La Unión Europea ha decidido prohibir la importación de carne procedente de Brasil a partir del 3 de septiembre de 2025, tras un voto unánime de expertos de los Estados miembros. La medida llega como respuesta al uso de fármacos antimicrobianos en la ganadería brasileña, sustancias empleadas para acelerar el crecimiento de los animales y maximizar la rentabilidad del sector.

Un veto que llega pese al acuerdo UE-Mercosur

La decisión resulta especialmente llamativa porque se produce apenas meses después de la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial entre la UE y el bloque Mercosur, que comenzó a aplicarse el pasado 1 de mayo. Sin embargo, las normas sanitarias y fitosanitarias europeas se imponen sobre cualquier tratado comercial: todo producto vendido en el mercado comunitario, ya sea de producción local o importado, debe cumplir los mismos estándares de seguridad alimentaria.

Brasil es el mayor exportador mundial de carne de vacuno. Solo en 2025, el país sudamericano envió 3,5 millones de toneladas al resto del mundo, logrando un récord histórico de 18.000 millones de dólares, lo que supone un incremento del 40% respecto al año anterior. La UE era su cuarto destino principal, con importaciones de cerca de 129.000 toneladas valoradas en más de 850 millones de euros, un crecimiento del 132% frente a 2024.

El problema de los antimicrobianos en la ganadería

Los antimicrobianos son un término amplio que engloba todas las sustancias capaces de inhibir o eliminar microorganismos: antibióticos, antifúngicos y antivirales. Aunque su uso está justificado para tratar animales enfermos, en la industria cárnica se emplean con frecuencia con fines muy distintos: acelerar el crecimiento, mejorar el aprovechamiento del pienso y reducir la mortalidad en sistemas de cría intensiva.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 75% del uso global de antimicrobianos se destina a la ganadería, y aproximadamente el 80% de ese consumo no tiene finalidad terapéutica. Mientras que en la UE los antibióticos promotores del crecimiento están estrictamente regulados, en parte de América Latina, Asia y algunos países africanos su uso sigue siendo permitido o está sometido a controles muy laxos.

Según la plataforma especializada DatamarNews, el veto europeo se fundamentó en que Brasil no logró demostrar ‘la trazabilidad rigurosa durante todo el ciclo de vida que exige la normativa veterinaria de la UE de 2019’. Aunque Brasil prohibió recientemente cinco antimicrobianos, la medida únicamente afectaba a la carne destinada al consumo interno, permitiéndose todavía su administración al ganado de exportación.

Las ONG piden ir más allá de los fármacos

Las organizaciones defensoras del bienestar animal advierten de que el debate no debería limitarse al uso de medicamentos. Para Sabrina Gurtner, de la organización Animal Welfare Foundation, el verdadero problema de fondo es la ganadería intensiva y las condiciones en que se crían los animales.

‘Quizás no sería necesario usar tantos antimicrobianos si el sector apostara por sistemas de cría más humanos, donde se minimice el estrés y se permita a los animales desarrollar sus comportamientos naturales’, señala la experta. En su opinión, el veto europeo es una oportunidad para cuestionar el modelo ganadero en su conjunto, no solo la política farmacológica.

Una amenaza global para la salud pública

El abuso de antimicrobianos en el ganado tiene consecuencias que van mucho más allá del plato. Cuando estas sustancias se utilizan en exceso, favorecen la aparición de bacterias resistentes que pueden transmitirse a las personas a través de la cadena alimentaria, el contacto directo con animales o el medioambiente. El resultado es que infecciones antes tratables se vuelven difíciles o incluso imposibles de combatir con los medicamentos disponibles.

La OMS clasifica la resistencia a los antimicrobianos como ‘una de las principales amenazas para la salud pública mundial’ y la señala como causa directa de 1,27 millones de muertes en todo el planeta solo en 2019.

Ante el veto, el Gobierno brasileño reaccionó con rapidez. En un comunicado conjunto de los ministerios de Agricultura, Comercio y Relaciones Exteriores, las autoridades aseguraron que ‘adoptarán de inmediato todas las medidas necesarias para revertir esta decisión’. La respuesta, sin embargo, no ha disipado las dudas sobre la seguridad de su producción cárnica en los mercados internacionales.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 14 de mayo de 2026
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