Tras la eliminación de Estados Unidos en el Mundial de fútbol, las redes sociales explotaron con una teoría viral: la \»maldición de Trump\». Todo comenzó cuando el expresidente estadounidense aseguró haber contactado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para anular la tarjeta roja mostrada al delantero Folain Balogun. La medida, efectivamente anulada, desató una ola de críticas sobre posible corrupción y terminó convirtiéndose en un símbolo de mala suerte para la selección estadounidense, que posteriormente perdió humillantemente contra Bélgica en un partido que generó uno de los mayores escándalos del torneo hasta la fecha.

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La injerencia de Trump no solo no ayudó a Estados Unidos, sino que aparentemente logró el efecto contrario. Los aficionados al fútbol de todo el mundo se posicionaron en contra de la selección anfitriona, celebrando la victoria de Bélgica. Usuarios en redes sociales comenzaron a acuñar términos como \»ETTD\» (Everything Trump Touches Dies, \»Todo lo que Trump toca muere\»), sugiriendo que el magnate ejercía una maldición sobre los equipos que apoyaba públicamente. La Comisión Europea incluso solicitó una investigación sobre si la presión de Trump influyó en la decisión de la FIFA respecto a la tarjeta roja.

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Contexto y antecedentes

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La supuesta \»maldición de Trump\» en el deporte no es un fenómeno aislado. Los precedentes son abundantes y parecen reforzar la teoría entre los aficionados. Trump asistió al tercer partido de las finales de la NBA con los New York Knicks, la única derrota que sufrieron en la serie. Tan preocupados estaban los aficionados de los Knicks que recurrieron a rituales de \»smudging\» (quemar salvia para ahuyentar energía negativa) en el Madison Square Garden. Los Knicks ganaron la serie en cinco partidos después de estos rituales. En la NFL, Trump presenció un partido entre los Washington Commanders y los Detroit Lions, con una victoria del equipo de Detroit entre abucheos. Recientemente, en la Ryder Cup 2025, Trump predijo un triunfo estadounidense que no se materializó, con Europa ganando 15-13.

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El patrón se repitió en la Super Bowl LIX en febrero de 2025, cuando Trump predijo públicamente que los Kansas City Chiefs vencerían a los Philadelphia Eagles. Los Eagles ganaron 40-22. Cada uno de estos eventos ha alimentado la narrativa de que el apoyo público de Trump a un equipo no solo no trae suerte, sino que funciona como un jinx o presagio de derrota. Lo que comenzó como bromasa en redes sociales ha evolucionado hacia una creencia casi supersticiosa entre amplios sectores de aficionados deportivos en todo el mundo.

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Puntos clave

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  • Trump contactó a la FIFA para anular la tarjeta roja de Balogun, acción que generó acusaciones de corrupción y resultó contraproducente para Estados Unidos
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  • Estados Unidos fue eliminado del Mundial tras perder contra Bélgica, con aficionados atribuyendo la derrota a la \»maldición\» generada por la intervención de Trump
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  • Precedentes documentados incluyen derrotas en NBA (Knicks), NFL (Commanders), Ryder Cup (equipo estadounidense) y Super Bowl (Chiefs) tras apoyos públicos de Trump
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  • La narrativa \»ETTD\» (Everything Trump Touches Dies) se popularizó en redes sociales como respuesta a este patrón de derrotas
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  • Aficionados recurrieron incluso a rituales como \»smudging\» para contrarrestar la supuesta maldición tras eventos donde Trump asistió
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Qué significa esto?

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Aunque la \»maldición de Trump\» suena a superstición sin fundamento científico, el fenómeno revela algo importante sobre el comportamiento de los aficionados al deporte y la cultura política contemporánea. El apoyo público de figuras políticas controversiales a equipos deportivos genera rechazo emocional entre amplios sectores del público mundial. En el caso del Mundial, la percepción de que Trump había interferido en las decisiones arbitrales no solo enfureció a aficionados neutrales, sino que transformó la narrativa deportiva en un símbolo de corrupción política. El resultado fue que los aficionados se posicionaron activamente en contra de Estados Unidos, revirtiendo el típico apoyo al equipo anfitrión.

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Analizar el patrón de resultados deportivos asociados a Trump, sin embargo, requiere cierto escepticismo. Los equipos pierden constantemente, y con suficientes eventos deportivos, la coincidencia estadística es inevitable. Pero lo fascinante del fenómeno no es si existe una maldición literal, sino cómo la narrativa refleja un rechazo genuino a la interferencia percibida de figuras políticas en competiciones deportivas supuestamente neutrales. La viralización de la teoría demuestra que el deporte, lejos de ser apartado de la política, se ha convertido en un espacio donde las divisiones políticas son profundamente expresadas. El \»apoyo\» de Trump, en lugar de beneficiar a los equipos, parece energizar a sus opositores.

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Perspectiva para Colombia y América Latina

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Para los aficionados latinoamericanos, la \»maldición de Trump\» tiene un significado adicional. Históricamente, Estados Unidos ha sido percibido como una potencia hegemónica en el deporte, el comercio y la política. La idea de que la interferencia estadounidense en eventos internacionales puede resultar contraproducente resuena con narrativas de resistencia regional. En el contexto del Mundial, la derrota de Estados Unidos fue celebrada en toda Latinoamérica no solo como una victoria deportiva de Bélgica, sino como un símbolo de que la intervención extranjera, incluso con recursos y poder político, no siempre garantiza resultados. Colombia, Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos, con sus propias historias de interferencia política externa, ven en este evento una metáfora sobre los límites del poder establecido.

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Además, el fenómeno demuestra cómo la polarización política estadounidense permea cada vez más los espacios de entretenimiento global, incluyendo el deporte. Para América Latina, esto representa una oportunidad de reflexión sobre cómo mantener estos espacios libres de divisiones políticas internas y preservar el deporte como un terreno de unidad, en lugar de un reflejo de conflictos partidistas. La viralización de la \»maldición de Trump\» también muestra el poder de las narrativas compartidas en redes sociales para movilizar emociones colectivas a nivel global, algo que debe monitorearse en contextos donde la información deportiva se entrelaza con propaganda política.

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Preguntas frecuentes

\n\n¿Existe realmente una maldición de Trump o es solo coincidencia?\n

No existe una \»maldición\» literal desde una perspectiva científica. Los equipos pierden regularmente, y con suficientes eventos deportivos, coincidencias como estas son estadísticamente esperables. Lo que sí existe es una percepción psicológica y un efecto de narrativa viral. El rechazo emocional que genera el apoyo público de Trump entre amplios sectores de aficionados puede influir en el ambiente de los partidos, pero esto es distinto a una maldición mística. La teoría funciona más como una forma de expresar desaprobación política mediante el lenguaje deportivo.

\n\n¿Por qué la interferencia de Trump en la decisión de la tarjeta roja fue tan controvertida?\n

La controversia surge porque Trump, como figura política, intentó influir en una decisión de arbitraje en una competición internacional supuestamente neutral. Esto representa una violación de los principios fundamentales del deporte: la igualdad competitiva y la independencia de las decisiones arbitrales. La Comisión Europea solicitó investigaciones, y múltiples actores internacionales cuestionaron si la FIFA había comprometido su integridad. Independientemente del resultado final del partido, el acto de interferencia política en decisiones deportivas fue ampliamente interpretado como corrupción y tuvo el efecto paradójico de unir a aficionados de todo el mundo en contra de Estados Unidos.

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