La carne procedente de Brasil quedará prohibida en los mercados de la Unión Europea a partir del 3 de septiembre de 2025, tras una votación unánime de los expertos de los Estados miembros. El motivo: el uso de fármacos antimicrobianos que los productores brasileños administran al ganado para acelerar su crecimiento y aumentar la rentabilidad de la producción.

La medida llega en un momento especialmente delicado, ya que el nuevo acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur entró en vigor apenas unos meses antes, el 1 de mayo. La decisión genera tensiones diplomáticas y comerciales de primer orden, dado que Brasil es el mayor exportador mundial de carne de vacuno, con envíos de 3,5 millones de toneladas en 2025 y unos ingresos récord de 18.000 millones de dólares. Solo a la UE exportó más de 128.900 toneladas, por un valor superior a los 850 millones de euros, lo que supone un incremento del 132 % respecto al año anterior.

Una normativa europea sin excepciones

La Unión Europea aplica los mismos estándares sanitarios tanto a los productos fabricados en su territorio como a los importados. Así lo establece la propia Comisión Europea: ‘todo producto vendido en la UE debe ajustarse a las normas sanitarias y fitosanitarias’. El control estricto de los antimicrobianos forma parte esencial de este marco regulatorio.

Bajo el término ‘antimicrobianos’ se agrupan todas las sustancias capaces de inhibir o destruir microorganismos: antibióticos, antifúngicos y antivirales. En la industria cárnica, estos compuestos no solo se usan para tratar animales enfermos, sino también para favorecer un crecimiento más rápido, mejorar el aprovechamiento del pienso y reducir la mortalidad en sistemas de cría intensiva.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 75 % del uso mundial de antimicrobianos corresponde a la ganadería, y aproximadamente el 80 % de ese consumo no tiene fines terapéuticos. En la UE, los antibióticos promotores del crecimiento están prohibidos o fuertemente regulados, una exigencia que no se aplica con el mismo rigor en amplias zonas de América Latina, Asia y África.

El problema de fondo: trazabilidad y bienestar animal

Según el medio especializado DatamarNews, la Comisión Europea fundamentó su veto en la incapacidad de Brasil para garantizar la trazabilidad rigurosa del ciclo de vida del ganado, requisito indispensable para cumplir las normas veterinarias europeas vigentes desde 2019. Brasil había prohibido recientemente cinco antimicrobianos, pero esa restricción solo afectaba a la carne comercializada dentro del país. El ganado destinado a la exportación podía seguir recibiendo estos tratamientos sin restricciones.

Organizaciones de defensa animal van más allá y señalan que el problema de fondo es estructural. Sabrina Gurtner, de la organización Animal Welfare Foundation, advierte que el uso masivo de antimicrobianos podría reducirse notablemente si el sector apostara por ‘sistemas de cría más humanos, en los que se reduzca el estrés y se permita a los animales comportarse de forma natural’. En su opinión, las condiciones de hacinamiento propias de la ganadería intensiva son la causa raíz del problema, no simplemente el uso de fármacos.

Un riesgo para la salud pública global

El abuso de antimicrobianos en la ganadería favorece la aparición de bacterias resistentes a los medicamentos. Estas superbacterias pueden transmitirse a las personas a través de la cadena alimentaria, el contacto directo con animales o el medioambiente, convirtiendo infecciones comunes en cuadros difíciles o imposibles de tratar.

La OMS considera la resistencia a los antimicrobianos (RAM) una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Se trata, por tanto, de un debate que trasciende el comercio internacional y afecta directamente a la seguridad sanitaria de millones de personas.

Ante el veto europeo, el Gobierno de Brasil reaccionó con contundencia. En un comunicado conjunto de los ministerios de Agricultura, Comercio y Relaciones Exteriores, las autoridades brasileñas aseguraron que ‘tomarán de inmediato todas las medidas necesarias para revertir esta decisión’. El pulso entre Bruselas y Brasilia acaba de comenzar.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 14 de mayo de 2026
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