El senador y candidato presidencial Iván Cepeda Castro dio un giro significativo en su discurso político al respaldar públicamente el abandono de la idea de una asamblea nacional constituyente, uno de los planteamientos más polémicos que ha circulado en el debate político colombiano durante el gobierno de Gustavo Petro. En rueda de prensa, el aspirante a la Casa de Nariño se comprometió a respetar la Constitución Política de 1991 y llamó a construir lo que denominó ‘un acuerdo nacional’.
‘Es el momento del encuentro con el centro’, afirmó Cepeda, en una declaración que marca un distanciamiento estratégico respecto a las posiciones más radicales del petrismo y que busca ampliar su base electoral de cara a una segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. El Consejo Nacional Electoral (CNE) ya dio por concluido el escrutinio de la primera vuelta, lo que obliga a los candidatos a reposicionarse de cara al balotaje.
Contexto y antecedentes
La idea de convocar una asamblea nacional constituyente ha sido uno de los debates más divisivos en la Colombia reciente. Durante el gobierno de Gustavo Petro, varios sectores del oficialismo exploraron la posibilidad de reformar de fondo el ordenamiento jurídico del país mediante una constituyente, lo que generó una alarma inmediata entre partidos de oposición, gremios económicos, la Iglesia y sectores independientes que veían en esa propuesta una amenaza al Estado de derecho y a la estabilidad institucional.
Iván Cepeda Castro, senador del Polo Democrático y figura histórica de la izquierda colombiana, reconocido por su labor en la defensa de derechos humanos y su enfrentamiento judicial con el expresidente Álvaro Uribe, decidió lanzarse a la contienda presidencial como candidato de la izquierda alternativa. Su campaña arrancó en un escenario fragmentado, en el que el petrismo busca mantener el poder y la oposición intenta consolidar una candidatura unificadora.
El resultado del escrutinio oficial ya definió los números finales de todos los candidatos en la primera vuelta, incluyendo los de Cepeda, Abelardo de la Espriella y otros aspirantes. En ese contexto, las declaraciones del senador apuntan claramente a una estrategia de centro-izquierda para capturar votos moderados antes de la segunda vuelta, distanciándose de las banderas más confrontacionales del movimiento que lidera el actual presidente.
Los puntos clave
- Cepeda respaldó abandonar la constituyente: El candidato declaró explícitamente que no impulsará una asamblea nacional constituyente si llega a la presidencia, comprometiéndose a respetar la Carta Política de 1991.
- Llamado al ‘encuentro con el centro’: La frase más destacada de su rueda de prensa revela una estrategia deliberada para atraer votantes moderados e independientes que rechazan los extremos del espectro político.
- El CNE concluyó el escrutinio de primera vuelta: Los resultados oficiales ya están definidos, lo que marca el inicio formal de la etapa hacia la segunda vuelta y obliga a reposicionamientos políticos.
- Compromiso con la institucionalidad: Al juramentarse con la Constitución del 91, Cepeda envía una señal directa a sectores empresariales, judiciales y ciudadanos que temen rupturas institucionales.
- Disputa por el electorado de centro: En un escenario de segunda vuelta, el voto de los indecisos y del centro político suele ser determinante, lo que explica el pivote discursivo del candidato.
¿Qué significa esto?
El movimiento de Cepeda no es menor. Abandonar la constituyente como bandera de campaña implica un reconocimiento tácito de que esa propuesta genera más rechazo que adhesión en el electorado colombiano mayoritario. Colombia ya vivió el proceso constituyente de 1991, que fue ampliamente valorado como un hito democrático, y cualquier intento de reemplazar esa carta suele leerse como una señal de autoritarismo o inestabilidad. Al desvincularse de esa idea, Cepeda intenta transformar su imagen de candidato de izquierda radical en la de un gobernante pragmático y respetuoso de las reglas del juego democrático.
El impacto más inmediato de este reposicionamiento lo sentirán los partidos y movimientos de centro que aún no han definido su respaldo para la segunda vuelta. Fuerzas como el Partido Liberal, la U o sectores del Partido Conservador que no quieran alinearse con la oposición de derecha podrían ver en el nuevo discurso de Cepeda una opción viable. Sin embargo, el riesgo es igualmente real: su base electoral dura de izquierda podría interpretar este giro como una traición ideológica, lo que podría desmovilizar a sus votantes más comprometidos.
Perspectiva para América Latina
El debate colombiano sobre la constituyente no existe en el vacío regional. América Latina ha sido el escenario de múltiples procesos constituyentes en las últimas décadas, algunos exitosos como el ecuatoriano de 2008 o el boliviano de 2009, y otros profundamente conflictivos como los intentos fallidos en Chile en 2022. Venezuela y Nicaragua han usado mecanismos constituyentes como herramientas de concentración del poder, lo que ha generado una desconfianza estructural en la región hacia estas convocatorias cuando provienen de gobiernos de izquierda. En ese contexto, la decisión de Cepeda de desvincularse de esa propuesta también puede leerse como una respuesta a las lecciones continentales.
Para los observadores latinoamericanos, Colombia representa hoy uno de los laboratorios políticos más complejos de la región: un país con una democracia robusta pero polarizada, donde la izquierda llegó al poder por primera vez con Petro y ahora enfrenta la prueba de su continuidad o alternancia. El giro discursivo de Cepeda hacia el centro será seguido con atención en capitales como Ciudad de México, Buenos Aires y Bogotá como un indicador del estado de salud de la izquierda democrática latinoamericana.
Con el escrutinio de primera vuelta concluido y la segunda vuelta en el horizonte inmediato, el posicionamiento de Iván Cepeda en las próximas semanas será determinante. Habrá que seguir de cerca qué otras fuerzas políticas se suman a su propuesta de ‘acuerdo nacional’, cómo responde el petrismo a este distanciamiento y si el candidato logra traducir su giro retórico en votos concretos que lo acerquen a la Casa de Nariño.



