La encuestadora AtlasIntel, que se ganó credibilidad en Colombia al anticipar con precisión el triunfo de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial, publicó su nueva medición de cara al balotaje de junio de 2026 y vuelve a favorecer al mismo candidato. Según las proyecciones difundidas este martes, De la Espriella derrotaría a Iván Cepeda en la segunda vuelta, consolidando lo que la firma define como una ventaja sostenida en las preferencias del electorado colombiano.
El dato adquiere peso específico por el historial reciente de AtlasIntel: la encuestadora, de origen brasileño y con metodología basada en muestreo digital masivo, había sido una de las pocas firmas en anticipar el desempeño real de De la Espriella en la primera ronda, lo que le otorgó una credibilidad particular entre analistas y medios colombianos. Que ahora ratifique su pronóstico favorable al candidato no es un detalle menor en una contienda electoral que ya se calienta por factores que van mucho más allá de las cifras.
Contexto y antecedentes
Abelardo de la Espriella, abogado penalista de perfil mediático y conocido por haber defendido a figuras controversiales en Colombia, irrumpió en la política electoral como una candidatura disruptiva que logró movilizar a sectores desencantados con la clase política tradicional y con el gobierno de Gustavo Petro. Su primera vuelta exitosa fue interpretada por varios analistas como una expresión del rechazo ciudadano al modelo de izquierda que representa el actual presidente, más que como un voto de convicción por su figura.
Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y figura histórica de la izquierda colombiana, llega al balotaje como el candidato más cercano ideológicamente al presidente Petro, quien ya llamó a la ciudadanía a ‘votar en plena libertad’, en una respuesta directa al respaldo que Donald Trump expresó públicamente a De la Espriella. La intervención del expresidente y actual mandatario estadounidense, quien afirmó que es ‘un honor brindarle su respaldo’ al candidato de derecha, añadió una dimensión geopolítica al proceso que ha generado debate en todo el espectro político colombiano.
A esto se suma el ruido mediático generado en torno al contenido digital: un stream del creador de contenido Westcol con Cepeda derivó en una polémica por declaraciones de un congresista del Pacto Histórico, lo que refleja cómo las campañas de 2026 se libran también en plataformas de entretenimiento y redes sociales, con dinámicas propias que pueden amplificar o perjudicar a cualquier candidato en cuestión de horas.
Los puntos clave
- AtlasIntel proyecta que Abelardo de la Espriella ganaría la segunda vuelta frente a Iván Cepeda, según su medición publicada el 2 de junio de 2026.
- La encuestadora había acertado en la primera vuelta, lo que le otorga especial credibilidad a su nueva proyección en el contexto del debate preelectoral colombiano.
- Donald Trump expresó su respaldo público a De la Espriella, calificándolo como un ‘honor’, lo que generó reacciones inmediatas del presidente Gustavo Petro y encendió el debate sobre interferencia externa.
- El presidente Petro respondió al apoyo de Trump invitando a todos los colombianos a votar ‘en plena libertad’, en un mensaje que busca movilizar al electorado de izquierda sin comprometer la imagen institucional.
- Las encuestas también miden el rechazo: una medición paralela busca determinar cuál de los dos candidatos genera mayor rechazo como posible presidente, un indicador clave en una segunda vuelta donde el voto útil y el voto en contra suelen ser decisivos.
¿Qué significa esto?
Que AtlasIntel mantenga su pronóstico favorable a De la Espriella no solo tiene valor estadístico: envía una señal sobre la solidez de su base electoral y sobre las dificultades que enfrenta Cepeda para ampliar su caudal de votos más allá del núcleo duro del petrismo. En segunda vuelta, las campañas se juegan en los márgenes: quién logra atraer a los votantes de candidatos eliminados, quién convierte el rechazo al adversario en motivación para ir a las urnas, y quién comete menos errores en las semanas decisivas. La intervención de Trump, lejos de ser solo un gesto simbólico, puede tener efectos contradictorios: refuerza a De la Espriella ante su electorado de derecha, pero puede activar el voto antiderechista y antiestadounidense en sectores que aún no tenían candidato definido.
Para Cepeda, el desafío es doble: competir contra un adversario que lleva ventaja en las encuestas y, al mismo tiempo, desvincularse de la imagen desgastada del gobierno Petro sin traicionar a su base. La dificultad estructural es que los balotajes en América Latina tienden a castigar a los candidatos que representan continuismo cuando el gobierno saliente tiene baja popularidad, y ese es exactamente el terreno en el que se mueve el senador del Pacto Histórico.
Perspectiva para América Latina
El proceso electoral colombiano de 2026 se inscribe en una tendencia regional más amplia: el retroceso electoral de los gobiernos de izquierda que llegaron al poder en la llamada ‘segunda marea rosa’ latinoamericana. Colombia sería, de confirmarse el triunfo de De la Espriella, otro caso en el que el electorado optó por un giro tras un mandato de izquierda, siguiendo la lógica del péndulo político que ya se observó en Argentina con el ascenso de Milei o en las dificultades de gobiernos progresistas en Chile y México para consolidar sus bases. La región observa de cerca este balotaje porque el resultado tendrá consecuencias sobre el bloque de países que han construido alianzas bajo el paraguas ideológico del progresismo latinoamericano.
El respaldo de Trump añade otra capa de lectura geopolítica: su apoyo explícito a candidatos de derecha en América Latina, como ya ocurrió en Argentina y El Salvador, se ha convertido en un elemento recurrente de la política exterior estadounidense que genera tanto entusiasmo como rechazo en la región, y que obliga a los candidatos a posicionarse frente a Washington de manera más explícita que en ciclos electorales anteriores.
Con la segunda vuelta en el horizonte inmediato, los próximos días estarán marcados por nuevas encuestas, debates y movimientos de los partidos que quedaron fuera de la contienda pero que guardan capacidad de influir en el resultado. Lo que hay que seguir de cerca es, sobre todo, si el pronóstico de AtlasIntel se sostiene o si Cepeda logra revertir la tendencia en las últimas semanas de campaña, en una elección que definirá el rumbo político de Colombia para los próximos cuatro años.



