A pocas horas de que se abran las urnas en Colombia para la primera vuelta presidencial, los candidatos han desplegado sus últimas estrategias para capturar el voto indeciso. Mientras los aspirantes de derecha y centro apuestan por una ofensiva intensa en redes sociales y medios de comunicación tradicionales, el senador y candidato de izquierda Iván Cepeda opta por el contacto directo con las comunidades, manteniendo recorridos territoriales en regiones como la Costa Caribe hasta las últimas horas de campaña.
Esta divergencia en las estrategias de cierre no es casual: refleja las fortalezas y debilidades de cada candidatura, así como la lectura que cada equipo hace del electorado que aún no ha decidido su voto. En una contienda donde las encuestas han mostrado fragmentación del voto y alta volatilidad, cada decisión de estas horas finales puede resultar determinante para el resultado del domingo.
Contexto y antecedentes
Colombia llega a estas elecciones presidenciales en un momento de profunda polarización política y con una ciudadanía que, según los sondeos, muestra altos niveles de desconfianza hacia la clase política tradicional. El gobierno saliente ha dejado un balance dividido en materia económica y de seguridad, lo que abre espacio tanto para propuestas de continuidad como de cambio radical. El escenario electoral se ha caracterizado por la dispersión: ningún candidato ha logrado consolidar una ventaja contundente que garantice ganar en primera vuelta.
Entre los aspirantes que han marcado la campaña se encuentran figuras como Abelardo de la Espriella, quien realizó un cierre de campaña con movilización física de simpatizantes; Sergio Fajardo y Claudia López, quienes representan una apuesta de centro con énfasis en la política limpia y la lucha anticorrupción; e Iván Cepeda, senador del Polo Democrático, cuya campaña ha privilegiado la construcción de base social en territorios históricamente marginados. La multiplicidad de candidatos hace muy probable que el próximo presidente se defina en segunda vuelta.
El cierre de campaña también ha estado marcado por el uso intensivo de las redes sociales como campo de batalla. Los equipos digitales de los candidatos de derecha y centro han invertido en publicidad segmentada, transmisiones en vivo y estrategias de engagement para llegar a votantes jóvenes e indecisos, una tendencia que refleja la digitalización definitiva de la política colombiana tras las lecciones aprendidas en los comicios de 2018 y 2022.
Los puntos clave
- Ofensiva digital de derecha y centro: Los candidatos de estos sectores han reforzado su presencia en plataformas como Instagram, TikTok y X durante las últimas horas, apostando por llegar a votantes indecisos a través de contenidos virales y mensajes de cierre emotivos.
- Trabajo territorial de Cepeda: Iván Cepeda ha priorizado los recorridos presenciales por la región Caribe colombiana, una zona con alta densidad electoral y donde la izquierda busca ampliar su base de apoyo más allá de los centros urbanos.
- Alta fragmentación del voto: La presencia de múltiples candidatos competitivos reduce las posibilidades de una victoria en primera vuelta, haciendo de la segunda vuelta el escenario más probable para definir al próximo presidente.
- Volatilidad del electorado: Un porcentaje significativo de colombianos llega a la jornada con su decisión sin consolidar, lo que otorga un peso inusual a las estrategias de cierre de cada candidatura.
- Polarización como telón de fondo: Las propuestas van desde proyectos de continuidad económica hasta plataformas de transformación estructural, reflejando la brecha ideológica que atraviesa a la sociedad colombiana.
¿Qué significa esto?
La divergencia estratégica en el cierre de campaña dice mucho sobre cómo cada candidatura interpreta la realidad del electorado colombiano. Que Iván Cepeda mantenga la agenda territorial en lugar de concentrarse exclusivamente en medios sugiere que su campaña apuesta por activar a votantes que históricamente no participan pero que podrían inclinar la balanza en regiones con alta abstención. Por su parte, la apuesta digital de los candidatos de centro y derecha refleja una batalla por el voto urbano y juvenil, segmentos que deciden cada vez más su voto a través de lo que consumen en pantallas, no en mítines.
Las consecuencias de estos comicios van mucho más allá del resultado electoral inmediato. Colombia enfrenta desafíos estructurales en materia de seguridad —con la persistencia de grupos armados ilegales—, implementación del Acuerdo de Paz, modelo económico y relación con Venezuela. El presidente que emerja de esta elección definirá el rumbo del país en todos esos frentes durante los próximos cuatro años, en un contexto regional e internacional de enorme complejidad.
Perspectiva para América Latina
Las elecciones colombianas son seguidas con atención en toda América Latina por varias razones. Colombia es la tercera economía más grande de la región y un actor geopolítico clave en el conflicto venezolano, el narcotráfico transnacional y las negociaciones de paz que tienen implicaciones para países vecinos como Ecuador, Perú y Panamá. Un giro hacia la izquierda o hacia la derecha en Bogotá modifica los equilibrios de poder en la región y afecta directamente las agendas de seguridad y cooperación. Además, la dinámica de esta campaña —con la digitalización como eje y la fragmentación del voto como rasgo dominante— es un espejo de lo que ocurre en múltiples democracias latinoamericanas que enfrentan desafíos similares de representación y desconfianza institucional.
Lo que viene
En las próximas horas se cerrará oficialmente la campaña y Colombia entrará en la veda electoral. Los ojos del país y de la región estarán puestos en los resultados del domingo: si algún candidato logra superar el 50% de los votos válidos o si, como todo indica, la definición quedará para una segunda vuelta. Lo que ocurra esa noche marcará el inicio de una nueva etapa política en Colombia y, con ella, en el mapa geopolítico latinoamericano.



