El calendario comercial de Colombia podría sufrir un ajuste histórico en 2026: el Día del Padre, celebrado tradicionalmente el tercer domingo de junio, tendría que adelantarse para no coincidir con las elecciones presidenciales del mismo año. La propuesta fue lanzada formalmente por la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, el 21 de mayo, bajo el lema ‘El Día del Padre rueda el 14’, buscando trasladar la conmemoración al domingo 14 de junio.
La iniciativa no es caprichosa: detrás de ella hay una cifra contundente que explica la urgencia del sector comercial. En 2025, el Día del Padre generó más de 4,7 millones de transacciones a nivel nacional y superó en facturación al propio Día de la Madre, alcanzando más de 641 mil millones de pesos en pagos electrónicos. Perder esa jornada por un cruce con el proceso electoral representaría un golpe económico significativo para los comerciantes colombianos.
Contexto y antecedentes
Colombia celebra el Día del Padre el tercer domingo de junio, fecha que en 2026 coincidiría con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, dependiendo de cómo se desarrolle el proceso electoral. En Colombia, las jornadas electorales implican restricciones a la venta de alcohol, reducción de afluencia en centros comerciales y una dinámica ciudadana completamente distinta a la de una festividad comercial, lo que afecta directamente las ventas del comercio minorista.
Fenalco, gremio que agrupa a miles de comerciantes en todo el territorio nacional, tiene un historial de activismo frente al calendario comercial. En años anteriores ya ha impulsado campañas para maximizar fechas como el Día de la Madre, el regreso a clases o el Black Friday. Sin embargo, esta es una de las pocas ocasiones en que el gremio propone de manera explícita mover una fecha festiva de alto impacto económico por razones de orden electoral y cívico.
El contexto es relevante: el Día del Padre se ha consolidado en la última década como una de las fechas de mayor dinamismo para el comercio colombiano. Que en 2025 haya superado en facturación al Día de la Madre —históricamente la celebración más rentable del año para el sector— es un indicador del cambio cultural y del creciente poder adquisitivo orientado hacia esta conmemoración, especialmente en la compra de tecnología, ropa, calzado y experiencias gastronómicas.
Los puntos clave
- Fenalco propone adelantar el Día del Padre al 14 de junio de 2026 para evitar que coincida con la posible segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
- En 2025, esta celebración generó más de 4,7 millones de transacciones comerciales a nivel nacional, una cifra récord para la fecha.
- La facturación del Día del Padre 2025 superó los 641 mil millones de pesos en pagos electrónicos, sobrepasando por primera vez al Día de la Madre en ese indicador.
- Las jornadas electorales en Colombia imponen restricciones operativas al comercio —como la Ley Seca— que reducen drásticamente las ventas en sectores clave como restaurantes, bares y licoreras.
- Fenalco espera que el fin de semana del 14 de junio sea uno de los más importantes de la temporada comercial del primer semestre de 2026.
¿Qué significa esto?
La propuesta de Fenalco pone sobre la mesa una tensión real entre el calendario democrático y el calendario comercial, dos dinámicas que raramente se analizan juntas pero que tienen consecuencias económicas concretas para millones de colombianos. Un comerciante informal que depende del tráfico peatonal en una fecha como el Día del Padre no tiene capacidad de absorber la pérdida de ventas que implica una jornada electoral. Lo mismo aplica para los restaurantes, centros comerciales y empresas de entretenimiento que se preparan con meses de anticipación para estas temporadas.
Más allá del impacto directo en las ventas, la iniciativa abre un debate sobre quién tiene la autoridad para mover fechas de celebración popular y si los gremios comerciales deben tener voz en decisiones que afectan el calendario cívico. Hasta ahora, la propuesta es solo una campaña de concientización de Fenalco, no un decreto ni una norma vinculante. La respuesta de los consumidores y de las autoridades electorales definirá si el sector logra instalar esta discusión en la agenda pública antes de que sea demasiado tarde para que el comercio se adapte.
Perspectiva para América Latina
El caso colombiano no es aislado en la región. En América Latina, los calendarios electorales frecuentemente colisionan con fechas comerciales de alto impacto, y los países suelen enfrentarlo de manera reactiva. Brasil, México y Argentina han vivido situaciones similares donde la Ley Seca o las restricciones de movilidad durante elecciones golpearon sectores económicos sin previo aviso ni planificación. Lo que hace diferente la situación colombiana es la anticipación: Fenalco actúa con más de un año de antelación, lo que abre la posibilidad de una adaptación ordenada.
Para los países latinoamericanos que enfrentan ciclos electorales frecuentes —Colombia, Brasil, México, Argentina y Chile suelen tener comicios en fechas que rotan cada año— este tipo de coordinación entre gremios comerciales y organismos electorales podría convertirse en una práctica necesaria. El comercio digital, que no conoce restricciones geográficas el día de las elecciones, también gana protagonismo como alternativa, aunque aún no reemplaza el volumen de las compras físicas en celebraciones como esta.
Lo que hay que seguir de cerca es si las autoridades electorales colombianas confirman el calendario definitivo de 2026 y si Fenalco logra que la propuesta trascienda el ámbito gremial para convertirse en una decisión consensuada con los consumidores. La fecha límite para que el comercio pueda planificar campañas, inventarios y logística con suficiente margen se acerca rápidamente, y cada semana de incertidumbre tiene un costo real para el sector.


