El 12 de mayo, Florentino Pérez convocó una rueda de prensa que nadie esperaba que terminara como terminó. Llevaba semanas acorralado: dos temporadas sin títulos, rumores sobre su salud y una afición encendida. El guion lógico apuntaba a una dimisión. Lo que llegó fue una frase que resumió todo: ‘Lamento decirles que no voy a dimitir’. Y casi de pasada, anunció la convocatoria de elecciones.

Que un presidente anuncie comicios en lugar de abandonar el cargo no era lo que nadie tenía en mente. Pero en el Real Madrid, convocar elecciones y ganarlas llevan mucho tiempo siendo, en la práctica, casi lo mismo.

Un socio desde los 14 años

Florentino Pérez tiene 79 años y es socio del club desde el 1 de octubre de 1961. Su número de carné es el 1.484. No llegó al Madrid como empresario exitoso ni como figura pública, sino como un adolescente de 14 años al que simplemente le apasionaba el fútbol. Desde entonces, jamás ha dejado de renovar su condición de socio. Ese dato, que podría parecer anecdótico, es en realidad uno de los pilares más sólidos de su poder.

El muro de los 187 millones

Para poder presentarse a las elecciones del Real Madrid, los estatutos del club exigen acreditar un mínimo de 20 años ininterrumpidos como socio. Florentino acumula 65. Pero ese requisito no es el obstáculo más difícil de superar.

El verdadero muro es económico: un aval equivalente al 15% del presupuesto anual del club, que para este ejercicio ronda los 1.248 millones de euros. Eso se traduce en aproximadamente 187 millones de euros en patrimonio propio. Sin inversores detrás, sin fondos externos, sin socios capitalistas. Dinero personal, depositado ante notario, listo para responder ante el club.

No hay espacio para estructuras financieras creativas ni para llamadas de último minuto a amigos adinerados. Cuando Florentino se presentó por primera vez en el año 2000 frente a Lorenzo Sanz, tuvo que depositar 120 millones. Lo hizo sin titubear y ganó. La semana pasada recordó ese episodio con evidente intención: ‘No pedí más tiempo. Me presenté y las gané’. El mensaje iba dirigido a Enrique Riquelme, aunque sin mencionarlo por su nombre.

Una candidatura no se improvisa

Más allá del aval económico y los años de carné, cualquier candidatura a la presidencia del club debe estar integrada por entre 10 y 20 socios, cada uno con sus propios requisitos de antigüedad: 15 años para los vicepresidentes y 10 para el resto de los miembros de la junta directiva. Construir ese equipo, con esa profundidad de raíces en el club, exige años de trabajo previo. No es algo que pueda improvisarse en dos semanas.

El rival que se mueve en la sombra

Enrique Riquelme tiene 37 años, es natural de Cox, en Alicante, y preside una empresa de energías renovables que creció de forma notable tras adquirir los activos de la antigua Abengoa en 2023. Es socio del Madrid desde su infancia, ya que su padre ocupó un puesto en el consejo durante la presidencia de Ramón Calderón, el gran rival político de Florentino en su momento.

En teoría, Riquelme podría cumplir los requisitos económicos y de antigüedad. En teoría. Según trascendió, habría solicitado más tiempo para organizar su candidatura, y Florentino aprovechó esa grieta para atacar públicamente. Le acusó de estar detrás de campañas mediáticas contra el club, de actuar ‘en la sombra’ y de mantener contactos con ‘las eléctricas’. También hizo un comentario sobre su ‘acento mexicano’ que generó bastante controversia, dado que Riquelme es alicantino, aunque ha pasado largas temporadas entre México y Sudamérica por razones de negocio.

La referencia a las eléctricas no es casual. Junto al nombre de Riquelme aparece el de David Mesonero, director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno de Ignacio Sánchez Galán, presidente de la compañía energética. Iberdrola y ACS, la constructora de Florentino, llevan años enfrentadas en una intensa guerra de intereses dentro del sector energético español. Que los posibles rivales del presidente madridista tengan ese vínculo con su principal antagonista empresarial es el tipo de coincidencia que Florentino ni ignora ni deja de señalar.

El sistema estatutario del Real Madrid, diseñado para garantizar la estabilidad institucional del club, termina funcionando también como un escudo casi infranqueable para quien ya ocupa el trono. Y Florentino lo sabe mejor que nadie.

Publicidad
Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 19 de mayo de 2026
Compartir este artículo
X (Twitter) Facebook WhatsApp