Las elecciones andaluzas han cerrado un nuevo ciclo electoral autonómico en España que confirma tres tendencias dominantes en la política regional del país: el Partido Popular gana pero no alcanza para gobernar solo, el PSOE encadena resultados históricos a la baja y las izquierdas soberanistas consolidan su ascenso.

Un ciclo electoral que deja patrones muy claros

Tras los comicios celebrados en Extremadura, Castilla y León y Aragón desde 2025, Andalucía ha confirmado lo que ya parecía una constante: las filiales autonómicas del PP ganan con claridad, pero sin los escaños suficientes para gobernar en solitario. En las cuatro comunidades, el partido conservador se ve obligado a buscar el apoyo de Vox para formar gobierno.

Es la segunda cadencia que marca este ciclo: el fracaso electoral del PSOE allí donde ha apostado por figuras de peso del Gobierno central. La exvicepresidenta primera María Jesús Montero, quien renunció a su cargo en el Ejecutivo de Pedro Sánchez para liderar la candidatura socialista en Andalucía, ha reconocido unos resultados decepcionantes. Su partido sube en votos, pero pierde dos escaños en lo que durante décadas fue un feudo indiscutible de la izquierda.

El caso extremeño fue aún más contundente. Miguel Ángel Gallardo, candidato impuesto desde La Moncloa y marcado por un escándalo de corrupción, llevó al PSOE de 28 a 18 escaños. Solo en Castilla y León, territorio históricamente más adverso para los socialistas, el partido logró sumar dos actas más bajo el liderazgo del exalcalde de Soria, Carlos Martínez.

El auge imparable de las izquierdas soberanistas

La tercera tendencia que confirma este ciclo es el crecimiento sostenido de las formaciones de izquierda con perfil regionalista o soberanista. Adelante Andalucía cuadruplica su representación, pasando de dos a ocho escaños en una noche. Chunta Aragonesista dobló sus diputados en las Cortes aragonesas. Esta dinámica no es nueva: ya se había observado con el Bloque Nacionalista Galego en Galicia o con EH Bildu en el País Vasco.

Las expectativas del PP andaluz, el gran lastre de la noche

Juan Manuel Moreno Bonilla revalida la presidencia de la Junta de Andalucía, pero lo hace con una victoria agridulce. Encuestadoras de referencia como GAD3, Sociométrica o 40dB otorgaban al candidato popular una probabilidad cercana al 70% de mantener su mayoría absoluta. Finalmente, el PP pierde cinco escaños respecto a los comicios anteriores, pese a incrementar el número de votantes, posiblemente por el aumento generalizado de la participación.

Durante toda la campaña, Moreno Bonilla fue contundente: no alcanzar la mayoría absoluta significaría ‘líos’. La referencia a Vox era evidente. Ahora deberá gestionar precisamente ese escenario que él mismo describió como indeseable.

José María Ramírez Dueñas, profesor de Sociología de Encuestas y Opinión Pública de la UNED, lo resume con claridad: ‘Su objetivo era la mayoría absoluta y no pasaba por otro escenario. La idea de perder la mayoría absoluta se planteaba desde un fracaso, cuando en realidad era una posibilidad real, aunque minoritaria según los sondeos’.

Montero encaja el golpe en su tierra

María Jesús Montero, médica de formación y exconsejera de la Junta en los años de hegemonía socialista, ha tenido que reconocer públicamente los malos resultados de su candidatura. Renunció de forma apresurada a la vicepresidencia primera del Gobierno para encabezar la lista andaluza del PSOE, una apuesta que no ha dado los frutos esperados.

El balance es claro: el socialismo andaluz toca fondo en escaños en lo que históricamente fue su principal bastión electoral, y la estrategia de trasladar peso político desde el Gobierno central a las autonomías no ha funcionado en ninguno de los territorios donde se ha aplicado durante este ciclo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
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