La comisaria europea de Vecindad y Ampliación, Marta Kos, ha lanzado un mensaje claro a los Estados miembros de la Unión Europea: todos los grupos de negociación para la adhesión de Ucrania y Moldavia deben estar abiertos antes del mes de julio. El llamamiento llega tras meses de parálisis y coincide con un momento de cambio político en Hungría, país que durante largo tiempo bloqueó el proceso.

Un calendario concreto para salir del estancamiento

Según Kos, el primer grupo de negociación podría abrirse en junio, durante la presidencia rotatoria de Chipre, mientras que los cinco restantes quedarían desbloqueados en julio, cuando Irlanda tome el relevo al frente del Consejo de la UE.

‘Voy a instar a todos los Estados miembros a que abran formalmente todos los grupos de negociación’, declaró la comisaria el lunes ante la prensa en Bruselas. ‘Hemos hecho mucho por adelantado, así que todo está listo para ello’, añadió.

La comisaria también expresó su confianza en que Ucrania recibirá próximamente el primer tramo de un préstamo de 90.000 millones de euros respaldado por los socios comunitarios, a excepción de Hungría, que levantó recientemente su veto de varios meses.

Reformas estructurales como condición de partida

Los grupos de negociación no son un trámite menor. Están directamente vinculados a grandes reformas que los países candidatos deben acometer para alinearse con las normas europeas, desde el Estado de Derecho hasta la independencia judicial. Además, la decisión final de admisión requiere la aprobación unánime de los 27 Estados miembros, lo que otorga a cada uno de ellos un poder de veto considerable.

La Comisión Europea considera que Ucrania está técnicamente preparada para avanzar en el proceso. Sin embargo, se ha negado a fijar una fecha concreta para la entrada definitiva del país en el bloque, insistiendo en que los méritos del candidato deben guiar cada etapa. Kiev, por su parte, presiona para que se establezca un calendario por escrito lo antes posible.

El papel clave del nuevo primer ministro húngaro

El gran interrogante político gira ahora en torno a Péter Magyar, el recién nombrado primer ministro húngaro, quien juró su cargo el 9 de abril, día que coincidió con el Día de Europa. Su llegada al poder abre una ventana de oportunidad para Bruselas, que espera que Budapest abandone la política obstruccionista característica de la era Orbán.

Magyar ha defendido la integridad territorial de Ucrania conforme al derecho internacional, un gesto bien recibido en los círculos comunitarios. No obstante, ha rechazado cualquier proceso acelerado de adhesión a la UE, una postura que, en realidad, comparte la mayoría de los Estados miembros.

El nuevo líder húngaro ha condicionado además la mejora de las relaciones bilaterales a que Kiev introduzca cambios legislativos para proteger los derechos lingüísticos, culturales e históricos de la minoría húngara en territorio ucraniano. Se espera que Magyar y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mantengan un encuentro a principios de junio.

Una cumbre europea como termómetro político

No es casual que el plazo fijado por Kos para el primer grupo de negociación coincida con la primera cumbre europea a la que Magyar asistirá como primer ministro, prevista para mediados de junio. Aunque la apertura de los grupos no requiere el visto bueno de los líderes y puede gestionarse a nivel diplomático, la cumbre se perfila como un termómetro político decisivo para medir el estado real de las relaciones entre Kiev, Bruselas y Budapest.

El proceso de ampliación hacia el este sigue siendo uno de los proyectos geopolíticos más ambiciosos de la Unión Europea en la actualidad, y los próximos meses serán determinantes para saber si ese horizonte se acerca o vuelve a alejarse.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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