militares rusas en Ucrania. Los investigadores apuntan a que esa colaboración militar podría haber llevado al Kremlin a ofrecer tecnología nuclear a Pyongyang como contraprestación. Ambos países, además, firmaron a finales de 2024 un acuerdo de asistencia militar mutua.

El submarino nuclear, un sueño declarado de Kim

Un submarino de propulsión nuclear figura entre los objetivos armamentísticos que el propio Kim Jong-un anunció públicamente durante una conferencia política celebrada en 2021, junto a misiles balísticos intercontinentales, armas hipersónicas, satélites espía y misiles con múltiples cabezas nucleares.

En diciembre de 2025, el régimen norcoreano publicó fotografías de una visita de Kim que mostraban lo que parecía ser el casco de un submarino de propulsión nuclear en construcción, lo que sugiere que los avances en ese frente podrían ser más rápidos de lo que la comunidad internacional estimaba.

Algunos detalles de la investigación española fueron publicados inicialmente por el diario murciano ‘La Verdad’ en diciembre de 2024, pero la magnitud real del caso apenas comenzaba a asomar a la superficie.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 13 de mayo de 2026
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