Washington tiene previsto anunciar este viernes una reducción significativa de las capacidades militares que pone a disposición de la OTAN, en un movimiento que refleja el giro estratégico de la administración Trump hacia otras regiones del mundo y que ha encendido las alarmas entre los aliados europeos.
Un anuncio que no sorprende, pero que preocupa
Según fuentes militares y diplomáticas consultadas por Euronews, la medida no afectará de inmediato a los 76.000 soldados estadounidenses actualmente desplegados en territorio europeo de la OTAN, el mayor contingente desde el final de la Guerra Fría. Sin embargo, sí reducirá el apoyo material que Estados Unidos proporcionaría a sus aliados en caso de una crisis o conflicto armado en el continente.
El coronel Martin O’Donnell, asesor militar principal de la OTAN, confirmó los planes en una entrevista con el programa ‘Europe Today’ de Euronews y quiso restar dramatismo a la situación. ‘Esos ajustes se han debatido con la OTAN a lo largo de los últimos meses’, señaló. ‘No debería haber sorpresas al respecto y se centrará en ámbitos en los que consideramos que los europeos son muy capaces de asumir un mayor protagonismo’.
La doctrina ‘America First’ marca el paso
La decisión se inscribe en una reorientación estratégica más amplia impulsada por Donald Trump desde el inicio de su segundo mandato. Bajo el principio de la doctrina ‘America First’, Washington viene señalando desde hace meses que su atención se desplaza hacia otros escenarios geopolíticos, dejando a los europeos la responsabilidad de reforzar su propia defensa.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó el martes que Estados Unidos estaba reduciendo efectivamente el número de tropas disponibles para la OTAN como parte de un ‘proceso integral y multinivel’ centrado en la postura militar estadounidense en Europa.
Tensión con Alemania y cancelaciones recientes
El anuncio llega en un momento de especial tensión entre Washington y algunos de sus principales aliados europeos. Hace apenas unas semanas, el Pentágono canceló de forma abrupta el despliegue en Polonia de una fuerza de 4.000 efectivos de la segunda Brigada Acorazada de Combate del Ejército estadounidense.
Esa decisión se produjo tras un enfrentamiento público entre Trump y el canciller alemán Friedrich Merz, quien afirmó que los negociadores de la Casa Blanca estaban siendo ‘humillados’ por el régimen iraní y cuestionó la estrategia militar de Washington en Oriente Próximo. Trump, visiblemente molesto, respondió con la retirada de 5.000 soldados como señal de descontento.
Europa se prepara para asumir más responsabilidades
Frente a este escenario, los países miembros de la OTAN han acelerado sus planes de inversión en defensa y han comenzado a asumir capacidades que tradicionalmente dependían del paraguas estadounidense. O’Donnell reconoció que los recortes coinciden precisamente con áreas en las que los europeos han reforzado sus arsenales y su gasto militar.
A pesar de todo, el asesor insistió en que Estados Unidos no abandona la Alianza. ‘Es importante no perder de vista la formidable capacidad con la que contamos: decenas de miles de efectivos de tierra, fuerzas aéreas, navales y unidades de operaciones especiales’, subrayó, recordando la participación estadounidense en el ejercicio ‘Trojan Footprint’, el mayor simulacro de fuerzas especiales de la OTAN.
La pregunta que ronda los despachos de Bruselas y las capitales europeas es si estos recortes son el principio de una retirada más profunda o simplemente un ajuste táctico dentro de una alianza que, pese a las turbulencias, Washington asegura seguir respaldando.



