Una revolución silenciosa está transformando la forma en que las empresas colombianas mueven su dinero. Los principales bancos del país han comenzado una carrera acelerada por capturar el nuevo mercado de pagos corporativos inmediatos, impulsados por Bre-B, la infraestructura de transferencias instantáneas que el Banco de la República habilitó para modernizar el sistema financiero nacional. Nóminas, pagos a proveedores y obligaciones comerciales que antes tardaban horas o incluso días en procesarse, ahora pueden completarse en cuestión de segundos.

El volumen que está en juego es monumental. Las cifras del sistema financiero colombiano revelan que ya se han movilizado más de 141 billones de pesos bajo esquemas de transferencia digital, con un valor promedio por operación de 153.782 pesos por persona. Ese flujo de dinero representa un botín que ninguna entidad financiera quiere ceder a la competencia, lo que ha desatado una batalla comercial y tecnológica sin precedentes en el sector bancario colombiano.

Contexto y antecedentes

Bre-B —cuyo nombre alude a ‘Billetera de la República de Colombia’— es la plataforma de pagos inmediatos impulsada por el Banco de la República y coordinada por ACH Colombia, la entidad que históricamente ha gestionado las transferencias electrónicas interbancarias en el país. Su llegada no fue improvisada: responde a una tendencia global de modernización de los sistemas de pago, similar a lo que representó el Pix en Brasil o el CoDi en México, sistemas que demostraron que la inmediatez en las transacciones puede cambiar radicalmente los hábitos financieros de ciudadanos y empresas.

Durante años, el segmento corporativo dependió de esquemas de pago en lotes que se procesaban en ventanas horarias específicas, lo que imponía fricciones operativas significativas a las empresas: tesorerías bloqueadas, proveedores en espera y trabajadores que no recibían su nómina a tiempo si algo fallaba en el ciclo. La nueva infraestructura elimina esas restricciones al operar de manera continua, los siete días de la semana, las 24 horas del día. Entidades como el Banco de Occidente ya han lanzado sus Pagos Masivos Inmediatos, mientras que otras apuntan a transferencias cuenta a cuenta de hasta 250 millones de pesos por operación.

El presidente de ACH Colombia, Gustavo Vega Villamil, ha sido una de las voces más activas en promover esta transformación, destacando que el verdadero cambio no es solo tecnológico sino estructural: implica repensar cómo las empresas gestionan su liquidez y sus relaciones con empleados y proveedores en tiempo real.

Los puntos clave

  • La competencia bancaria es inmediata: Los principales bancos de Colombia ya están desplegando soluciones de pagos masivos corporativos bajo el paraguas de Bre-B, compitiendo directamente por la transaccionalidad empresarial.
  • Los montos son significativos: Algunas entidades permiten transferencias inmediatas de hasta 250 millones de pesos por operación, lo que habilita el uso corporativo a gran escala para nóminas y pagos a proveedores.
  • El ecosistema fintech presiona al alza: Jóvenes y empresas de tecnología financiera están impulsando un nuevo ciclo del crédito y los pagos digitales, obligando a la banca tradicional a innovar con mayor velocidad.
  • La morosidad baja mientras el crédito mejora: El sistema financiero colombiano muestra señales de salud relativa en 2026, con reducción en la cartera vencida y recuperación gradual del crédito, lo que crea un entorno favorable para la expansión de nuevos productos.
  • El 4 X 1.000 sigue siendo un obstáculo: El impuesto a las transacciones financieras permanece en un limbo jurídico y tecnológico que frena la adopción plena de los pagos digitales, especialmente entre las empresas que buscan optimizar costos operativos.

¿Qué significa esto?

Para las empresas colombianas, especialmente las medianas y pequeñas, la disponibilidad de pagos inmediatos masivos representa una transformación operativa de primer orden. Poder pagar la nómina un viernes a las 11 de la noche o liquidar a un proveedor en un domingo festivo sin esperar el próximo ciclo bancario no es un lujo: es una ventaja competitiva concreta. Las tesorerías corporativas podrán operar con mayor precisión, reduciendo la necesidad de mantener colchones de liquidez ociosa para cubrir incertidumbres en los tiempos de pago.

Para los bancos, la disputa va más allá del cobro de comisiones por transacción. Quien logre posicionarse como el proveedor preferido de pagos corporativos inmediatos obtendrá acceso privilegiado a los flujos de caja de las empresas, información valiosísima para ofrecer crédito, inversiones y otros productos financieros. En ese sentido, los pagos inmediatos no son el producto final: son la puerta de entrada a una relación financiera más profunda y rentable con el cliente empresarial.

Perspectiva para América Latina

Colombia se suma así a una tendencia que ya tiene casos de referencia en la región. Brasil fue pionero con el Pix, lanzado en 2020, que procesó más de 40 mil millones de transacciones en sus primeros tres años y reclasificó por completo la relación de ciudadanos y empresas con el sistema financiero. México avanzó con el SPEI y el CoDi, aunque con una adopción más gradual. Chile tiene su propio sistema de transferencias inmediatas en desarrollo. Lo que hace notable el caso colombiano es la velocidad con que la banca privada está compitiendo activamente por este mercado, en lugar de esperar instrucciones regulatorias.

Para los países latinoamericanos que aún no han dado este salto —o lo están dando de forma incipiente— el modelo colombiano ofrece lecciones sobre cómo la presión competitiva entre entidades privadas, combinada con infraestructura pública robusta, puede acelerar la modernización financiera. La región entera observa si Colombia logra masificar estos pagos empresariales sin que el impuesto a las transacciones o las brechas digitales frenen el impulso.

Los próximos meses serán decisivos para determinar qué entidades logran consolidar su posición en este mercado emergente. La clave estará en la experiencia de usuario para los equipos de tesorería corporativa, la interoperabilidad entre bancos y la resolución del debate pendiente sobre el 4 X 1.000, cuya exención o reforma podría destrabar aún más la adopción masiva de los pagos digitales inmediatos en Colombia.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 29 de mayo de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp