Fogatas, petardos y pintadas contra el presidente Rodrigo Paz tiñeron este lunes la emblemática Plaza Murillo de La Paz, sede de los principales poderes del Estado boliviano. A apenas seis meses de su toma de posesión, el mandatario enfrenta una de las peores crisis sociales de su corto gobierno, con movilizaciones multisectoriales que exigen desde cambios en la política económica hasta su propia renuncia.

Un descontento que va más allá de una sola causa

Las protestas, que comenzaron hace más de tres semanas con cortes de rutas, se han convertido en un bloqueo generalizado que afecta el suministro de alimentos, combustible y medicamentos en gran parte del país. La convulsión social no responde a un único motivo: distintos sectores ciudadanos acumulan agravios que, juntos, han detonado una crisis de gobernabilidad sin precedentes en este primer tramo del mandato de Paz.

‘La novedad es que se trata de una movilización multisectorial que adopta una posición abiertamente destituyente, que ya no se reduce a la satisfacción de demandas concretas, sino al pedido de renuncia del presidente’, explica a BBC Mundo la politóloga Luciana Jáuregui.

La polémica reforma agraria que encendió la mecha

El detonante más inmediato fue el anuncio de una reforma agraria en abril. La ley 1720 autorizaba al Instituto Nacional de Reforma Agraria a convertir pequeñas propiedades rurales en medianas, siempre que el titular lo solicitara voluntariamente. El gobierno aseguraba que la medida buscaba permitir a los pequeños propietarios usar sus tierras como garantía para acceder a créditos y reactivar la inversión.

Sin embargo, los sectores campesinos interpretaron la norma como una puerta trasera para facilitar la transferencia de tierras agrícolas a grandes latifundistas. La Federación de Campesinos Túpac Katari, respaldada por la Central Obrera Boliviana (COB), bloqueó las principales rutas en más de 30 puntos, paralizando el país. Ante la presión, Paz dio marcha atrás: ‘Ya no existe, se acabó esa ley’, declaró en un video oficial.

Inflación y salarios, el malestar cotidiano

A la crisis agraria se sumó el reclamo de los maestros, quienes protagonizaron protestas en abril exigiendo mejoras salariales. Bolivia arrastra una inflación del 15% interanual, lo que ha convertido el costo de vida en una preocupación central para millones de familias. Aunque la tendencia inflacionaria comenzó a moderarse en los últimos meses, el daño al bolsillo de los bolivianos ya estaba hecho.

‘El presidente está terco, no quiere escuchar nada, la gente está enojada’, dice Eddy, un conductor particular que recorre La Paz a diario y que reconoce haber votado por Paz en las últimas elecciones.

La sombra de Evo Morales

El gobierno de Paz señala directamente al expresidente Evo Morales (2006-2019) como instigador de los disturbios, acusación que el exmandatario rechaza. Morales fue declarado en rebeldía el pasado 11 de mayo por un tribunal, al no presentarse al inicio de un juicio en su contra por presunta trata agravada de personas. Sus organizaciones sociales afines se cuentan entre las más activas en las calles, pidiendo abiertamente la renuncia del actual presidente.

Alarma internacional

La gravedad de la situación ha trascendido fronteras. El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó el escenario boliviano como una ‘crisis humanitaria’ y denunció que las protestas buscan ‘desestabilizar al gobierno democráticamente elegido de Rodrigo Paz’. Argentina envió un avión militar para establecer puentes aéreos de abastecimiento de alimentos, mientras que el presidente colombiano Gustavo Petro describió los hechos como una ‘insurrección popular’. Bolivia, en definitiva, vive horas decisivas que pondrán a prueba la resistencia de su democracia y la capacidad del gobierno para reconducir una crisis que crece por momentos.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 19 de mayo de 2026
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