Cartagena de Indias cerró su mejor temporada de cruceros en la historia con cifras que superan cualquier registro anterior: 476.666 visitantes, 175 recaladas y un impacto económico cercano a los 59 millones de dólares. El anuncio, difundido por la Terminal de Cruceros y respaldado por datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, consolida a la ciudad amurallada como uno de los puertos más relevantes del Gran Caribe y el más importante de América del Sur.

Los números no solo marcan un hito estadístico: revelan una transformación profunda en el modelo turístico de la ciudad. Cartagena no es ya únicamente un destino de tránsito —donde los cruceros paran unas horas—, sino que avanza con paso firme hacia convertirse en puerto de embarque y desembarque, lo que multiplica el tiempo de permanencia de los viajeros y, con ello, el gasto directo en la economía local.

Contexto y antecedentes

El turismo de cruceros en el Caribe representa uno de los mercados más competitivos y lucrativos del mundo. Destinos como Cozumel en México, San Juan en Puerto Rico y las Islas Caimán dominan históricamente las estadísticas de la región. Sin embargo, Cartagena lleva más de una década trabajando en modernizar su infraestructura portuaria y diversificar su oferta turística para escalar posiciones en ese ranking.

La ciudad cuenta con la Terminal de Cruceros de la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena, una instalación que ha recibido inversiones sostenidas en capacidad operativa y experiencia al visitante. Durante la pandemia de COVID-19 (2020-2022), el sector sufrió una parálisis total a nivel mundial, y la recuperación fue gradual. Las temporadas 2023 y 2024 ya mostraban señales alentadoras, pero la temporada que acaba de concluir rompe todos los topes anteriores con un salto significativo en el número de líneas navieras participantes: 33 en total, lo que refleja la confianza de los operadores internacionales en el destino.

Detrás de este resultado hay también un esfuerzo diplomático y comercial. Colombia ha participado activamente en ferias internacionales de turismo como Seatrade Cruise Global, donde puertos y destinos negocian con las grandes navieras mundiales —Carnival, MSC, Royal Caribbean, Norwegian, entre otras— los itinerarios de sus flotas. Cartagena ha posicionado argumentos sólidos: patrimonio histórico declarado por la UNESCO, gastronomía reconocida internacionalmente, oferta cultural auténtica y una ubicación geográfica privilegiada en el corredor entre Norteamérica, el Caribe insular y Sudamérica.

Los puntos clave

  • Impacto económico récord: La temporada dejó cerca de 59 millones de dólares en la economía local, el mayor registrado por la industria de cruceros en Cartagena.
  • Volumen de visitantes sin precedentes: 476.666 pasajeros y tripulantes llegaron a la ciudad, superando todas las temporadas anteriores documentadas.
  • Alta diversificación naviera: Participaron 33 líneas de cruceros distintas, lo que reduce la dependencia de un solo operador y fortalece la estabilidad del destino.
  • Sectores beneficiados: El gasto de pasajeros y tripulantes dinamizó el comercio, la gastronomía, el transporte local y los servicios turísticos, generando empleo en múltiples eslabones de la cadena.
  • Crecimiento como puerto de embarque: Las operaciones de embarque y desembarque —no solo tránsito— se consolidan, incrementando la estancia media y el gasto por visitante.

¿Qué significa esto?

El impacto de 59 millones de dólares no es una cifra abstracta: se traduce en empleos para guías turísticos, artesanos, cocineros, conductores, hoteleros y comerciantes del centro histórico y sus alrededores. En una ciudad donde la desigualdad económica sigue siendo un desafío estructural, el turismo de cruceros representa un canal de ingreso que, bien gestionado, puede distribuirse más allá del sector formal. No obstante, el reto es precisamente ese: garantizar que los beneficios lleguen también a los vendedores informales, los barrios de influencia portuaria y las comunidades que sostienen la identidad cultural que atrae a los visitantes.

Desde una perspectiva estratégica, estos resultados fortalecen la posición negociadora de Cartagena para atraer itinerarios de mayor duración y cruceros de mayor capacidad en las próximas temporadas. También abren la puerta a invertir en infraestructura complementaria: transporte público eficiente hacia los muelles, señalización bilingüe, formación en atención al cliente y protocolos de sostenibilidad ambiental. El turismo masivo, si no se gestiona con planificación, puede convertir una joya patrimonial en un destino saturado y degradado, como ha ocurrido en otros puertos del Caribe.

Perspectiva para América Latina

El caso de Cartagena es una referencia obligada para otros destinos latinoamericanos que compiten en el mercado de cruceros. Ciudades como Valparaíso (Chile), Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay) o Colón (Panamá) observan con atención cómo Colombia ha escalado posiciones en un mercado dominado históricamente por el Caribe anglófono. La clave del modelo cartagenero —combinar patrimonio UNESCO, identidad cultural fuerte y apuesta por infraestructura portuaria moderna— es replicable, aunque requiere visión de largo plazo y una coordinación efectiva entre gobierno nacional, autoridades locales y sector privado. Para la región, este récord también es una señal de que el turismo de cruceros post-pandemia ha superado su recuperación y entra en una nueva fase de expansión acelerada en el Caribe latinoamericano.

El dato también es relevante en términos de imagen país. Colombia ha librado durante décadas una batalla por cambiar su percepción internacional, asociada históricamente al conflicto armado y el narcotráfico. Que Cartagena se posicione como potencia turística del Caribe es parte de esa narrativa de transformación, y tiene valor tanto económico como diplomático para el conjunto de la nación.

Con la próxima temporada de cruceros en el horizonte —que suele arrancar entre octubre y noviembre—, las miradas estarán puestas en si Cartagena puede mantener o superar estas cifras, en qué nuevas líneas navieras se suman al itinerario y en cómo las autoridades locales gestionan el equilibrio entre crecimiento turístico y preservación del patrimonio que hace única a la ciudad. La consolidación no es un punto de llegada: es el inicio de un desafío aún mayor.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 4 de junio de 2026
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