Por primera vez en el ciclo electoral colombiano de 2026, una encuesta muestra al candidato de izquierda Iván Cepeda en una posición de vulnerabilidad real frente a sus competidores de centro y derecha. La medición de Guarumo y Ecoanalítica revela que, aunque Cepeda lidera en primera vuelta con el 37,1% de intención de voto, los escenarios de segunda vuelta lo ponen en desventaja tanto frente a Abelardo de la Espriella como ante Paloma Valencia.

Los datos son contundentes: De la Espriella alcanza el 27,5% en primera vuelta y Valencia el 21,7%, cifras que, combinadas con dinámicas propias de las segundas vueltas —donde los votos se redistribuyen y los acuerdos entre candidatos se vuelven decisivos—, colocan al senador y candidato de izquierda ante un escenario inédito en esta campaña. Es la primera encuesta en la que Cepeda no aparece como favorito absoluto en ningún cruce electoral.

Contexto y antecedentes

Colombia se prepara para unas elecciones presidenciales que se perfilan como las más competidas desde las de 2018 y 2022. El país llega a este ciclo electoral tras cuatro años del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país, cuya administración ha polarizado profundamente al electorado entre quienes defienden las transformaciones sociales propuestas y quienes consideran que el modelo económico y la gestión de seguridad han fracasado.

Iván Cepeda, senador por el Pacto Histórico y figura histórica de la izquierda colombiana, emergió como el candidato natural de esa corriente política. Sin embargo, el desgaste del gobierno Petro ha generado una transferencia parcial de ese descontento hacia su candidatura, abriendo espacio para figuras como Abelardo de la Espriella, abogado penalista con alta visibilidad mediática, y Paloma Valencia, senadora uribista con un discurso de orden y seguridad claramente diferenciado.

Las encuestas anteriores habían mostrado a Cepeda con ventaja incluso en segunda vuelta, pero las mediciones más recientes reflejan un reacomodo del electorado de centro y centroderecha que podría consolidar una candidatura alternativa capaz de derrotarlo si logra llegar al balotaje.

Los puntos clave

  • Cepeda lidera en primera vuelta con el 37,1%, pero esa ventaja no se traduce automáticamente en una victoria garantizada en segunda vuelta.
  • Abelardo de la Espriella obtiene el 27,5% en primera vuelta y, según la encuesta, superaría a Cepeda en un eventual balotaje, lo que representa un cambio histórico frente a mediciones anteriores.
  • Paloma Valencia, con el 21,7%, también derrotaría a Cepeda en segunda vuelta según este sondeo, consolidándose como la opción más sólida de la derecha tradicional.
  • Es la primera medición del ciclo en la que el candidato de izquierda aparece perdiendo en todos los escenarios de segunda vuelta contemplados.
  • La fragmentación del voto opositor sigue siendo el factor clave: si De la Espriella y Valencia no logran unificarse o acordar apoyo mutuo, ambos podrían quedar fuera del balotaje y Cepeda pasaría a segunda vuelta con ventaja renovada.

¿Qué significa esto?

Este giro en las encuestas tiene implicaciones estratégicas profundas para todos los actores de la campaña. Para Cepeda y el Pacto Histórico, la señal es clara: el voto de rechazo al gobierno Petro está comenzando a consolidarse en torno a candidatos específicos, y ya no es suficiente con liderar la primera vuelta. La segunda vuelta colombiana históricamente ha funcionado como mecanismo de concentración del voto anti-establecimiento o anti-gobierno, y en este caso ese fenómeno podría operar en su contra.

Para De la Espriella y Valencia, la encuesta es a la vez un estímulo y un dilema. El estímulo es evidente: ambos tienen posibilidades reales de ganarle a Cepeda en segunda vuelta. El dilema es que si ninguno cede espacio al otro, los votos opositores se dividirán en primera vuelta y solo uno —o ninguno— llegará al balotaje. Las próximas semanas serán decisivas para ver si emerge algún tipo de acuerdo táctico entre las fuerzas de centro y derecha.

Perspectiva para América Latina

La situación colombiana es un reflejo de una tensión que atraviesa a toda América Latina: el agotamiento de los gobiernos de izquierda que llegaron al poder con grandes promesas transformadoras y que ahora enfrentan el peso de la gestión. Venezuela, Nicaragua y Cuba representan el extremo autoritario que la derecha colombiana usa como espejo de advertencia, mientras que Brasil, Chile y México muestran que la izquierda puede gobernar sin romper con la institucionalidad democrática. Colombia es, en ese sentido, un laboratorio político de primer orden para toda la región.

Para los analistas latinoamericanos, el caso colombiano también ilustra cómo las segundas vueltas se han convertido en el verdadero campo de batalla electoral en sistemas multipartidistas. La capacidad de construir coaliciones amplias entre la primera y la segunda vuelta puede ser más determinante que el liderazgo inicial en las encuestas, una lección que aplica por igual a Argentina, Perú o Ecuador en sus próximos ciclos electorales.

Lo que viene es decisivo: las próximas semanas definirán si la oposición colombiana logra articular una estrategia unificada o si la fragmentación le regala a Cepeda una segunda vuelta más favorable. Las encuestas seguirán siendo el termómetro más inmediato de esos movimientos, y cada nueva medición tendrá el peso de un acontecimiento político en sí mismo.

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Fuente: NEWS MEDIA · Publicado el 21 de mayo de 2026
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