En medio de una intensa ofensiva de las fuerzas de seguridad colombianas contra grupos armados ilegales en vísperas de las elecciones presidenciales, las autoridades capturaron a alias ‘Vivi Puñaleto’, un señalado líder criminal perteneciente al bloque Jorge Briceño de las disidencias de las FARC que operan bajo el mando de alias ‘Calarcá’ en el departamento del Guaviare. La operación, ejecutada por el Ejército Nacional, representa un golpe directo a la estructura armada que mayor presión ejerce sobre los territorios del sur colombiano en un período electoral particularmente sensible.

La captura no es un hecho aislado: se enmarca en una redada más amplia que dejó al menos dos individuos detenidos vinculados a esta facción disidente. Las imágenes divulgadas por el Ejército Nacional muestran el momento del operativo en una zona selvática del Guaviare, un departamento que históricamente ha sido escenario de disputa entre el Estado y distintas facciones guerrilleras y narcotraficantes que pugnan por el control territorial y las economías ilícitas.

Contexto y antecedentes

El bloque Jorge Briceño, también conocido como la Segunda Marquetalia o disidencias bajo el mando de alias ‘Calarcá’, es una de las facciones que emergió tras la fractura del proceso de paz firmado en 2016. A diferencia del grupo liderado por ‘Iván Mordisco’, que mantiene negociaciones intermitentes con el gobierno de Gustavo Petro, el ala de ‘Calarcá’ ha adoptado una postura de confrontación abierta y ha expandido sus operaciones en departamentos como Guaviare, Meta y Vichada, zonas estratégicas para el tráfico de cocaína hacia Brasil y Venezuela.

El Guaviare ha sido históricamente uno de los principales epicentros de cultivos de coca en Colombia. Según el último informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la ONU, el departamento concentra una porción significativa del total nacional de hectáreas sembradas, lo que lo convierte en un territorio de enorme valor estratégico para los grupos armados. El control sobre las rutas fluviales del río Guaviare y sus afluentes es clave para la economía criminal de estas disidencias.

El contexto electoral agrega una capa adicional de urgencia a estas operaciones. Con las elecciones presidenciales en el horizonte, los grupos armados suelen intensificar su presencia en territorios rurales para condicionar el voto, cobrar ‘vacunas’ a candidatos locales y demostrar control sobre la población civil. Las autoridades colombianas han reforzado los operativos de inteligencia y movilidad en estos departamentos precisamente para garantizar condiciones mínimas de seguridad democrática.

Los puntos clave

  • ‘Vivi Puñaleto’ era un integrante activo del bloque Jorge Briceño de las disidencias de las FARC, bajo el mando estratégico de alias ‘Calarcá’, una de las facciones más violentas del conflicto armado residual en Colombia.
  • La operación se realizó en el departamento del Guaviare, zona de alta conflictividad por su valor estratégico para el narcotráfico y las rutas de movilidad guerrillera hacia países vecinos.
  • Junto a ‘Vivi Puñaleto’ fue capturado al menos un segundo integrante de la misma organización, lo que sugiere que se trató de un operativo de inteligencia planificado y no de un encuentro fortuito.
  • La redada se produce en el marco de una ofensiva de seguridad preelectoral, con la que el gobierno busca reducir la capacidad de intimidación de los grupos armados sobre los comicios presidenciales.
  • El bloque Jorge Briceño ha rechazado los diálogos de paz que el gobierno de Petro sostiene con otras facciones, lo que lo convierte en objetivo prioritario de las operaciones militares activas del Estado colombiano.

¿Qué significa esto?

Más allá del valor simbólico de neutralizar a un líder de rango medio, la captura de ‘Vivi Puñaleto’ tiene implicaciones operativas concretas. Cada estructura guerrillera funciona con redes de mando descentralizadas, pero los líderes locales como este son quienes gestionan el día a día: la relación con las comunidades campesinas, el cobro de extorsiones, el reclutamiento y la seguridad de los corredores de movilidad. Removerlos genera fricciones internas y obliga a la organización a exponer a otros mandos para reorganizarse, lo que crea ventanas de oportunidad para nuevas operaciones de inteligencia.

Para los habitantes del Guaviare, sin embargo, el impacto de estas operaciones es ambivalente. Por un lado, la detención de figuras de control violento ofrece alivio temporal. Por el otro, las comunidades rurales ubicadas en zonas de influencia de estos grupos suelen quedar atrapadas en las represalias que siguen a los golpes militares: restricciones de movilidad, amenazas y, en los peores casos, desplazamientos forzados. Es un ciclo que Colombia no ha logrado romper estructuralmente y que los operativos puntuales, aunque necesarios, no resuelven por sí solos.

Perspectiva para América Latina

El conflicto colombiano tiene una dimensión regional que con frecuencia se subestima. Las disidencias de las FARC, y en particular las facciones que operan en el Guaviare, mantienen conexiones con redes criminales transnacionales que atraviesan Venezuela, Brasil y Ecuador. La cocaína que financia al bloque Jorge Briceño no se consume en Colombia: recorre rutas que atraviesan toda Sudamérica antes de llegar a Europa y Norteamérica. En ese sentido, cada golpe al aparato logístico de estas organizaciones tiene efectos que, aunque difusos, repercuten en la seguridad regional.

Para los países vecinos y para los organismos de seguridad hemisférica, Colombia sigue siendo el laboratorio donde se prueba la eficacia de los modelos de desarticulación del crimen organizado. La tensión entre los procesos de paz negociados —como el que avanza con el ELN— y las operaciones militares contra facciones que rechazan el diálogo define el dilema central de la política de seguridad latinoamericana: ¿cómo combatir simultáneamente y negociar con distintas caras de un mismo conflicto?

La situación en el Guaviare seguirá siendo monitoreada de cerca en las próximas semanas, especialmente a medida que se acerquen las fechas electorales. Lo que hay que seguir: si la captura de ‘Vivi Puñaleto’ desencadena represalias sobre la población civil, si las autoridades logran aprovechar la inteligencia obtenida para escalar los operativos, y si el gobierno de Petro mantiene la presión militar sobre el bloque Jorge Briceño mientras gestiona simultáneamente los frentes de negociación con otros actores armados.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 20 de junio de 2026
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