Más de 300 líderes del turismo global se han reunido a bordo de un crucero por el Canal de Suez, en Egipto, para buscar soluciones urgentes a una crisis que pone en jaque la temporada alta: vuelos más caros, rutas canceladas y escasez de combustible derivados del conflicto bélico en Oriente Medio.
Una cumbre flotante frente a la tormenta perfecta
A más de 3.700 kilómetros del estrecho de Ormuz, epicentro de la crisis, el Canal de Suez se convirtió durante tres días en el escenario de la cumbre del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Representantes del sector público y privado debatieron sobre liderazgo y recuperación global ante lo que muchos ya califican como la tormenta perfecta del verano: menos vuelos, billetes disparados y una grave crisis de conectividad aérea.
Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, fue directa: ‘La crisis en Oriente Medio está afectando a la oferta aérea, con menos asientos disponibles’. Aun así, se mostró optimista y confió en que la recuperación podría llegar en apenas dos meses, dependiendo de cuándo se resuelva el conflicto.
El queroseno, en el centro del problema
El bloqueo del estrecho de Ormuz está golpeando al turismo en su punto más vulnerable: la conectividad aérea. La escasez de queroseno y el alza en el precio del petróleo están triplicando los costes operativos de las aerolíneas, para quienes el combustible representa habitualmente el 30% de sus gastos.
El riesgo real es que ese impacto acabe recayendo sobre el viajero. La Comisión Europea ya advierte en su último informe sobre transporte que ‘los pasajeros podrían sufrir alteraciones, incluyendo retrasos, cancelaciones y precios más elevados’.
Para evitar ese escenario, Guevara insta a los gobiernos a reducir impuestos a las aerolíneas: ‘Si bajan los impuestos, no habrá impacto en los viajeros y se garantizará la movilidad sin afectar a la oferta’, subrayó.
Egipto ya siente el golpe
El ministro egipcio de Turismo, Sherif Fathi, reconoció en una entrevista con Euronews que el principal desafío no es la falta de demanda, sino la escasez de transporte. Egipto ya registró una caída del 16% en sus llegadas turísticas durante abril, consecuencia directa de la reducción de vuelos y asientos disponibles.
‘El impacto también se nota en el transporte marítimo, ferroviario y terrestre, con consecuencias directas para el turismo, el comercio y los precios’, explicó Fathi.
Europa en alerta: España, mejor posicionada
La Comisión Europea sigue de cerca la evolución de la crisis. Según Eduardo Santander, CEO de la European Travel Commission, ‘en Europa hay una preocupación muy seria’. Incluso apuntó que, si la situación se agrava, Bruselas podría obligar a los estados miembros a compartir reservas estratégicas de combustible, tal como ocurrió con las vacunas durante la pandemia de COVID-19.
Santander identificó al Reino Unido como el país europeo más expuesto a la crisis, mientras que España contaría con mayor protección gracias a sus reservas estratégicas. Su pronóstico para los próximos meses es claro: ‘Este verano será diferente. Se viajará más cerca y mucho más dentro de Europa’.
El ejecutivo también ve en esta coyuntura una oportunidad para avanzar en una vieja aspiración del sector: desestacionalizar el turismo y extender la actividad más allá de los meses estivales.
Un sector que ha aprendido a sobrevivir
Pese al panorama incierto, Gloria Guevara prefiere mirar hacia adelante. ‘Ahora estamos más acostumbrados a gestionar crisis y a afrontar estas situaciones’, afirmó. El WTTC recuerda que el turismo representa casi el 10% de la economía mundial y sostiene unos 366 millones de empleos, uno de cada nueve puestos de trabajo en el planeta.
En medio de tanta incertidumbre, esta inédita cumbre flotante en aguas del Canal de Suez ha intentado lanzar un mensaje de confianza: el turismo global ha sobrevivido a crisis anteriores y tiene voluntad de volver a hacerlo.



