A orillas del Sena, bajo una cúpula dorada que se eleva sobre los tejados de París, se esconde uno de los secretos mejor guardados de la capital francesa. Los Inválidos recibe cada año más de un millón de visitantes que acuden a contemplar la tumba de Napoleón o sus impresionantes colecciones militares. Sin embargo, muy pocos saben que este monumento histórico sigue cumpliendo hoy la misión social para la que fue concebido hace más de tres siglos: acoger y cuidar a soldados heridos y víctimas de la guerra.

Una iniciativa pionera de Luis XIV

Fue el propio Rey Sol quien ordenó la construcción del edificio en el siglo XVII, con un propósito que resultó revolucionario para la época. Antes de su fundación, eran las comunidades religiosas quienes se ocupaban de los heridos en combate. Con este gesto, el Estado francés tomó por primera vez las riendas de esa responsabilidad.

El general Christophe de Saint Chamas, gobernador de la institución, lo explica con claridad: ‘Luis XIV lo mandó construir y, como obra del rey, tenía que ser magnífico. Era una forma de comunicación para que todo el mundo supiera que el monarca construía algo para sus viejos soldados’. Según el general, fue ‘el primer gesto de protección social del Estado, que prometió ocuparse de sus combatientes hasta el fin de sus días’.

Supervivientes del Holocausto entre sus muros

Hoy, 64 personas residen en Los Inválidos. No se trata únicamente de militares en activo o retirados. Entre sus habitantes también se encuentran supervivientes del Holocausto y víctimas civiles de conflictos armados o atentados terroristas, como los perpetrados en el Bataclán en 2015. Todos ellos reciben cuidados de larga duración altamente personalizados.

Una de las residentes más conocidas es Ginette Kolinka, superviviente del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, que en la actualidad cuenta con 101 años de edad.

Junto a ella vive Esther Senot, de 98 años, nacida de padres judíos polacos. Fue arrestada a los 15 años en París y deportada en septiembre de 1943. Con otras mil personas, llegó al campo de Mauthausen, en Austria. ‘Solo volvimos dos’, recuerda hoy con voz pausada. Al regresar a Francia, diecisiete meses después, pesaba apenas 32 kilogramos. En los campos había perdido a diecisiete miembros de su familia, entre ellos sus padres y seis hermanos.

Esther Senot llegó a Los Inválidos siguiendo los pasos de su hermano, veterano de la 2ª División Blindada francesa que participó en la liberación del país. ‘Solía visitarle a menudo y conocía bien el lugar. Cuando me hice mayor y me encontré sola, vine aquí porque ya tenía vínculos con esta casa’, explica.

Una segunda familia para los heridos de hoy

La institución no solo alberga memorias del pasado. El cabo primero Mikaele Iva llegó tras sufrir un grave accidente durante un ejercicio de paracaidismo en Gabón en 2021. Desde entonces, ha encontrado en Los Inválidos algo que va más allá de la asistencia médica.

‘Realmente se ha convertido en nuestra segunda familia’, afirma. ‘Compartimos momentos felices y difíciles. Nos apoyamos mutuamente porque tenemos que levantarnos a pesar de nuestras lesiones. Eso forma parte de ser soldado’.

Desde su silla de ruedas, Mikaele practica esgrima, tiro con arco y golf en el club deportivo del centro, y representa a la institución en ceremonias nacionales. Su testimonio refleja el espíritu que anima a Los Inválidos: la solidaridad como forma de rehabilitación.

Una renovación millonaria para un legado imperecedero

Las instalaciones, de gran valor histórico pero con el desgaste lógico de los siglos, están siendo sometidas a una importante renovación financiada por el Estado francés, con un coste estimado en 100 millones de euros. El objetivo es preservar el edificio y mejorar las condiciones de vida de quienes lo habitan.

En Los Inválidos conviven a diario oficiales uniformados y personal médico especializado, veteranos de guerra y supervivientes del horror nazi, jóvenes paracaidistas y centenarias testigos de la historia. Una convivencia insólita que, 350 años después de su fundación, sigue siendo el mejor legado del Rey Sol.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 14 de mayo de 2026
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