El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este domingo sus amenazas contra Irán al advertir que el país persa desaparecerá si no llega rápidamente a un acuerdo nuclear con Washington. Las declaraciones elevan aún más la tensión en una región que ya sufre las consecuencias de un conflicto que comenzó el pasado 28 de febrero.
Trump aprieta el acelerador diplomático
‘Para Irán, el reloj corre y más vale que se pongan en marcha, RÁPIDO, o no quedará nada de ellos. EL TIEMPO ES ESENCIAL’, escribió Trump en su plataforma Truth Social, en un mensaje que no deja margen para la ambigüedad.
El mandatario estadounidense exige a Teherán que suscriba un acuerdo que garantice un alto el fuego permanente y el desmantelamiento de su programa nuclear. Sin embargo, las negociaciones han chocado una y otra vez contra un muro de desconfianza mutua.
Un conflicto que sacude a todo Oriente Próximo
Desde que las fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques contra la república islámica, la guerra ha desestabilizado profundamente Oriente Próximo. Uno de sus efectos más graves ha sido el bloqueo del estrecho de Ormuz, paso clave por el que transita en tiempos de paz alrededor de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo, lo que ha disparado los precios de la energía a escala global.
El conflicto también ha arrastrado a Israel y Líbano a un enfrentamiento colateral con un elevado coste humano. Irán, como principal patrocinador de Hezbolá, ha condicionado cualquier acuerdo de paz más amplio a un alto el fuego duradero en territorio libanés, una exigencia que Washington no ha aceptado en los términos planteados por Teherán.
El programa nuclear, el nudo del conflicto
El principal punto de fricción entre ambas potencias sigue siendo el programa nuclear iraní. Trump exige su erradicación completa, mientras que Irán insiste en mantener parte de su infraestructura para uso civil. La última propuesta estadounidense, según medios iraníes, parece haberse suavizado levemente respecto a posiciones anteriores.
Concretamente, Washington habría presentado una lista de cinco puntos que incluiría permitir a Irán mantener en funcionamiento un solo emplazamiento nuclear, a condición de que transfiera sus reservas de uranio altamente enriquecido a Estados Unidos. Irán posee actualmente unos 440 kilogramos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, lejos del 90% necesario para fabricar un arma nuclear.
Pese a este aparente acercamiento, los medios iraníes aseguraron el domingo que Washington no ha realizado concesiones concretas suficientes para avanzar en las negociaciones.
Drones iraníes atacan la central nuclear de Emiratos
La jornada del domingo también estuvo marcada por un grave incidente en Emiratos Árabes Unidos. Un incendio se declaró en la única central nuclear del país, conocida como Barakah, tras el ataque de aviones no tripulados iraníes contra las instalaciones. Las autoridades emiratíes calificaron el hecho de ‘ataque terrorista no provocado’.
El Ministerio de Defensa de los EAU informó de que se detectaron tres drones cerca de la central, situada en la frontera occidental con Arabia Saudí. Uno de ellos impactó contra el emplazamiento, mientras que los otros dos fueron interceptados. Las autoridades confirmaron que no hubo heridos ni emisiones radiológicas.
Este ataque se suma a una serie de agresiones con drones y misiles que Irán y milicias chiíes aliadas en Irak han dirigido contra distintos estados árabes del Golfo desde el inicio de la guerra. Entre los países afectados figuran Qatar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudí y Omán, todos ellos aliados de Washington en la región.
La espiral de violencia no da señales de detenerse, y la comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo el tiempo para una solución diplomática se agota al mismo ritmo que lo anuncia el propio Trump.



