Al caer la noche sobre Teherán, miles de iraníes salen a las calles en manifestaciones organizadas por el Estado para movilizar a la población contra Estados Unidos. Las concentraciones, conocidas como ‘reuniones nocturnas’, llevan celebrándose cada noche durante casi tres meses, prácticamente desde el inicio del conflicto.

Cánticos y banderas en las calles de Teherán

Cerca de la plaza Tajrish, uno de los barrios más elegantes de la capital iraní, el cántico de ‘Muerte a Estados Unidos’ resuena entre una multitud que ondea banderas mientras vendedores ambulantes ofrecen té y recuerdos patrióticos. La atmósfera es tensa, pero también festiva para quienes participan.

Una joven llamada Tiana, que lucía gafas con los colores de la bandera iraní, resumió el sentir de muchos de los asistentes: ‘Estoy dispuesta a sacrificar mi vida por mi país y por mi gente’. Según ella, el Ejército, los comandantes y la ciudadanía en general comparten esa determinación de luchar ‘con todo su corazón y alma’.

Un anciano que portaba un cartel escrito a mano en persa explicó su mensaje: ‘La tecnología nuclear y de misiles es tan importante como nuestras fronteras, por lo que las protegeremos’. Aclaró, sin embargo, que Irán busca energía limpia, no armamento atómico, y acusó a Trump de atacar al país sabiendo que no posee una bomba nuclear.

Trump eleva la presión desde Truth Social

El presidente estadounidense Donald Trump avivó aún más las tensiones al publicar en su plataforma Truth Social: ‘Para Irán, el tiempo se acaba y más les vale darse prisa, o no quedará nada de ellos’. El mensaje llegó en un momento especialmente delicado, con conversaciones de paz estancadas y un frágil alto el fuego en riesgo de colapsar.

Muchos iraníes interpretan estas palabras como una señal de que el conflicto es inevitable. Fátima, una mujer que asegura haber crecido en Londres y Dubái, fue directa al expresar su desconfianza: ‘Sabemos que esta guerra no ha terminado. Él simplemente nos dirá que hagamos lo que dice o nos atacará de todas formas’.

Puestos de armas en plena calle y fusiles en televisión

Uno de los elementos más llamativos y perturbadores de los últimos días ha sido la aparición de puestos públicos donde se ofrece instrucción básica sobre el uso de armas a civiles. Las autoridades iraníes parecen decididas a preparar a la población para un eventual escalamiento del conflicto.

En la plaza Vanak, en el corazón de Teherán, se pudo ver a una mujer vestida con chador negro aprendiendo a manejar un fusil de asalto AK-47 de manos de un hombre enmascarado con uniforme militar. Cerca de ella, una niña pequeña jugaba con un Kalashnikov descargado, apuntando al aire antes de devolvérselo a su instructor.

El llamamiento a las armas también ha llegado a la televisión estatal. El presentador Hossein Hosseini, del canal Ofogh, disparó en directo su rifle contra el techo del estudio tras recibir instrucción de un miembro enmascarado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. ‘Me enviaron un arma desde la plaza Vanak para que yo también pueda aprender a usarla’, anunció ante las cámaras.

No todos los iraníes quieren la guerra

Sin embargo, no toda la sociedad iraní comparte el fervor belicista que exhiben las manifestaciones oficiales. A pocos metros de las concentraciones en la plaza Tajrish, en un parque tranquilo cerca del Museo del Cine de Irán, algunos lugareños optaban por la calma y la distancia, una señal de que, incluso bajo la presión del Estado, persisten voces que prefieren el diálogo a las armas.

La situación en Irán refleja una sociedad dividida entre la movilización oficial y la incertidumbre privada, atrapada entre las amenazas externas y las decisiones de un gobierno que, por ahora, parece apostar por la resistencia armada antes que por la negociación.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 18 de mayo de 2026
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