El campo de batalla ucraniano podría transformarse en un escenario donde los robots superen en número a los soldados de carne y hueso. Esta afirmación, que hace apenas unos años habría parecido sacada de una película de ciencia ficción, proviene hoy de una empresa militar ucraniano-británica con operaciones reales en zona de guerra.

Una operación sin precedentes según Zelensky

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky presumió el mes pasado, a través de un video, de lo que calificó como un hito histórico en la guerra moderna: la conquista de territorio enemigo utilizando únicamente robots y drones, sin intervención directa de soldados humanos. Una afirmación que, de confirmarse en todos sus términos, marcaría un antes y un después en la historia de los conflictos armados.

La compañía señalada en esa operación es UFORCE, con sede en Londres. Sus instalaciones son discretas y carecen de cualquier distintivo visible, una medida que la propia empresa justifica como protección ante posibles sabotajes rusos. La BBC accedió a sus instalaciones para conocer de primera mano su papel en el conflicto.

Más de 150.000 misiones de combate desde 2022

Aunque los representantes de UFORCE se negaron a confirmar los detalles concretos de la operación descrita por Zelensky, sí reconocieron su participación activa en el conflicto. Rhiannon Padley, directora de alianzas estratégicas de la empresa en Reino Unido, aseguró que sus drones —aéreos, terrestres y marítimos— han ejecutado más de 150.000 misiones de combate con éxito desde la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022.

«No puedo entrar en detalles sobre la operación ni sobre cómo participó UFORCE, pero los números hablan por sí solos», señaló Padley sin revelar información operativa sensible.

Un negocio de miles de millones

Más allá del campo de batalla, las armas robóticas representan un negocio en auge. UFORCE ha crecido a un ritmo vertiginoso y recientemente alcanzó el estatus de «unicornio», es decir, una empresa de capital privado valorada en más de 1.000 millones de dólares. Este dato ilustra cómo la guerra en Ucrania no solo está reconfigurando las tácticas militares, sino también la industria de defensa global.

La empresa forma parte de un grupo emergente conocido como compañías de defensa «Neo-Prime», que compiten directamente con gigantes consolidados como BAE Systems, Boeing o Lockheed Martin. Entre estas nuevas firmas también destaca Anduril, empresa estadounidense que en febrero realizó el primer vuelo de prueba de un avión de combate completamente sin piloto.

La inteligencia artificial entra en combate

La mayoría de los drones actuales aún son controlados de forma remota por operadores humanos, pero la tendencia apunta claramente hacia la autonomía progresiva. Los drones terrestres de UFORCE ya incorporan software de identificación de objetivos, mientras que Anduril asegura que algunos de sus sistemas pueden completar de forma autónoma la fase final de un ataque.

Este avance tecnológico ha captado la atención de los gobiernos más poderosos del mundo. En enero, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró que el país debe convertirse en una «fuerza de combate centrada en la inteligencia artificial». Por su parte, China también incrementa sostenidamente el uso de sistemas militares basados en IA, según evaluaciones de inteligencia occidentales.

Ucrania, laboratorio del futuro bélico

Rusia tampoco es ajena a esta carrera tecnológica: despliega robots diseñados para lanzar explosivos contra posiciones ucranianas, convirtiendo el frente en un duelo creciente de máquinas contra máquinas.

Para los analistas, este conflicto es mucho más que una guerra territorial. Melanie Sisson, investigadora principal de la Brookings Institution, lo resume con claridad: «Ucrania es una gran fuente de aprendizaje para el futuro de la defensa nacional. Es un caso de estudio impresionante sobre cómo la necesidad impulsa la invención».

Lo que ocurre hoy en las estepas ucranianas podría definir cómo se librarán las guerras del mañana: más silenciosas, más tecnológicas y, quizás, con menos vidas humanas en primera línea, aunque no necesariamente menos letales.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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