Con la llegada del pago de la prima de servicios de mitad de año, millones de colombianos se acercarán en los próximos días a cajeros automáticos para retirar efectivo o realizar transacciones. Es precisamente en este contexto de alta afluencia bancaria cuando los delincuentes intensifican sus operaciones, y una distracción de segundos puede costarle a una persona la totalidad de sus ahorros o el dinero recién recibido.

Las autoridades de seguridad, entre ellas la Secretaría de Seguridad de Bogotá, han lanzado una serie de recomendaciones urgentes para que los ciudadanos protejan su dinero en estos puntos de alta vulnerabilidad. El mensaje central es claro: los errores más costosos no son los más complejos, sino los más cotidianos y descuidados.

Contexto y antecedentes

En Colombia, el período de pago de primas —tanto la de mitad de año en junio como la de fin de año en diciembre— históricamente coincide con un aumento en los delitos de hurto y estafa financiera. Los criminales son conscientes de que grandes volúmenes de dinero circulan en efectivo durante estas fechas, lo que convierte a los cajeros automáticos en puntos críticos de riesgo.

Las modalidades delictivas han evolucionado considerablemente. El ‘skimming’, que consiste en instalar dispositivos clandestinos en el lector de tarjetas del cajero para copiar la información magnética, sigue siendo una de las técnicas más usadas. A esto se suma el llamado ‘shoulder surfing’, donde el delincuente simplemente observa por encima del hombro de la víctima mientras esta digita su clave. También existe el ‘cambiazo’, en el que un cómplice distrae al usuario y reemplaza su tarjeta por una falsa.

Según cifras de la Policía Nacional y entidades bancarias en Colombia, los delitos informáticos y el hurto a través de medios electrónicos han aumentado de manera sostenida en los últimos años, impulsados también por la mayor bancarización de la población y el crecimiento del uso de tarjetas débito y crédito en estratos socioeconómicos que antes operaban exclusivamente en efectivo.

Los puntos clave

  • Cubrir el teclado al digitar la clave es la medida más simple y efectiva: hacerlo con la mano libre bloquea la visión de cámaras ocultas y miradas indiscretas.
  • Revisar el cajero antes de usarlo es fundamental; si el lector de tarjetas o el teclado lucen sueltos, de un color diferente o con piezas adicionales, es probable que haya un dispositivo de ‘skimming’ instalado.
  • Evitar recibir ayuda de desconocidos durante la operación en el cajero, incluso si la persona parece amable o bien intencionada, ya que esta es una táctica clásica de distracción.
  • Preferir cajeros ubicados dentro de establecimientos vigilados, como centros comerciales o sucursales bancarias, especialmente en horas nocturnas o en zonas de alta concurrencia.
  • Activar las alertas de movimientos bancarios en el celular permite detectar transacciones no autorizadas de forma inmediata y reportarlas antes de que el daño sea mayor.

¿Qué significa esto?

El impacto de este tipo de delitos va más allá de la pérdida económica inmediata. Para muchas familias colombianas, la prima de mitad de año representa un ingreso extraordinario destinado a cubrir deudas acumuladas, gastos escolares o simplemente aliviar la presión financiera del hogar. Perderla en cuestión de minutos por un descuido en un cajero no solo genera un daño material, sino un impacto emocional y psicológico significativo. Además, los procesos de recuperación del dinero ante los bancos pueden ser largos, engorrosos y no siempre exitosos si no se puede demostrar con claridad el fraude.

Desde el punto de vista institucional, este tipo de alerta evidencia una brecha persistente en la educación financiera y digital de la ciudadanía. Mientras los delincuentes actualizan sus métodos con rapidez, muchos usuarios siguen repitiendo comportamientos de riesgo por desconocimiento o exceso de confianza. La responsabilidad no recae únicamente en el ciudadano: los bancos y las entidades reguladoras también tienen el deber de modernizar sus sistemas de detección de fraude y de comunicar los riesgos con mayor eficacia y frecuencia.

Perspectiva para América Latina

Este fenómeno no es exclusivo de Colombia. En prácticamente toda América Latina, los períodos de pago masivo —aguinaldos, bonificaciones anuales o primas semestrales— disparan los índices de delitos financieros. Países como México, Perú, Argentina y Chile reportan patrones similares en torno a sus fechas de pago extraordinario. La región comparte, además, una característica estructural que agrava el problema: una combinación de alta informalidad, uso intensivo del efectivo y brechas importantes en alfabetización digital, lo que genera un terreno fértil para los estafadores. Las recomendaciones de las autoridades colombianas, en ese sentido, son perfectamente aplicables y extrapolables a cualquier ciudadano latinoamericano que opere con cajeros automáticos.

Lo que viene y hay que seguir de cerca

En las próximas semanas, con el desembolso masivo de primas en Colombia, será clave monitorear si las autoridades refuerzan los operativos de vigilancia en zonas de alta concentración de cajeros automáticos y si los bancos intensifican sus protocolos de seguridad. Los ciudadanos, por su parte, tienen en sus manos las herramientas más básicas y efectivas para protegerse: atención, desconfianza sana y el hábito de cubrir siempre el teclado. En seguridad financiera, los pequeños gestos marcan la diferencia entre conservar el dinero o perderlo todo en segundos.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 13 de junio de 2026
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