Dos meteoritos descubiertos en el desierto del Sahara en 2023 han desatado un fascinante debate científico sobre los orígenes del sistema solar. Denominados Northwest Africa 15915 (NWA 15915) y Ksar Ghilane 022 (KG 022), estos fragmentos rocosos fueron identificados en 2025 como posibles fragmentos del planeta Mercurio, basándose en su composición mineralógica que coincide con los datos espectrales recopilados por la sonda Messenger de la NASA. Sin embargo, un descubrimiento aún más sorprendente sugiere que podrían ser restos de protoplanetas desaparecidos hace miles de millones de años.

El equipo de investigadores británicos liderado por Rider-Stokes, cuyos hallazgos fueron publicados en la revista Icarus, ha abierto un interrogante científico de proporciones cósmicas. Los meteoritos tienen una antigüedad de 4,500 millones de años, lo que los haría 500 millones de años más antiguos que la mayor parte de la superficie conocida de Mercurio. Esta discrepancia temporal ha generado opiniones divididas en la comunidad científica internacional sobre la verdadera procedencia de estos fragmentos extraterrestres encontrados en el norte de África.

Contexto y antecedentes

El descubrimiento de meteoritos en el Sahara no es algo inusual. El desierto, con su árida superficie y escasa cobertura vegetal, facilita la identificación y recuperación de estos fragmentos espaciales que caen a la Tierra. Lo que hace especial a estos dos meteoritos es su composición química única, que durante años ha intrigado a los astrónomos. La sonda Messenger de la NASA, que realizó múltiples sobrevuelos de Mercurio entre 2011 y 2015, proporcionó datos espectroscópicos detallados que permitieron comparar estas rocas del Sahara con la superficie mercuriana.

El estudio comparativo reveló similitudes sorprendentes en la composición mineralógica, lo que llevó a la hipótesis inicial de que estos fragmentos provenían directamente del planeta más cercano al Sol. Sin embargo, los avances recientes en la datación radiométrica y nuevos análisis han complicado esta narrativa simple, sugiriendo una historia mucho más antigua y compleja sobre la formación del sistema solar primitivo.

Puntos clave

  • Los meteoritos NWA 15915 y KG 022 tienen una antigüedad de 4,500 millones de años, 500 millones más antiguos que la superficie actual de Mercurio
  • Su composición mineralógica coincide con los datos espectrales de la sonda Messenger de la NASA, lo que sugiere un posible origen mercuriano
  • Investigadores británicos argumentan que estos fragmentos podrían representar la corteza mercuriana temprana, no visible en el planeta actual
  • Un estudio reciente en Earth and Planetary Science Letters propone que los meteoritos pertenecen a protoplanetas desaparecidos hace 4,500 millones de años
  • El meteorito angarita NWA 12774, encontrado en la misma zona, proporciona evidencia de la existencia de «mundos perdidos» o masivos protoplanetas del tamaño de la Luna o Marte

Qué significa esto?

El descubrimiento representa un cambio de paradigma en nuestra comprensión de la formación del sistema solar. Si estos fragmentos provienen efectivamente de protoplanetas extintos, tendríamos evidencia física directa de que en los primeros millones de años del sistema solar existieron mundos masivos que posteriormente fueron destruidos o absorbidos por colisiones cataclísmicas. Esto está completamente en línea con los modelos teóricos modernos de formación planetaria, que sugieren un sistema solar primitivo mucho más caótico y dinámico de lo que podríamos imaginar observando el cosmos actual.

Para la comunidad científica, estos meteoritos son como cápsulas del tiempo cósmico. Permiten estudiar directamente la materia que formó el sistema solar hace 4,500 millones de años, sin las modificaciones que sufren las rocas terrestres por procesos geológicos internos. La discrepancia de edad entre los meteoritos y la superficie mercuriana conocida sugiere que el planeta experimentó transformaciones significativas, posiblemente por intenso bombardeo de asteroides, que remodelaron completamente su corteza exterior.

Perspectiva para Colombia y América Latina

Aunque este descubrimiento ocurrió en el Sahara, la investigación de meteoritos tiene implicaciones importantes para Latinoamérica. Varios países de la región, incluyendo Colombia, participan activamente en redes internacionales de monitoreo de meteoritos y colaboran con instituciones científicas globales. El desierto de Atacama en Chile es, de hecho, uno de los sitios más importantes del mundo para la búsqueda y recolección de meteoritos, con hallazgos comparables en importancia a los del Sahara. Este descubrimiento en África refuerza la importancia de programas de investigación espacial en Latinoamérica y demuestra que la colaboración internacional en ciencia planetaria es fundamental para comprender nuestro lugar en el universo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se determina de dónde proviene un meteorito?

Los científicos utilizan múltiples técnicas analíticas para identificar el origen de un meteorito. La espectroscopia de reflectancia analiza cómo el material absorbe y refleja la luz en diferentes longitudes de onda, comparándolo con datos de misiones espaciales como Messenger. La datación radiométrica mediante isótopos de potasio-argón o uranio-plomo establece la antigüedad. El análisis geoquímico detallado identifica la composición mineralógica única. La combinación de estas técnicas permite correlacionar fragmentos terrestres con cuerpos celestes específicos.

¿Qué son los protoplanetas y por qué desaparecieron?

Los protoplanetas son cuerpos planetarios en formación que existieron durante los primeros millones de años del sistema solar. Según modelos de formación planetaria, el sistema solar primitivo contenía numerosos protoplanetas de diversos tamaños. Estos colisionaban entre sí, se fusionaban o eran expulsados del sistema. Algunos fueron incorporados en planetas actuales, mientras que otros fueron destruidos en impactos cataclísmicos. Los meteoritos como NWA 12774 son los únicos restos físicos que nos permiten estudiar estos «mundos perdidos».

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Fuente: News Media · Publicado el 8 de julio de 2026
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