El caso tiene todos los ingredientes de una serie de televisión: un imperio de la moda construido desde cero, una fortuna multimillonaria, tensiones familiares y una caída mortal por un precipicio durante una excursión de senderismo. Lo que parecía un accidente trágico podría ser algo muy distinto.
La detención que sacude al mundo empresarial español
Los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana, detuvieron este martes a Jonathan Andic, hijo mayor de Isak Andic, fundador de la cadena de moda Mango, en el marco de la investigación por la muerte de su padre. El empresario falleció en diciembre de 2024 tras despeñarse por un precipicio de más de 100 metros en la montaña de Montserrat, en Barcelona.
Junto con la detención, la jueza encargada del caso ordenó prisión provisional con posibilidad de eludir el ingreso en prisión mediante el pago de una fianza de un millón de dólares.
Jonathan Andic era el único acompañante de su padre en aquella fatídica excursión matutina. Las diligencias del caso se mantienen bajo secreto de sumario, aunque la familia ha salido a defender públicamente al detenido, asegurando que su colaboración con las autoridades ‘ha sido y será máxima’ y mostrándose convencida de su inocencia.
Contradicciones que despertaron sospechas
Desde el primer momento, los investigadores identificaron inconsistencias en las dos declaraciones que Jonathan Andic prestó como testigo. Sus versiones no coincidían en detalles clave: dónde se encontraba exactamente cuando su padre cayó al vacío, dónde había aparcado su vehículo o si había tomado fotografías durante la excursión.
Esas contradicciones llevaron a la policía a profundizar en la relación entre padre e hijo, una relación que distintas fuentes cercanas al caso describen como tensa y conflictiva.
El relevo que generó resentimiento
Jonathan Andic, nacido en 1981, fue director general de Mango entre 2014 y 2018. Sin embargo, su padre lo apartó de la cúpula directiva tras una etapa marcada por pérdidas económicas millonarias para la empresa. Desde entonces, ocupaba el cargo de vicepresidente y dirigía Mango Man, la línea masculina de la compañía.
Según fuentes cercanas citadas por medios como El País, ese relevo habría generado un profundo resentimiento en el primogénito hacia su padre. Pese a ello, la familia siempre negó públicamente la existencia de un conflicto serio entre ambos.
No obstante, la declaración judicial de Estefanía Knuth, golfista profesional y pareja de Isak Andic durante los últimos seis años de su vida, añadió más sombras al caso. Knuth afirmó ante el juez que padre e hijo mantenían ‘fuertes disputas’, especialmente a raíz de la salida de Jonathan de la dirección de la empresa.
Una herencia bajo disputa
Las tensiones no se limitaban al plano emocional. Los desacuerdos en torno a la herencia de Andic, considerado por la revista Forbes como la quinta mayor fortuna de España con un patrimonio estimado en 4.500 millones de dólares, enfrentaron a la pareja del fundador con Jonathan y sus dos hermanas, Judith y Sarah.
Isak Andic poseía el 95% de las acciones de Mango en el momento de su muerte. Ese gigantesco legado, una compañía con más de 2.900 tiendas en 120 países y cerca de 16.400 empleados, pasó a manos de sus hijos.
El hombre que construyó un imperio desde los mercadillos
La historia de Isak Andic es la de un emprendedor de libro. Nacido en Estambul en 1953, en el seno de una familia judía sefardí, emigró a España con su familia cuando tenía apenas 14 años. Sus primeros pasos en los negocios fueron modestos: vendía camisas bordadas traídas de Turquía en los mercadillos de Barcelona.
Con olfato comercial y determinación, abrió en 1984 su primera tienda Mango en el emblemático Paseo de Gracia de la ciudad condal. En solo ocho años, la marca ya contaba con 100 tiendas en toda España, y poco después dio el salto internacional.
En el momento de su muerte, a los 71 años, Andic ejercía como presidente no ejecutivo de la compañía que él mismo había construido desde cero y que lo había convertido en el hombre más rico de Cataluña.



