Un ornitólogo neerlandés jubilado es el principal sospechoso de ser el origen del brote de hantavirus que se propagó entre los pasajeros del crucero MV Hondius, generando una alerta sanitaria internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo identifica en sus informes como ‘caso 1’, aunque su diagnóstico figura como ‘caso probable’ al no haberse realizado pruebas microbiológicas que confirmaran la causa de su muerte.

Quién era el llamado paciente cero

Medios estadounidenses, entre ellos el New York Post, identificaron a la pareja como Leo Schilperoord, de 70 años, y su esposa Mirijam, de 69, ambos ornitólogos retirados oriundos de Haulerwijk, una localidad en el norte de los Países Bajos. El periódico local de esa ciudad publicó esquelas con las fechas de fallecimiento de ambos.

‘Durante su viaje de regreso tras un recorrido por Sudamérica, nos entristeció profundamente conocer el fallecimiento de nuestros vecinos. Sus muertes, tan próximas en el tiempo, nos conmueven profundamente’, rezaba uno de los mensajes publicados por la Asociación de Vecinos local.

El cronograma del brote

La pareja abordó el crucero en Ushuaia, Argentina, el 1 de abril, tras más de tres meses viajando por Argentina, Chile y Uruguay. Según la OMS, Leo comenzó a presentar síntomas el 6 de abril y falleció a bordo el 11 del mismo mes.

Su esposa, denominada ‘caso 2’ en el informe oficial, abandonó el barco en Santa Elena el 24 de abril con síntomas gastrointestinales. Su estado se agravó durante un vuelo a Johannesburgo, Sudáfrica, y murió al día siguiente en una clínica de esa ciudad. En su caso, las pruebas microbiológicas sí confirmaron una infección por el hantavirus Andes.

No fue hasta el 4 de mayo, casi un mes después de la primera muerte, cuando la OMS anunció públicamente que actuaba ante un posible brote a bordo del crucero, que en ese momento navegaba frente a las costas de Cabo Verde.

¿Dónde pudo producirse el contagio?

Una de las hipótesis más difundidas apunta a que la pareja visitó un vertedero en las afueras de Ushuaia, conocido entre los aficionados a la observación de aves, en los días previos a embarcar. Sin embargo, las autoridades locales han rechazado esta versión con firmeza.

Juan Facundo Petrina, director general de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia argentina de Tierra del Fuego, declaró a Associated Press que la especie de roedor capaz de transmitir el virus Andes no está presente en esa región, y que jamás se ha registrado un caso de esta variante en la zona.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) sostiene que la hipótesis más plausible es que al menos un pasajero estuvo expuesto al virus mientras permanecía en Argentina o Chile antes de subir al barco, y que posteriormente pudo haberlo transmitido a otras personas durante la travesía.

Un virus con características inusuales

El hantavirus se contagia habitualmente por contacto con excrementos de roedores infectados y rara vez se transmite entre personas. Sin embargo, el virus Andes es una excepción notable: es el único hantavirus conocido capaz de propagarse de humano a humano, aunque con poca frecuencia.

Los síntomas, que incluyen fiebre, escalofríos y dolores musculares, pueden aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición. En los casos más graves, el virus provoca el denominado síndrome pulmonar por hantavirus, una infección respiratoria severa que puede deteriorarse con rapidez y resultar mortal si no se trata a tiempo.

El brote del MV Hondius ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias de varios países y ha reabierto el debate sobre los protocolos de vigilancia epidemiológica en cruceros de largo recorrido.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 12 de mayo de 2026
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