La Alianza Verde, uno de los partidos de centro-izquierda más influyentes de Colombia, atraviesa una de sus crisis internas más profundas en años recientes. En el centro de la tormenta se encuentra el senador Juan Pablo ‘Jota Pe’ Hernández, cuya permanencia en la colectividad está siendo debatida en instancias disciplinarias y electorales, luego de que su propio copartidario, el senador Fabián Díaz, solicitara formalmente su expulsión ante el consejo de control ético del partido.

La situación es más compleja de lo que parece a primera vista: mientras algunos sectores del partido hablan de una eventual escisión interna, otros señalan que el proceso en curso podría derivar en una expulsión formal. El veredicto final, según las últimas informaciones, estaría en manos del Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que convierte este episodio en un asunto que trasciende las fronteras del partido y toca las instituciones electorales del país.

Contexto y antecedentes

La Alianza Verde ha sido históricamente un espacio político heterogéneo, que ha cobijado desde ambientalistas y progresistas hasta sectores más moderados. Sin embargo, las tensiones internas se han agudizado en el marco del gobierno de Gustavo Petro, con quien varios de sus miembros han mantenido vínculos o distancias políticas según el momento. Jota Pe Hernández, conocido por su estilo directo y su presencia en redes sociales, ha generado fricciones al interior de la bancada por sus posicionamientos públicos que no siempre se alinean con la línea oficial del partido.

La solicitud del senador Fabián Díaz ante el consejo de control ético no surge de la nada: es el resultado de un proceso de acumulación de tensiones que ya venía gestándose desde al menos el año anterior. La figura del control ético en los partidos colombianos existe precisamente para resolver este tipo de conflictos internos, aunque sus decisiones suelen ser lentas y pueden ser apeladas en instancias superiores como el CNE.

Paralelamente, el partido también enfrenta el inicio de un estudio disciplinario contra la congresista Juvinao, lo que sugiere que las fracturas al interior de la Alianza Verde son múltiples y no se reducen a un solo actor. Este panorama dibuja un partido en proceso de redefinición ideológica y orgánica, en un momento político colombiano de alta polarización.

Los puntos clave

  • El senador Fabián Díaz solicitó formalmente ante el consejo de control ético de la Alianza Verde la expulsión de su copartidario Jota Pe Hernández, lo que representa una fractura abierta al interior de la bancada.
  • La decisión definitiva sobre el futuro de Hernández en el partido estaría en manos del Consejo Nacional Electoral, lo que eleva el caso a una dimensión institucional que va más allá de los estatutos internos.
  • El partido también inició un estudio de caso disciplinario contra la congresista Juvinao, lo que evidencia que la crisis interna no se limita a un solo nombre.
  • Algunos sectores hablan de una posible escisión dentro de la Alianza Verde, lo que podría reconfigurar el espectro político de centro-izquierda en Colombia de cara a futuras elecciones.
  • Jota Pe Hernández es una figura con alta visibilidad mediática y en redes sociales, lo que hace que cualquier decisión sobre su futuro político tenga repercusión pública inmediata.

¿Qué significa esto?

Más allá del caso particular de Hernández, lo que está en juego es la cohesión de uno de los partidos que ha jugado un papel relevante en la política colombiana reciente. Una expulsión o una escisión debilitaría la representación parlamentaria de la Alianza Verde en el Senado, reduciría su capacidad de negociación frente al gobierno y otros partidos, y podría abrir la puerta a reagrupamientos políticos en el sector progresista colombiano. En un Congreso donde los equilibrios son frágiles, perder un senador —o verlo migrar a otro movimiento— tiene consecuencias concretas en la aritmética legislativa.

Para los ciudadanos colombianos, este tipo de disputas internas ponen de manifiesto una tensión estructural de la democracia de partidos: la diferencia entre la disciplina de bancada y la autonomía individual del legislador. Hernández ha construido su marca política, en parte, sobre la base de un perfil independiente y combativo. Esa misma característica que lo hace popular ante ciertos electores es la que genera conflicto al interior de su organización política. El dilema no es nuevo, pero su resolución marcará precedente.

Perspectiva para América Latina

Las crisis internas de los partidos progresistas no son exclusivas de Colombia. En América Latina, movimientos y partidos de izquierda y centroizquierda han enfrentado repetidamente tensiones entre sus figuras más mediáticas y sus estructuras orgánicas. Desde el Frente Amplio en Uruguay hasta el Movimiento Semilla en Guatemala, pasando por experiencias en Perú y México, la pregunta de cómo gestionar el disenso interno sin perder cohesión es un desafío permanente. El caso colombiano ofrece una lectura útil sobre los límites del personalismo político dentro de organizaciones que se reivindican colectivas y programáticas.

Lo que viene

En las próximas semanas, la atención estará puesta en la resolución del CNE sobre el caso Hernández y en el avance del proceso disciplinario contra Juvinao. Cualquiera que sea el desenlace, la Alianza Verde deberá hacer un ejercicio de autocrítica profundo si quiere llegar fortalecida a los procesos electorales que se aproximan. Lo que hoy parece una disputa entre personas podría convertirse, si no se gestiona bien, en la fractura definitiva de un proyecto político que ya acumula varias heridas abiertas.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 5 de junio de 2026
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